VIERNES, 28 DE MARZO DE 2008
La “maldita” soberanía

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



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“Si a los políticos mexicanos realmente les interesara fortalecer la soberanía nacional, harían lo necesario para explotar de manera eficiente la riqueza petrolera y para ello es indispensable acabar con el monopolio gubernamental, permitiendo la participación privada en todas las áreas del sector petrolero nacional.”


Esta “maldita” soberanía nacional nos ha salido muy cara y, como van las cosas, nos seguirá saliendo muy, pero muy cara. En la discusión sobre una supuesta reforma energética, uno de los elementos comunes de todos aquellos que se han involucrado en la discusión, desde el presidente de la República, senadores y diputados de todos los partidos, el siempre fascista y ahora cobarde Sr. López escondido bajo las enaguas de “sus” mujeres, etcétera, es que no se pondrá en juego la soberanía nacional, que bajo ninguna circunstancia se permitirá la participación privada en las diferentes etapas de la producción, ni en exploración, explotación, refinación, almacenamiento o transporte de petróleo y sus derivados primarios.

 

Como al parecer va la discusión, la tan llevada y traída reforma energética se limitará, nuevamente, a modificar marginalmente el régimen fiscal de PEMEX para que tenga más recursos que supuestamente se destinarían a la inversión y, con suerte, una reforma administrativa con la inclusión de consejeros independientes en este organismo. Es una reforma que no cambia significativamente la estructura del sector energético nacional, no genera los incentivos para una operación eficiente de PEMEX, no incrementa la libertad individual en cuanto al consumo de derivados del petróleo se refiere ya que seguiremos enfrentando el monstruoso monopolio gubernamental y, finalmente, no resuelve el hecho de que PEMEX no cuenta con la tecnología para explorar y explotar los posibles mantos de petróleo en las aguas profundas del Golfo de México.

 

Con el discurso de la defensa de la soberanía nacional sobre el petróleo, utilizando para efectos prácticos casi los mismos argumentos que se utilizan para defender la virginidad de una hija, y de que el petróleo es de “todos los mexicanos”, la “renta petrolera”, esa que ya dijo el senador Creel que no se tocará (¿?), se ha desperdiciado de una manera inaudita. Miles y miles de millones de dólares que podrían haber sido utilizados para incrementar el nivel de bienestar de los mexicanos, simplemente se tiraron al caño.

 

Los políticos mexicanos, en su negativa a reconocer que tal como está organizado el sector petrolero nacional, girando todo alrededor de un muy ineficiente monopolio gubernamental, simplemente no es posible aprovechar íntegra y eficientemente la riqueza petrolera, parece que prefieren que México siga siendo un país pobre y sumido en la mediocridad. Los políticos mexicanos no aceptan que la soberanía nacional no depende de que el gobierno sea el dueño de fierros, sino de la fortaleza de la economía y del nivel de bienestar de su población.

 

Si a los políticos mexicanos realmente les interesara fortalecer la soberanía nacional, harían lo necesario para explotar de manera eficiente la riqueza petrolera y para ello es indispensable acabar con el monopolio gubernamental, permitiendo la participación privada en todas las áreas del sector petrolero nacional. No se trata de venderle a los agentes privados los mantos petroleros, esos seguirían siendo de los mexicanos. Se trata de poder generar para los mexicanos una mayor renta petrolera y una mayor riqueza nacional derivada de esa renta. Lograr esto nos haría, sin duda, más soberanos.

• Petróleo • Reforma energética

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