LUNES, 28 DE ABRIL DE 2008
Petróleo, alimentos y commodities

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“¿Por qué en las últimas semanas los precios del petróleo y de algunos alimentos básicos se han disparado?”


¿Por qué en las últimas semanas los precios del petróleo y de algunos alimentos básicos se han disparado? Las razones son un poco complejas. Me explico.

 

Durante los últimos meses en que las tasas de interés en EU han ido a la baja (por inyecciones monetarias agresivas de la Reserva Federal), diversos agentes financieros como bancos de inversión, fondos privados de inversión, aseguradoras, etc., han reacomodado sus portafolios y han adquirido productos financieros derivados llamados commodities.

 

Los commodities son contratos que representan marcas de distintas materias primas -como el petróleo- y/o de distintos alimentos como los granos. Estos contratos pueden negociarse a futuro, tratando de protegerse contra un movimiento adverso en los precios de materias primas y alimentos, que históricamente han mostrado ser muy volátiles. Al día de hoy, en buena medida el alza de precios en materias primas ha obedecido a causas estructurales (situación de conflictos políticos y militares en el mercado petrolero mundial) y a movimientos especulativos con contratos de commodities. A raíz de ello, ha salido toda una fauna de seudoanalistas financieros a opinar que es la especulación la que está detrás de todo el desastre inmobiliario, que es la especulación la que está detrás del alza exorbitante de los precios del petróleo (vamos, sí es uno de los factores, pero por acción indirecta; la causa directa es, como siempre, papá gobierno).

 

A ver, recordemos una lección de economía financiera básica. Desde hace tiempo, el mercado de futuros ha sido el blanco de toda clase de prejucios populares que lo consideran una guarida de especuladores en lucha por desestabilizar los mercados (vía los precios). Como muchas ocasiones, la evidencia empírica tira a la basura a estas falsas creencias. Los futuros son instrumentos creados (funcionan como una especie de seguro) con el propósito de satisfacer las necesidades de los administradores de riesgos, no de los especuladores.

 

Los mercados de futuros no sólo están al servicio de los administradores de riesgos sino que, además, proporcionan tres importantes beneficios sociales: son un mecanismo eficiente para redistribuir riesgos; permiten a los participantes del mercado descubrir precios futuros y, con ello, aunque resulte sorprendente, propician la estabilidad de precios. No hay magia alguna. La razón es sencilla: Los administradores de riesgos quieren reducir ó eliminar el riesgo de movimientos adversos en los precios de materias primas y/o alimentos (alzas ó caídas no deseadas). Al usar contratos futuros, los administradores de riesgos, que temen una caída de precios, pueden intercambiar este riesgo con otros administradores que, al contrario, temen un alza. Los mercados de futuros permiten que tal redistribución de riesgos se realice de manera eficiente, hasta el punto en que no sea posible mejorarla sin perjudicar a alguna de las partes. Los especuladores, por su parte, que quieren ganar comprando barato y vendiendo caro, pueden a su vez intercambiar también contratos con los administradores, con lo que, sin querer, proporcionan liquidez a los mercados.

 

Ahora bien, ¿Cuándo empieza el desastre? Casi siempre empieza en la mala política monetaria que instrumentan los bancos centrales. A inicios del presente siglo, la FED instrumentó una política monetaria laxa, lo que inundó a los mercados financieros de dólares. Ello implicó que administradores de riesgos y especuladores cambiaran la composición de sus portafolios (con el fin de compensar las caídas en el rendimiento que pagan instrumentos como los bonos del tesoro) y se metieran a comprar más agresivamente contratos futuros de commodities. Así, en esos años las transacciones en el mercado de commodities crecieron exponencialmente (del 3 al 30% del PIB mundial). Al día de hoy, en que estamos nuevamente en un escenario de agresivas bajas en las tasas de interés, ha resurgido la especulación, lo que ha hecho que distintos inversionistas institucionales económicos entren a demandar de manera fuerte commodities, lo que propicia un divorcio entre la oferta y demanda real de petróleo (ya no es el mecanismo de precios el que funciona), es decir, surge un tipo de demanda especulativa, una demanda que no existe, pero que se manifiesta en la compra agresiva de contratos para, uno, cubrirse de los riesgos, y dos, obtener una jugosa ganancia. De ahí que en las últimas semanas hayamos sido testigos de alzas récord espectaculares en el precio del barril de petróleo. ¿Tiene remedio? Sí, y la solución está en las manos del gobierno estadounidense y su Reserva Federal. Basta con cambiar la estrategia en la demanda en los contratos de futuros (usando la Reserva Estratégica de Petróleo de EU -ver artículo de Richard Rahn http://www.elcato.org/node/3209) y corregir la política monetaria, para que la actual burbuja se desinfle. Si el lector quiere profundizar en este tema y en cómo se calcula un contrato de futuros, así como lo qué piensa un especialista de lo que sucederá en las próximas semanas, le recomiendo el siguiente sitio web

