LUNES, 21 DE ABRIL DE 2008
¿Petróleo sí, tierra no?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“El hecho de que el petróleo sea un don de la naturaleza es el pretexto para argumentar que el mismo es de todos los mexicanos, razón por la cual, ¡paradoja de paradojas!, ningún mexicano puede tenerlo en propiedad privada, siendo explotado, en supuesto beneficio de todos, por el gobierno, quien para tales fines, y por medio de PEMEX, encarna a cada mexicano.”


El petróleo es un don de la naturaleza, de la misma manera que lo es la tierra. Ni el primero, ni la segunda, son producto del esfuerzo humano: están allí a nuestra disposición. Sin embargo, lo que sí es producto del esfuerzo humano, es la explotación, con el fin de satisfacer necesidades, tanto del petróleo como de la tierra: al primero hay que extraerlo y a la segunda hay que cultivarla, ya que en su estado natural sirven de poco, y hay que agregarles trabajo humano para transformarlos en satisfactores. (Véase, al respecto, el segundo tratado, de los Dos Tratados sobre el Gobierno, de John Locke, de 1689)

 

El que tanto el petróleo como la tierra sean dones de la naturaleza puede ser pretexto (llamarla razón resultaría incorrecto), para argumentar que, dado que no son el producto del trabajo de alguien, ambos son de todos, y que ambos, desde el momento en el que son de todos, deben explotarse en beneficio de todos, lo cual puede lograrse si, uno, esa explotación la lleva a cabo, en nombre de todos, el gobierno, y, dos, si la renta, que es el ingreso que resta una vez que se cubrieron los costos de la explotación, se reparte equitativamente entre todos.

 

El anterior es, implícitamente, el pretexto para que el petróleo sea explotado por una empresa del gobierno, PEMEX, en supuesto beneficio de todos. Y digo supuesto porque lo primero, la explotación del petróleo por PEMEX es un hecho, pero lo segundo, su explotación en beneficio de todos, dista mucho de ser cierta, tal y como lo muestra la respuesta a la siguiente pregunta: peso sobre peso, usted lector, ¿cuál es el beneficio que recibe de la explotación del petróleo? La respuesta es, en el caso de cada mexicano, un rotundo “No sé”, por más que nos digan que el gobierno usa la renta petrolera para beneficiarnos con escuelas, medicinas, clínicas, hospitales, caminos, carreteras, puentes, agua potable, drenaje, electricidad, vivienda, lo cual, suponiendo que beneficie a todos, no beneficia a todos por igual, desigualdad en el beneficio que no deja de ser una injusticia ya que, al menos eso dice el discurso oficial, el petróleo es de todos, lo cual quiere decir de todos por igual, razón por la cual, cumplido el único requisito para ello: ser mexicano, debería beneficiarnos a todos en igual medida, algo que no sucede.

 

El hecho de que el petróleo sea un don de la naturaleza es el pretexto para argumentar que el mismo es de todos los mexicanos, razón por la cual, ¡¡¡paradoja de paradojas!!!, ningún mexicano puede tenerlo en propiedad privada, siendo explotado, en supuesto beneficio de todos, por el gobierno, quien para tales fines, y por medio de PEMEX, encarna a cada mexicano. Llegados a este punto la siguiente pregunta se vuelve inevitable (¡y espero no dar ideas a los gubernamentólatras!): ¿por qué no seguir el mismo esquema con la tierra que, tal y como es el caso del petróleo, es un don de la naturaleza? ¿Por qué no crear, previa expropiación de toda propiedad privada de tierra, TEMEX, Tierra Mexicana, empresa gubernamental, encargada de explotar, en beneficio de todos los mexicanos, la tierra del territorio nacional, lo cual supondría actividades tan dispares como la agricultura, la ganadería, el fraccionamiento, la construcción, y todo aquello que se puede hacer con la tierra y en la tierra? ¿Por qué con el petróleo sí y con la tierra no?, sin olvidar que, según el 27 constitucional, excelente muestra de la legislación ficción, “la propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, corresponden originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada”.

 

Insisto, ¿por qué con el petróleo sí y con la tierra no? ¿Por qué PEMEX sí y TEMEX no?

• Petróleo

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