LUNES, 3 DE MARZO DE 2008
Leyes, instituciones y libertad

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“Las leyes y las instituciones son esenciales para que los seres humanos lleven a cabo sus actividades productivas y, sobre todo, marcan la diferencia entre ciudadanos libres y ciudadanos sometidos, aplastados por el Estado. La semana pasada sucedieron dos acontecimientos legales que, ciertamente no sólo tienen que ver con el derecho, sino que tienen repercusiones sobre la economía y la libertad de las personas.”


La semana pasada sucedieron dos acontecimientos legales que afectarán a millones de familias y empresas de México. Nos referimos a la Reforma Judicial y a dos leyes, una federal y otra local (que aplica al DF), que establecen sanciones para personas que fuman en lugares públicos.

 

Estos acontecimientos no sólo tienen que ver con el derecho, sino que tienen repercusiones sobre la economía y la libertad de las personas.

 

Recordemos a dos académicos que brillantemente han demostrado la importancia que tienen las leyes, las instituciones y la libertad sobre los intercambios que diariamente realizan millones de seres humanos. El primero de ellos es Ronald Coase y su obras concluye en un enunciado llamado “teorema de Coase” que establece que si las transacciones entre dos agentes económicos pueden realizarse sin ningún costo y los derechos de propiedad están claramente establecidos, sea cual sea la asignación inicial de esos derechos se producirá una redistribución cuyo resultado será el de máxima eficiencia.

 

Este enunciado es poderosísimo. Significa que en primera, si hay dos agentes económicos que intercambian mercancías cuyos derechos de propiedad estén bien establecidos (lo de Juan es de Juan y lo de Pedro es de Pedro) entonces cuando intercambian se maximiza la asignación de recursos de ambos. Más aún, si existe un descontento de alguno de ellos, sea porque la actividad de un agente económico afecta a otro (externalidad negativa, es decir, las acciones de una persona afectan a otra sin que esta última pueda evitarlo; un ejemplo claro es la acción de los fumadores por sobre los no fumadores, o la contaminación que genera una empresa y que afecta a los habitantes cercanos y/o a otra empresa) puede haber inicialmente algún acuerdo mutuo si ambos son poseedores de sus recursos y negociar implica un muy bajo costo.

 

Muchas veces, los problemas jurídicos se arreglan mediante la negociación entre las partes en conflicto sin que entre el Estado a mediar y/o a sancionar. De hecho, en EU las agencias de arbitraje (un tercero que no tiene conflicto de interés con las partes afectadas) son un ejemplo vivo del teorema de Coase; hay margen de maniobra para que dos ó mas agentes económicos negocien y diriman sus conflictos, evitando llegar a un costoso juicio.

 

Sin embargo, en otras ocasiones es muy costoso negociar y llegar a un acuerdo. Es entonces cuando la aparición del Estado es crucial para garantizar que la parte afectada sea indemnizada por la parte que causa la externalidad y/o efecto negativo. De ahí la importancia vital del sistema jurídico, que es esencial para que los contratos se respeten entre los agentes económicos so pena de una sanción para quien no cumpla. Esto significa que el derecho tiene un papel fundamental para reducir los costos de transacción entre los agentes económicos.

 

Douglas North, por su parte, establece la importancia que tienen las instituciones para que los derechos de propiedad entre las partes sean respetados (derecho de poseer, usufructuar y transferir cualquier bien ó servicio). North demuestra que las instituciones juegan un papel relevante para que los intercambios se den entre los agentes económicos sin problema alguno, lo que a la larga se traduce en crecimiento y luego en desarrollo económico.