http://www.ileperu.org/contenido/articulos1/inversionistas_chphilbrook.htm

 

¿Qué pasa en el rubro de alimentos? Lo mismo, una buena parte de la solución es dejar operar a los mercados libremente. Al día de hoy, buena parte del aumento en los precios de los alimentos (que ya incluso está ocasionando que los gobiernos de países como EU e Inglaterra intervengan racionando productos como el arroz), se debe a la terquedad de querer sustituir derivados de combustibles fósiles como la gasolina, con derivados de granos (como el maíz amarillo) como lo es el etanol. Si a esto agregamos la creciente demanda de China e India, pareciera que las presiones inflacionarias y la escasez de alimentos llegaron para quedarse. Ya en varios países latinoamericanos se está manifestando esta escasez lo que, como siempre, siembra el caldo de cultivo para que surjan los mesiánicos.

 

Nuevamente, mucho haría EU en abandonar esta estúpida política de sustitución energética que en nada contribuyen, por cierto, a mejorar el medio ambiente mundial y sí en cambio, a encarecer los granos. Sin querer, las presiones de los grupos ambientalistas podrían llevar a que en buena parte del mundo surgieran hambrunas que como siempre recaerán en los más pobres.

 

Otro remedio fulminante y que llevaría a que se desplomen los precios de los alimentos, a pesar de la creciente demanda asiática: Desmantelar de una vez por todas, todos los subsidios con que EU y la Comunidad Europea protegen a sus productores agrícolas. Políticamente hoy podría ser más fácil, pues dichos productores podrían encontrar mercados atractivos en Asia (de hecho ya algunos lo hacen, por lo que nada justifica hoy que además de ganar dinero en los mercados externos, se les proteja en sus mercados internos), en donde el ingreso de las personas está creciendo de manera espectacular. En el mediano plazo, esto se traduciría en mayor oferta de alimentos libre de distorsiones que beneficiarían a miles de millones de seres humanos.

 

Finalmente, aún si no se elimina la estúpida política norteamericana del etanol, en mucho aliviaría el alza de precios permitir de una vez por todas ya el desarrollo libre de la industria de los alimentos genéticamente modificados. Aunque ya hay oferentes en el mercado, aún es mucha la reticencia y trabas que ponen los gobiernos para que se consolide este mercado. El tiempo pasa y pasa, y no se demuestra que dichos productos genéticamente modificados sean dañinos para el ser humano. La tardanza, la presión de los productores tradicionales y la presión de los grupos ambientalistas, podrían facilitar el camino a una hambruna espantosa.

 

¿Petróleo y alimentos por las nubes? El culpable no es el mercado. Como siempre, la mano que mece la cuna, la apestosa mano de los gobiernos.

 

Ya se fue la pandilla

“Triunfamos, triunfamos, el FAP logró frenar el madruguete energético del PAN y el PRI,” repetían como pericos las huestes lopezobradoristas que abandonaron al fin la tribuna del Congreso. La realidad es que el FAP y López mostraron el cobre y ello fue patente en la grabación en donde López aparece como el cacique de este movimiento. Ya lo habíamos advertido en este espacio. A ver si ahora, en donde existe una grabación del cacique dando órdenes, al fin se dan cuenta sus todavía seguidores y simpatizantes de la negras intenciones del Mesías. A López no le interesa debatir (sabe que sus dogmatismos se derrumbarían con el poder de la razón, con la simple dialéctica), y en cuanto pierdan, López no dudará nuevamente en estar sediento de sedición.

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