MIÉRCOLES, 23 DE ABRIL DE 2008
Qué hay de malo en la privatización...

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Lupita Vázquez







“Existen muchos argumentos que hemos escuchado sobre si debería o no privatizarse Pemex. Pero ¿qué hay en realidad detrás de ese término?”


En los últimos días, ante la discusión sobre la reforma energética en nuestro país, hemos escuchado mucho acerca de la privatización de Pemex, o mejor dicho de la no privatización de Pemex. Muchos satanizan el término privatización como sinónimo de saqueo por parte de los particulares, y en especial de los extranjeros, pero ¿qué hay detrás de este término?

 

Podríamos definir a la privatización como un proceso mediante el cual las actividades, empresariales o no, son transferidas del sector público al sector privado, dejando a los particulares brindar servicios libremente que anteriormente habían sido monopolizados por el Estado.

 

Este término debe diferenciarse de la capitalización de empresas públicas, la cual podría definirse como un proceso en el cual se vende a inversionistas privados una parte de las acciones, que en la mayoría de los casos oscila entre el 40% y 60% de las acciones, puede ser más, puede ser menos.

 

En particular, la privatización del sector energético es actualmente un tema controversial en muchos países. Este término se refiere al proceso de conversión del sector energético de un régimen paraestatal hacia uno en el que el sector se encuentre abierto a las fuerzas del mercado y la libre competencia.

 

Existen muchos argumentos que hemos escuchado sobre si debería o no privatizarse este sector en México, que significa una gran parte de ingresos públicos en nuestro país.

 

Razones de los analistas que están a favor:

 

·       El sector petrolero en México es un monopolio que hace que los precios de venta de los productos sean 15 veces los costos de extracción de petróleo. Cabe mencionar que la diferencia de precio es usada para la adquisición y pago de bienes públicos, que cuyos beneficios deben ser considerados, conjuntamente con los costos, para la población.

·       PEMEX tiene grandes deudas, específicamente su deuda neta ascendió a más de 320 millones de pesos en 2007, y algunas áreas de negocio como PEMEX Refinación y Pemex Petroquímica  registran pérdidas desde 1992.

·       El actual sistema paraestatal que se utiliza en el sector energético mexicano es deficiente, debido a la descapitalización y falta de inversiones. Los partidarios de la privatización argumentan que la privatización podría aportar mayores recursos para inversiones y mejorar la eficiencia.

·       Otros países permiten la inversión privada en dicho sector: incluso en países donde el estado controla la economía, como China o Cuba, han permitido la inversión privada. Así en poco más de diez años, Cuba ha aumentado en 8 veces su producción de petróleo gracias a contratos firmados con empresas extranjeras, básicamente venezolanas.

·       El petróleo crudo que se produce en México es exportado en su mayoría porque no se puede procesar aquí. Actualmente, PEMEX no elabora suficientes petrolíferos y México se ve obligado a importar.

·       Al ser una empresa de todos, y a la vez de nadie en particular, genera corrupción e ineficacia, algo intrínseco a empresas administradas por el estado.

 

Razones de los analistas que están en contra:

 

·       PEMEX cuenta con infraestructura rezagada con más de 20 años de edad promedio e instalaciones deterioradas. Se ha calculado, que se necesitarían alrededor de 20 mil millones de pesos para modernizar las instalaciones. Los detractores proponen que el gobierno no se quede con tantos recursos de la empresa y permita usar una buena parte de ellos para recapitalizar la empresa y mejorar las instalaciones.

·       Las empresas privadas tratarían de cubrir los costos de la compra imponiendo grandes tarifas en el servicio, tal como sugiere la experiencia de pasadas privatizaciones en México (Telmex).

·       El Estado dejaría de obtener recursos para cubrir necesidades del gasto público. Cabe señalar que el gobierno podría cobrar derechos a las empresas privadas por cada barril extraído. []

·       Empresas responsables del abandono tecnológico de amplias redes de energía y de grandes apagones son algunas de las interesadas en invertir en el mercado mexicano.

·       Las empresas privadas no necesariamente subirían la calidad y bajarían los precios por la competencia, pues en varias empresas que se establecieron a partir de la privatización del sector eléctrico en Estados Unidos y Reino Unido mantienen el control total de la producción y la distribución, lo que les permite manipular los precios de consumo. En vez de competir colaboraron para manipular los precios artificialmente.

·       Un aspecto bastante negativo sería que las empresas controlarían las decisiones principales de la industria eléctrica, que conforma los nervios centrales de cualquier actividad económica, desde la doméstica hasta la manufacturera.

·       No habría garantía alguna de que los volúmenes de extracción petroleros reportados por las empresas serían los reales poniendo en peligro los recursos naturales nacionales.

·       Unos pocos se harán ricos del petróleo que nos ha dado la naturaleza y que es de todos los habitantes de este país, en particular, empresas privadas extranjeras quienes nos saquearían haciendo negocio de nuestro recurso, agotando nuestras reservas, no invirtiendo las ganancias aquí sino en su país y saliendo en el momento en que esté agotado el recurso.

 

Eso es lo que opinan los expertos. En fin, no nos vamos a desgastar haciendo un análisis profundo de los argumentos a favor o en contra de la privatización de Pemex, ya que este tema no está en discusión en nuestro país, ni en este momento, ni en el corto y mediano plazo, pero sí haré algunos comentarios finales sobre el tema:

 

La privatización en este sector o en cualquier otro lo que busca es la mejora del desempeño de muchas instituciones del sector público, promoviendo la eficiencia y la competencia, lo que al final provoca que los usuarios se vean beneficiados con mejores servicios y/o productos y a menores precios. Así, por ejemplo ¿le importaría que la gasolina fuera importada?

 

Es cierto que experiencias pasadas en nuestro país como la privatización del sector bancario no dio los resultados deseables, ya que fue un proceso ineficiente, vendido a personas sin experiencia en este sector y todo la historia que ya conocemos, lo cual podría ser más bien una lección para no cometer nuevamente este tipo de errores en el futuro y realizar las privatizaciones de manera eficiente. Sin embargo, la privatización de Pemex no es planteada por nuestros políticos, y mientras los intereses de grupo estén sobre los intereses de la mayoría de las personas, seguiremos discutiendo sobre lo posible y no lo deseable.

• Petróleo

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