JUEVES, 28 DE FEBRERO DE 2008
Reforma energética: Algunas consideraciones (II)

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“Ideologías hay varias, ciencia económica solo una, cuyas leyes, como la de gravedad, funcionan en todo el mundo, no seguirlas genera miseria y escasez.”
Luis Pazos

Arturo Damm







“Para entender la afirmación de que la participación de los particulares en la exploración, extracción, refinamiento, distribución y venta de petróleo no supone la privatización del petróleo, hay que distinguir entre el petróleo y la plataforma petrolera, entre el petróleo y la refinería, entre el petróleo y la gasolinería.”


Para entender la afirmación de que la participación de los particulares en la exploración, extracción, refinamiento, distribución y venta de petróleo no supone la privatización del petróleo, hay que distinguir entre el petróleo y la plataforma petrolera, entre el  petróleo y la refinería, entre el petróleo y la gasolinería. La plataforma petrolera, la refinería y la gasolinería pueden ser propiedad privada sin que el petróleo también lo sea, lo cual implica que se puede privatizar PEMEX sin que ello suponga privatizar el petróleo. Me explico.

 

Cediendo terreno al nacionalismo económico y a los gubernamentólatras, y dado que el petróleo es un don de la naturaleza, estando allí a disposición del ser humano, aceptemos que el mismo siga siendo propiedad de “La Nación”, encarnada, para todo efecto práctico, en el gobierno en turno, pero permitamos que cualquier particular, nacional o extranjero, (lo importante del capital es el sustantivo – capital - no el adjetivo - nacional o extranjero -) lo pueda explotar a cambio del pago de un renta por cada barril de petróleo extraído, renta petrolera que se destinaría, íntegramente, a ayudar a los más necesitados en materia de alimentación, atención médica y educación.

 

“La Nación”, encarnada, ¡no lo olvidemos!, en el gobierno en turno, seguiría siendo dueña del petróleo, pero no de las plataformas petroleras, las refinerías y las gasolinerías, lo cual traería como consecuencia más inversiones y competencia, competencia que se requiere para que las inversiones sean mejores (más productivas y más competitivas), participación del sector privado indispensable para que se invierta más. ¿Qué se necesita para lograrlo? Distinguir entre la plataforma petrolera, la refinería y la gasolinería, por un lado, y el petróleo, por el otro, es decir, no confundir a PEMEX con el hidrocarburo.

 

Sí es posible la participación de los particulares en la exploración, extracción, refinamiento, distribución y venta de petróleo sin necesidad de privatizar el recurso natural. De acuerdo, ¿pero todo ello no supone la desaparición de PEMEX? No necesariamente, ya que la paraestatal podría seguir operando al mismo tiempo que lo hacen empresas privadas, sujeta a la competencia, con todos los beneficios que ello traería consigo. Claro que, en tales circunstancias, ¿qué justificaría su existencia?, misma que se justifica con la cantaleta de que, por tratarse de una actividad estratégica, todo lo relacionado con el petróleo debe estar, de manera exclusiva, en manos del gobierno.

 

La reforma energética, en su parte petrolera (y también en la eléctrica), debe llevarse a cabo, no con el fin de rescatar a PEMEX de la difícil situación en la que se encuentra, sino con el objetivo, uno, de que el consumidor cuente con una mejor oferta de energéticos y, dos, con el fin de que se respete la libertad individual de invertir y emprender en cualquier actividad que no sea delictiva por su propia naturaleza, tal y como es el caso de la exploración, extracción, refinamiento, distribución y venta de petróleo, sin olvidar que lo primero – mayor bienestar del consumidor -, pasa por lo segundo – competencia en la oferta -, competencia que depende de que el sector esté abierto a la participación de todo aquel que quiera y pueda participar, nada de lo cual supone, insisto, la privatización del petróleo.

 

Distingamos: un cosa es el petróleo, y otra la plataforma petrolera, la refinería y la gasolinería.

• Reforma energética

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