MIÉRCOLES, 20 DE FEBRERO DE 2008
Un ruso en México

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“En Rusia, el ingreso per capita creció a un ritmo anual de 7.4% durante los últimos diez años, así que el acumulado es de casí 100%; mientras que en México, este indicador registró tasas de 1.5% anual, o sea, una tasa acumulada de alrededor de 18%. La gran pregunta es: ¿por qué?”


Andrei Illarionov, jefe de asesores económicos de Vladimir Putin, en 2000-2005, estuvo en este país la semana pasada, en una serie de foros, encuentros con autoridades, entrevistas con medios—y hasta caminando de visita en los rumbos coloniales donde, ya hace casi siete décadas, asesinaran a su compatriota, Leon Trotsky.

 

Los tiempos cambian. Un ruso ayer fue voz del más puro socialismo marxista. Hoy nuestro ruso es campeón de la libertad económica, arquitecto de la reforma económica rusa, y ahora investigador distinguido en el Centro de Prosperidad y Libertad Global.

 

En una de sus más interesantes intervenciones, Illarionov subrayó varios puntos de similitud entre su país y el nuestro. México y Rusia son territorios bastante grandes, con extensiones similares, con poblaciones similares también. Dadas las tasas de crecimiento demográfico, ambos países tendrán la misma población (alrededor de 140 millones) en dos décadas. Asimismo, los dos países disfrutan acceso a los dos principales océanos, y ambos también tienen vecinos más ricos, incluso por el mismo factor de nueve.

 

Las dos economías son aproximadamente del mismo tamaño, con diferenciaciones regionales entre el noroeste y el sureste muy similares. Los dos tuvieron dos revoluciones importantes a principios del siglo pasado, y ambos han vivido transiciones complicadas a sistemas más abiertos, después de casi siete décadas de un monopolio político en el poder. Nosotros tuvimos nuestro efecto tequila con la crisis del peso en 1994, ellos tuvieron su efecto vodka con la crisis del rublo en 1998.

 

Sin embargo, a pesar de un crecimiento per cápita similar en los últimos 100 años, de alrededor de 1.7 por año, Illarianov sí subraya una diferencia fundamental entre las dos economías: el crecimiento económico durante los últimos diez años. En Rusia, el ingreso per capita creció a un ritmo anual de 7.4%, así que el acumulado durante la década es de casí 100%; mientras que en México, este indicador registró tasas de 1.5 anual, o sea, una tasa acumulada de alrededor de 18%. La gran pregunta es: ¿por qué?

 

Sin pretender ofender nuestras sensibilidades nacionalistas, y hasta algunas de tipo alternativo trotskista, Illarionov ubica un factor de diferencia en el caso del petróleo. En su país, esta industria observó un proceso de privatización de hasta 85% del sector, bajo un esquema que permitió la participación de inversión privada, tanto de nacionales como de extranjeros. Ello generó, en el sector, un auge de tecnologías, de inversión, de empleo, y de ingresos tributarios para el gobierno.

 

En tan poco tiempo, en una década, el crecimiento de la industria registró tasas de crecimiento explosivas—de hasta 12% consolidado cada año, una tasa muy superior a la norma internacional. La empresa Yukos llegó a observar tasas de crecimiento de hasta 15% anuales, con una producción de 2 millones de barriles diarios.

 

En 1998, Rusia producía 5 millones de barriles diarios, hoy, con las tasas que se han dado, disfruta de una producción de 10 millones de barriles diarios. Ello ha permitido aprovechar la histórica ventana de oportunidad de precios de energéticos, que han subido por un factor de nueve en esa época. El fondo de estabilización hoy se ubica en la suma de 500 mil millones USD, gracias a esa ventana de oportunidad.

 

Aquí, después de diez años, seguimos igual, hasta peor: con reservas en caída, con una ventana de oportunidad tirada a la basura, con una desaceleración de producción, sin la infraestructura tecnológica para aprovechar un recurso tan preciado y demandado. Vaya, el excedente de refinar en el extranjero dónde se queda, ¿en México, o en Deer Park?

 

Creemos que hasta Trotsky hubiera respondido lo obvio.

• Reformas estructurales • Problemas económicos de México • Reforma energética

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