LUNES, 9 DE JUNIO DE 2008
Calderón; ¡Qué barbaridad!

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“¡Qué bueno que el Banco de México es autónomo!”


El artículo 28 constitucional señala que la autoridad monetaria será independiente “en el ejercicio de sus funciones…”, entre las cuales se encuentra, de manera esencial, la política monetaria, misma que será practicada, por dichas autoridades, sin la intervención de ninguna instancia del Ejecutivo Federal, todo lo cual apunta en la dirección correcta.

 

Es por ello que llama la atención lo dicho por el presidente Calderón, hace unos días, al afirmar que es deseable “que en México cualquier empresa pueda tener acceso al crédito más barato”, y que ojalá y “las autoridades monetarias lleven esa consideración en su política monetaria y en las tasas de interés” que, según Calderón, deben bajar para que más empresas tengan acceso a crédito más barato, objetivo con el cual estoy de acuerdo, pero cuestionando el medio para conseguirlo, manipulaciones monetarias, porque eso, manipulaciones monetarias, es lo que el presidente le está sugiriendo a la autoridad monetaria. ¿O no?

 

¿Qué es lo que la autoridad monetaria puede hacer para bajar las tasas de interés? Aumentar la oferta de crédito. ¿Y de qué manera puede aumentarla? Recurriendo a la emisión primaria de dinero, lo cual daría como resultado un excesivo crecimiento de la cantidad de dinero que se intercambia en la economía, es decir, de la inflación rectamente entendida, no como el alza en los precios, sino como el excesivo crecimiento de la cantidad de dinero, lo cual generaría nuevas presiones alcistas sobre los precios, exactamente lo contrario del fin que, tal y como lo señala la Constitución, debe perseguir el Banco de México: “Procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”.

 

A Calderón se le criticó lo dicho, ya que se interpretó como un intento de intromisión, del Ejecutivo Federal, en la autonomía del banco central, razón por la cual se le calificó de políticamente incorrecto. Más allá de la incorrección política está la incorrección económica, preocupante por provenir de una persona, el Presidente de la República, que, tal y como se señala en su currículum, es “maestro en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM)”, en donde, o no le enseñaron, o si se la enseñaron no la entendió, o si en su momento la entendió ya se le olvidó, la teoría del ciclo económico de la Escuela Austriaca de Economía (véase, para comenzar, http://mises.org/tradcycl/austcycl.asp), que señala que el primer paso hacia la recesión es la baja artificial de las tasas de interés, producto de la excesiva emisión de dinero, que da como resultado un engañoso incremento en la oferta de crédito, efecto, no de un aumento en el ahorro de los agentes económicos, sino del incremento en la cantidad de dinero que se intercambia en la economía, ¡algo muy distinto! La crisis hipotecaria de los Estados Unidos, y todas sus consecuencias, encuentra su causa en la baja artificial de la tasa de interés, llevada a cabo por la autoridad monetaria estadounidense entre enero de 2001 y junio de 2004, periodo durante el cual la tasa de interés “bajó” (la bajaron a la mala) de 6.5 a 1.0 por ciento, al tiempo que el crecimiento anual de la cantidad de dinero pasó de 0.8 a 7.5 por ciento, lo cual distorsionó la asignación de factores de la producción, comenzando por el capital, lo cual dio como resultado inversiones inviables y su consecuencia inevitable: la quiebra. ¿Es eso lo queremos en México? ¿Sí? Entonces que se le haga caso al presidente, ¿No? Entonces el camino a seguir está muy claro: que la autoridad monetaria no manipule la tasa de interés.

 

¡Qué bueno que el Banco de México es autónomo!

• Inflación / Política monetaria

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