 

Sin ser jurista, sé que la reforma sobre el sistema judicial mexicano tendrá repercusiones positivas sobre el crecimiento económico y la libertad de los mexicanos (enfrentarán procesos legales claros y menos costosos). En primera, porque hace transparente la impartición de justicia y le quita el enorme poder discrecional que tenía el Ministerio Público. Asimismo, vuelve orales a los juicios lo que redundará en el ahorro de miles de toneladas de papel y lo más importante, se establece reglas e incentivos para que los litigios se diriman en menos tiempo. Hace algún tiempo, la OCDE publicó un documento que señalaba que en los países miembros de dicho organismo, el promedio de los juicios penales y civiles duraba entre 4 y 6 meses, y en cambio, en México entre 4 y 6 años (eso en promedio, por que los mexicanos hemos atestiguado y/o vivido en carne propia penosos juicios que sobrepasan los 10 años).

 

En esta ocasión no quiero escatimar y debo reconocer que el poder legislativo llevó a cabo una primera buena ronda de reformas al aparato judicial que frena enormemente la competitividad de las familias y las empresas mexicanas y extranjeras que operan en México. Por supuesto, es el comienzo y luego se necesitará avanzar sobre la instrumentación y perfección del mismo. Asimismo, hay mucho por hacer en materia carcelaria, pues las prisiones en México son un verdadero desastre que, lejos de reintegrar a los delincuentes a la sociedad, los perfecciona.

 

Ahora, en el caso de la ley de no fumar en lugares públicos debo decir que la Ley Federal es un tanto más benigna, pues si bien establece penas para quien fume en lugares donde haya no fumadores, también da flexibilidad para que los negocios establezcan lugares propios para los no fumadores. La ley que aplica al DF (quisiera preguntarle a algún abogado si una ley local está por encima de una ley federal), si bien resuelve la externalidad negativa que ocasionan los fumadores a los no fumadores, no da pie a negociación alguna, pues prohíbe de tajo fumar en todos los lugares públicos incluyendo bares y restaurantes; no deja tampoco margen para que los negocios preparen lugares adecuados para los no fumadores. Esta ley viola los derechos esenciales de elegir de los fumadores y de los negocios. En países avanzados como Holanda se permiten lugares hasta para fumar marihuana en negocios públicos, por supuesto siempre protegiendo el derecho de los no fumadores, pero jamás prohibiendo por prohibir.

 

Finalmente, cierro este artículo con una reflexión sobre la necesidad de que no sólo se lleven a cabo reformas jurídicas, sino algo más esencial, una reforma profunda a la Constitución Política que rige a los mexicanos.

 

De entrada, es necesario cambiar los obsoletos artículos 25 al 28 que dan pie a que haya un Estado socialista, un Estado que posee monopolios y que frena, limita a los particulares para producir bienes esenciales como lo son los energéticos, Un Estado que se comporta como un pulpo burocrático que se mete en la vida y los intercambios de las familias y las empresas. Esto le ha hecho mucho daño a México. De hecho, si se quiere realizar una reforma energética seria, es de vital importancia cambiar dichos artículos. Que no les de miedo a los priístas y panistas avanzar en esta dirección. Que no le hagan el juego al violento López (ya amaga con realizar sus actos delictivos como tapar salida de carreteras, pozos, paros, etc; si persiste en esto el cacique tabasqueño no hay de otra, el gobierno calderonista le debe aplicar todo el peso de la ley y no vacilar como lo hizo en su momento Ernesto Zedillo y Vicente Fox), que no le hagan el juego a la anacrónica y rancia izquierda mexicana que añora el pasado autoritario estalinista.

 

Las leyes y las instituciones son esenciales para que los seres humanos lleven a cabo sus actividades productivas y, sobre todo, marcan la diferencia entre ciudadanos libres y ciudadanos sometidos, aplastados por el Estado. No, las leyes deben diseñarse en base al derecho natural de los seres humanos como lo son los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad privada. Asimismo, se debe garantizar que las instituciones operen adecuadamente para sancionar a los delincuentes y compensar a las victimas. No hay de otra, ó se moderniza la Constitución ó los mexicanos nos quedaremos una vez más a la zaga del desarrollo económico.

• Estado de derecho

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