JUEVES, 10 DE ABRIL DE 2008
Pemex debe privatizarse

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Santos Mercado







“Mientras más importante y estratégica sea una industria, más alejada debe estar de la influencia gubernamental. ¿Acaso nunca aprenderemos que dejar a los políticos gubernamentales el manejo de empresas o servicios, que bien pudieran hacer los agentes privados, es condenarlas al fracaso seguro?”


Seguramente los dueños de las 17 compañías petroleras extranjeras que fueron despojados de su patrimonio por el ex presidente socialista de México Lázaro Cárdenas Del Río se han de estar carcajeando desde sus tumbas. Se ríen de los burócratas de Estado que les robaron sus empresas y no supieron qué hacer con ellas.

 

La misma historia cuando un grupo de mexicanos con poder político le arrebataron los territorios de La Nueva España a la Corona peninsular y luego no supieron qué hacer con tanta tierra y terminaron perdiendo, en menos de 30 años, la mitad del territorio. Y cuando el gobierno expropió los ferrocarriles y las líneas férreas dejaron de crecer y se hicieron chatarra. Así podríamos seguir mencionando múltiples ejemplos de las manos torpes e inútiles del Estado para trabajar eficientemente cualquier empresa. El caso más patético de reciente creación es el Instituto Federal Electoral que supuestamente está para garantizar elecciones limpias y se ha convertido en una cueva de ladrones con las arcas abiertas del erario.

 

¿Acaso nunca aprenderemos que dejar a los políticos gubernamentales el manejo de empresas o servicios, que bien pudieran hacer los agentes privados, es condenarlas al fracaso seguro? ¿Qué evidencias históricas tenemos para garantizar que los burócratas del Estado pueden producir mejores bienes o servicios que las empresas privadas?

 

Cuando Lázaro Cárdenas finalmente se salió con la suya y formó el monopolio PEMEX para ponerla en manos de políticos, amigos, parientes y seguidores -todos con sueldo garantizado independientemente de que funcionara o no la empresa-, sentó las bases del fracaso de esa industria.

 

Naturalmente la burocracia de PEMEX empezó a engordar. Cada trabajador o funcionario vio la oportunidad de meter “a trabajar” a la suegra, cuñada, hermana, tía, amante, hijos y entenados. Familias completas disfrutan de la renta petrolera, aunque dentro no hagan nada. Mientras la SHIELD requiere de un trabajador para producir un dólar de ganancia, PEMEX usa a siete trabajadores. Pero ¿usted piensa que estos siete trabajadores son mal pagados? Comparando todas las prestaciones entre un trabajador de Coca-cola y uno de PEMEX, este último recibe siete veces lo de aquél. Esto sin contar con múltiples beneficios extras, por ejemplo, la ordeña de gasolina. Usted es trabajador de PEMEX y por cincuenta pesos el que cuida las mangueras de gasolina le permite llenar el tanque que de otra manera le costaría 540 pesos. ¡Viva PEMEX!

 

O bien, por una módica cantidad el ingeniero de PEMEX le deja ordeñar los ductos para llenar un carro pipa de 90 mil litros. Y ya no mencionaré los contratos fantasmas, a costos alzados, los que se dan a los amigos o a las empresas que fundan los propios directivos y a todo vapor para aprovechar las ganancias fáciles.

 

Todo esto lo digo sin la menor intención de denunciar a nadie pues es lo típico y normal de cualquier empresa pública, en México o en el extranjero.

 

La gran lección debería ser: cualquier solución es mejor que aquella de dejar una empresa en manos de la burocracia gubernamental. Es más confiable que Pito Pérez (agente privado) compre un pozo petrolero y lo explote a su parecer a que el Estado nombre a un burócrata y le asigne un sueldo de cien mil pesos para que haga el plan gubernamental.

 

Mientras más importante y estratégica sea una empresa, más alejada debe estar de la influencia gubernamental. El petróleo pudo haber dado a México un gran desarrollo, pero se siguió el peor método: burocratizarlo para manejarlo con criterios políticos.

 

Corregir el error cometido hace 70 años por el gobierno izquierdista de Cárdenas implica aceptar que el Estado, los funcionarios gubernamentales, los burócratas y políticos del gobierno deben sacar las manos del asunto petrolero. ¿Quién debe explorar, extraer o procesar el petróleo? Respuesta: cualquiera… menos los del gobierno. Por lo tanto, hoy el dilema debe plantearse así: ¿El petróleo lo deben seguir manejando los políticos y burócratas del gobierno o debe pasar a manos del sector privado para que se maneje con criterios económicos?

• Petróleo

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