LUNES, 3 DE MARZO DE 2008
Inversión y déficit: Dos caras de una misma moneda

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
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“Lo repito una vez más y lo demuestro: ¡El crecimiento del déficit de la cuenta corriente es un síntoma de la recuperación económica de las familias mexicanas!”


Y vuelven otra vez los mercantilistas, reporteros de cuarta y uno que otro pseudo analista con su misma cantaleta de siempre: “El repunte del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos es un evento desfavorable para la economía mexicana”. Ya lo sabemos, la lucha de una gran proporción de la clase empresarial mexicana para mantener el status quo (o sea su ineficiencia), adornada con románticos argumentos en favor del empleo y de la protección a la industria nacional, nos ha deformado la conciencia desde hace años: importar es malo, exportar es bueno. Y, bueno, suponiendo que así lo sea, ¿por qué nunca nos explican qué rayos haremos con los billetes verdes que obtengamos por exportar cada vez más? Siguiendo su lógica he de suponer que quieren que nos los comamos en tacos.

 

Comprendo a los productores, quienes tratan de mantener sus privilegios a costa del consumidor, pero me cuesta mucho trabajo entender a los medios de comunicación que siguen el jueguito para deformar la conciencia económica de las personas. ¿O será que varios de ellos están a las órdenes de los empresarios mercantilistas? No sé, pero por lo pronto yo me siento con la obligación moral de exponer al lector una forma sencilla de cómo leer las cuentas que tenemos los mexicanos (no México, no el gobierno, no alguna abstracción rimbombante) con el exterior. Veamos…

 

El pasado 25 de febrero, el Banco de México dio a conocer el registro contable de todas las transacciones que hacemos los mexicanos con el resto del mundo, a través de su informe sobre la balanza de pagos. Ahí reportó que durante 2007 la cuenta corriente, que es donde se contabilizan el comercio de mercancías, los servicios, el turismo, los intereses de la deuda y las transferencias (como las remesas familiares), presentó un déficit de 7,370 millones de dólares (mdd), monto equivalente a 0.8% del PIB.

 

Una parte importante de esta cuenta es la balanza de mercancías, conocida también como balanza comercial, la cual reportó un déficit de 11,189 mdd el año pasado; superior, en términos absolutos, al saldo reportado en 2006 de -6,133 mdd. Lo anterior se debe a que el valor de nuestras exportaciones fue de 272,044 mdd (un incremento anual de 8.9%) y a que el valor de nuestras importaciones fue de 283,233 mdd, 10.6% más que en 2006.

 

Contrariamente a la creencia popular, la ampliación del déficit comercial indica una mejoría en el bienestar de las familias mexicanas, siempre y cuando –como es el caso- esté financiado sanamente, es decir, no por desórdenes fiscales o monetarios, o por capitales de alta volatilidad.

 

La evolución de la balanza de mercancías, específicamente del déficit comercial, revela que, en efecto, el bienestar de los mexicanos ha aumentado: Hace doce años, cada dólar que los mexicanos obteníamos por nuestras exportaciones sólo nos alcanzaba para importar mercancías que valían 93 centavos de dólar. Hoy en día, por cada dólar que exportamos podemos importar bienes y servicios con un valor equivalente a 1.04 dólares.

 

Por eso, que el déficit de la cuenta corriente en 2007 haya sido muy superior, en términos absolutos, al reportado en 2006 de -2,220 mdd (0.3% del PIB), no quiere decir que sea un “deterioro” en nuestras cuentas con el exterior, sino al contrario, es un resultado favorable para nuestra economía, ya que significa que estamos ampliando nuestra capacidad de compra, al poder adquirir más bienes y servicios a un costo menor. En otras palabras, tenemos que trabajar menos para vivir mejor.

 

Esto es posible porque evidentemente los mexicanos tenemos cómo comprar más de lo que vendemos. ¿De dónde salen los recursos para poder comprar al extranjero más de lo que le vendemos? Necesariamente de la contraparte de la cuenta corriente, que es la cuenta de capital, donde principalmente se registra la inversión. Durante 2007, la economía mexicana recibió un flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) de 23,230 mdd; 20.8% más que en 2006. Esto generó un superávit en la cuenta de capital por 19,633 mdd; recursos sanos, seguros y más que suficientes para cubrir el déficit en la cuenta corriente de 7,370 mdd.

 

Los crecientes flujos de IED hacia México, que en 2007 representaron el nivel más alto en los últimos seis años (si no se considera la compra de Banamex por Citigroup de 12,500 mdd en 2001, el nivel alcanzado el año pasado sería el más alto en la historia), estimulan la productividad de la economía al incrementar la formación de capital de largo plazo (maquinaria, instalaciones, tecnología, etc.) en las empresas mexicanas, lo que se traduce con el tiempo en crecimiento económico, creación de empleos y generación de oportunidades de desarrollo para las personas.

 

No obstante la favorable evolución de la IED a nivel nacional, ésta no se distribuye de manera homogénea en todo el territorio nacional; de hecho la distribución de la IED ha ido cambiando en los últimos años: Lamentablemente, en el periodo 1999-2007, varios estados disminuyeron su captación de IED de una manera preocupante. Vale la pena recordar que incentivar la inversión productiva, nacional y extranjera, es un elemento crucial no sólo para apoyar la actividad económica, sino también para mejorar significativamente la distribución del ingreso entre las distintas regiones del país, pues está comprobado que mayores flujos de inversión hacia un estado pobre conducen a éste a condiciones de desarrollo similares a las de estados más avanzados. La tarea y responsabilidad de los gobiernos locales en esto es enorme e implica un decidido proceso de desregulación y el avance de un marco legal que brinde una efectiva protección a los derechos de propiedad, entre otras cosas.

 

Finalmente, dado que el monto del superávit en la cuenta de capital es mucho mayor al monto del déficit en la cuenta corriente, y dado también que el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable durante el año pasado, los recursos sobrantes se fueron a aumentar la reserva internacional neta del Banco de México, la cual se elevó 10,311 mdd en 2007, cerrando ese año en 77,991 mdd.

 

En resumen, los resultados de la cuenta corriente en 2007 son un síntoma de la recuperación económica de las familias mexicanas, ya que se encuentran plenamente respaldados por los favorables montos de inversión productiva externa realizada en nuestro país.

 

Aceptémoslo de una vez: entre mayores sean los flujos de inversión foránea, mayor será la probabilidad de acentuar el déficit corriente… y, definitivamente, si hay algo que necesitamos los mexicanos es inversión.

• Cultura económica

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