VIERNES, 16 DE MAYO DE 2008
¿Quién entiende al gobierno?

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé



El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• EU, ¿país poco competitivo?

Arturo Damm
• Nueva baja en la tasa de interés

Luis Pazos
• Y el "Principio de no intervención"

Arturo Damm
• Pragmatismo

Ricardo Valenzuela
• El Estado ha iniciado su putrefacción

Arturo Damm
• ¿Desconfianza = desilusión?

Isaac Katz
• Protección de los derechos de propiedad


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Carlos Ball







“Tanto las políticas agrícolas de los países ricos como las de los países pobres son contraproducentes y no es fácil determinar cuál es más inapropiada y estúpida.”


Miami (AIPE)- La agricultura es el sector de la economía de Estados Unidos más protegido y subsidiado por el gobierno. Muchos de quienes reciben esos jugosos subsidios de Washington no viven en el campo, sino en lujosas mansiones de Nueva York, Boston y San Francisco. Es más, 74% de los subsidios agrícolas benefician directamente a las empresas más grandes del sector, que como grupo conforman el 10% de mayor tamaño en la industria alimentaria.

 

Los subsidios agrícolas comenzaron en Estados Unidos en 1933, durante la Gran Depresión, a raíz del gran éxodo de las ciudades hacia el campo de gente que había perdido su empleo. En los años 30, 25% de la población de Estados Unidos vivía en el campo, trabajando en 6 millones de pequeñas haciendas. Hoy, menos de 2% de la población de este país labora en el campo

 

Este nuevo proyecto de subsidios agrícolas y programas de alimentación reemplaza la ley promulgada en 2002 y aumenta los subsidios que benefician a gente de altos ingresos. El aumento es a más de 300 mil millones de dólares para los próximos cinco años. Esto sucede en tiempos en que las cosechas generan las utilidades más altas de la historia, debido a la exagerada y artificial demanda de biocombustibles, como el etanol, que ha reducido la oferta de granos para alimentar a la gente y a los animales, disparando los precios de alimentos básicos alrededor del mundo. El maíz ha triplicado su precio en dólares en los últimos dos años.

 

Los productos agrícolas que reciben más subsidios gubernamentales en Estados Unidos, en orden decreciente, son: maíz, algodón, trigo, arroz, soya, productos lácteos, maní y azúcar. Hasta los productores de tabaco reciben subsidios. ¿Extraño? No, los políticos hablan horrores del cigarrillo, no nos dejan fumar en un restaurante ni tampoco bajo una palmera en la playa, pero cómo les encantan los impuestos, una cajetilla de cigarrillos pronto costará 9 dólares en Nueva York. Eso ha disparado el crecimiento de una nueva mafia de vendedores ilegales de cigarrillos, quienes pueden ganarse hasta un millón de dólares con cada camión cargado con cigarrillos de contrabando.

 

Como el grueso de los subsidios agrícolas en Estados Unidos va a parar a manos de los grandes productores, ellos utilizan parte de ese dinero -proveniente de quienes pagamos impuestos- para comprar a sus competidores pequeños, por lo que el número de empresas en el sector agrícola se sigue reduciendo.

 

La regla parece ser que en los países ricos, donde el sector agrícola es relativamente pequeño en relación a la economía total, se subsidia la agricultura, imponiéndose además restricciones y aranceles a las importaciones de alimentos. Otros gobiernos de países ricos que protegen y reparten grandes subsidios a un relativamente pequeño número de ciudadanos que trabajan en el campo son: Francia, Alemania, el Reino Unido y Japón.

 

Por el contrario, en los países pobres y países en desarrollo, donde gran parte de la población trabaja en el campo, los gobiernos imponen altos impuestos a la producción agrícola, a la vez que controles de precios y, últimamente, hasta impiden la exportación de arroz y otros alimentos.

 

Es increíblemente cruel que gobiernos de países pobres estén impidiendo que sus agricultores exporten, a mejores precios, gran parte de su producción de alimentos, lo cual les aportaría capital para invertir en maquinarias y aumentar así su producción, a la vez que al incrementarse la oferta de alimentos a nivel mundial se lograría avanzar hacia la normalización de los precios.

 

Tanto las políticas agrícolas de los países ricos como las de los países pobres son contraproducentes y no es fácil determinar cuál es más inapropiada y estúpida. Pero los más afectados por la pesada mano de los políticos y burócratas siempre son los más pobres.

 

___* Director de la agencia AIPE.

© www.aipenet.com

 

 

• Subsidios

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus