LUNES, 28 DE ABRIL DE 2008
El alza en los precios de los alimentos y la ayuda externa

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“En febrero, la ONU solicitó 500 millones de dólares de urgencia a la comunidad internacional a causa del déficit que el alza de los precios ha dejado en su presupuesto. La semana pasada señaló que esa brecha se ha elevado a 750 millones de dólares y destacó que la cifra probablemente aumentará debido a que todavía se desconocen las nuevas necesidades de asistencia provocadas por esta crisis. El problema es que la ayuda internacional no resolverá el problema de fondo y sí lo empeorará.”


Durante la semana, la directora del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Josette Sheeran, alzó la voz advirtiendo que las reservas de alimentos en el mundo están en el nivel más bajo de los últimos 30 años a causa del alza incesante de los precios en el mercado mundial. Asimismo ofreció una actualización de las graves consecuencias que la carestía de los alimentos está causando en las poblaciones más vulnerables del planeta.

 

El organismo de la ONU se vio obligado en febrero a solicitar 500 millones de dólares de urgencia a la comunidad internacional a causa del déficit que el alza de los precios ha dejado en su presupuesto y Sheeran señaló que esa brecha se ha elevado a 750 millones de dólares y destacó que la cifra probablemente aumentará debido a que todavía se desconocen las nuevas necesidades de asistencia provocadas por esta crisis.

 

Por otra parte, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional también han expresado su preocupación respecto al tema del alza de los precios de los alimentos así como su posible efecto sobre la pobreza mundial. Hablan de que este fenómeno “puede sumir aún más en la pobreza a 100 millones de personas”.

 

¿Qué proponen estas instituciones? Más dinero a los organismos internacionales para echar a andar un “Nuevo acuerdo para la política alimentaria mundial” que consiste, adicionalmente al llamado a los gobiernos donantes a suministrar 500 millones de dólares para suplir el déficit inmediato que tiene el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, el establecimiento de la “solución del 1%”, conforme a la cual los fondos soberanos de riqueza encauzarían el 1% de su potencial de inversión (que asciende a tres billones de dólares) hacia los países de África al sur del Sahara.

 

El problema es que tales ayudas no resuelven el problema de fondo y, al contrario, las buenas intenciones que subyacen en estos planes terminan, paradójicamente, alimentando la raíz del problema que intentan combatir. Así, si el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional les preocupa la mayor pobreza que pueda generar el incremento de los precios de los alimentos en África por ejemplo, la clave es lograr que dicho país crezca como China e India, es decir, expansiones que provienen de mejoras en la gobernabilidad, en especial mediante la apertura a los mercados y al capitalismo. La situación de África tiene que ver con la mala gobernabilidad, la corrupción y la falta de leyes del mercado en ese país, no con la escalada a nivel mundial en los precios de los alimentos, situación que a pesar de agravar aún más la situación, no es resuelta a través de dichos programas asistencialistas.

 

El origen del alza en los precios de los alimentos se debe a dos factores: 1) La oferta mundial de alimentos ha aumentado poco en las últimas décadas, ya que la cantidad de tierra dedicada a la siembra ha disminuido y se ha destinado más producción para fuentes alternativas de energía; y 2) Por el lado de la demanda, la bonanza económica de la última década ha permitido a muchos habitantes mejorar su dieta diaria. La demanda ha aumentado en función del ascenso del nivel de ingresos de los países de Asia, lo que se ha traducido en una mejora en el contenido proteico de las dietas. Además, los requerimientos de la producción de biocombustibles han agregado presiones al alza. Tan sólo en los Estados Unidos, el 30% de la producción de maíz hoy se dedica a ello. Esto significa un aumento de precios que impacta a toda la cadena alimenticia que consume maíz.

 

Los años en que los alimentos eran abundantes y el mundo operaba con excedentes parece que quedaron atrás. Por todas partes, los inventarios de pronto comenzaron a disminuir. Los precios de los alimentos, por el contrario, crecen. Los de la leche y el trigo están a niveles altos. Los del maíz, la soya, el arroz y el café también han crecido en forma sostenida.

 

Por otra parte, el aumento del precio de los alimentos ha hecho que muchos países impongan controles de precios y restricciones a las exportaciones de alimentos básicos. Algunos otros consideran ofrecer subsidios e imponer más regulaciones para impedir que sigan subiendo los precios de los alimentos. La mala noticia de esto es que los resultados de estas acciones serán perjudiciales, ya que se desalienta en lugar de fomentar la producción de alimentos, provocando que se agrave más el problema de la escasez de cultivos y alimentos para consumo personal.

 

La solución al problema de los altos precios de los alimentos no es la ayuda externa ni los controles de precios o subsidios. La solución tiene que ver más con la productividad, es decir, por medio de la acumulación de capital, dejando que las fuerzas del libre mercado, sin interferencia de los organismos internacionales o gobiernos, hagan su trabajo, que es la óptima asignación de los recursos.

• Inflación alimentaria

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