El Econoclasta
May 23, 2008
Isaac Katz

La esencia del mexicano

La discusión a finales del año pasado sobre la apertura comercial en el maíz, aunada al actual debate sobre el futuro del petróleo, nos permite percibir cuál es, en la opinión de todos ellos, la verdadera esencia del pueblo mexicano. El mexicano es, sin lugar a dudas, ahora lo sabemos “granos de maíz pegados con chapopote”.

Connotados vividores del presupuesto público (los políticos profesionales), los intelectuales políticamente correctos (obviamente los de la izquierda; los liberales son traidores a la patria y sólo por eso no merecen ser llamados intelectuales), todólogos (como los que en lugar de transmitir la información en los noticieros que dirigen, se dedican a “formar” la opinión pública sobre cualquier tema; son, según ellos, expertos en teología, pesquería, cosmología, energía, cosmetología, telefonía, tecnología o cualquier otra rama del conocimiento humano) y más personajes de la fauna mexicana se han metido al debate de la mini reforma del sector petrolero mexicano. Prácticamente todos ellos se desgarran las vestimentas y se arrancan los cabellos ante el “embate privatizador” del gobierno del presidente Calderón.

 

Gritan, golpean la mesa, se desgañitan, pronuncian heroicos discursos llamando a la defensa del petróleo mexicano como si México estuviese a punto de entrar en una guerra ante las fuerzas oscuras que amenazan con exterminarnos, con acabar con nuestra soberanía. Hacen un desesperado llamado para combatir a los “malditos agentes privados” que sólo quieren apropiarse de la riqueza nacional y empobrecer al pueblo, cual langostas invadiendo y arrasando un trigal. Claman ¡Nunca entregaremos el petróleo; lo defenderemos hasta la muerte si es necesario! Braman ¡La Constitución es sagrada, es virginal, es intocable! (las casi 500 modificaciones que se le han hecho desde su promulgación no importan cuando del petróleo se trata).

 

Todos ellos están atrapados en la mitología que envuelve al petróleo, asidos del supuesto rescate que hizo Lázaro Cárdenas de la riqueza petrolera cuando “le arrancó el petróleo a las empresas extranjeras para devolvérselo a sus legítimos dueños, todos los mexicanos” (no importa que este recurso, un simple bien como lo afirmó Héctor Aguilar Camín, siempre haya sido de México y que Cárdenas sólo expropió fierros), incapaces de atisbar el futuro y ver cómo el resto del mundo avanzará y nos dejará atrás encadenados al pasado, defendiendo a como dé lugar el statu quo de un organismo público quebrado, ineficiente, propiedad de una burocracia y de un sindicato corruptos que se dedican a expoliarlo para seguir apropiándose de la renta petrolera, un organismo que carece de los recursos y de la tecnología para poder explotar nuevos yacimientos o poder transformar eficientemente el petróleo en refinados y petroquímicos, incapaces de ver que México está perdiendo la oportunidad de aprovechar los históricamente altos precios del petróleo para generar riqueza nacional.

 

El debate, más allá de como señaló Roberto Salinas aquí sea uno que muestra nuestro soberano subdesarrollo, es uno en donde al parecer el punto central de la discusión radica en establecer cuál es la forma más eficiente para que México se quede en el subdesarrollo.

 

La discusión a finales del año pasado sobre la apertura comercial en el maíz, aunada al actual debate sobre el futuro del petróleo, nos permite percibir cuál es, en la opinión de todos ellos, la verdadera esencia del pueblo mexicano. El mexicano es, sin lugar a dudas, ahora lo sabemos “granos de maíz pegados con chapopote”.

• Petróleo


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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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