Sólo para sus ojos
Jun 23, 2008
Juan Pablo Roiz

Felipe: Contra los mercados no se juega

Calderón todavía puede rectificar el desastroso camino que ha emprendido. En caso contrario, si se empecina, con soberbia, en sus errores recientes va a peder mucho: Gran parte del apoyo de quienes votamos por él, la confianza de los mercados, a los pocos funcionarios sensatos y talentosos de su gabinete y, por supuesto, las elecciones del 2009.

El Banco de México subió la tasa de interés de referencia –u objetivo- el viernes pasado. No podía hacer otra cosa, entre otras razones porque las tasas en el mercado secundario ya habían subido desde una semana antes, al menos.

 

El banco central tampoco podía validar, con una política monetaria falsamente neutral, un contagio de las alzas de precios de los alimentos y de los energéticos –importadas, en cierta forma- al resto de la economía.

 

El alza del viernes fue, también, una lección para el presidente Felipe Calderón: Por muy poderosa que sea la Presidencia de la República, por más que el coro de aduladores le haga creer que es infalible y todopoderoso, Calderón debe saber que contra los mercados no se juega, porque se acaba perdiendo.

 

Mucho se criticó y se sigue criticando a ese liberal silvestre que fue el presidente Vicente Fox, pero el expresidente tuvo la virtud innegable de jamás pelearse ni con los mercados, ni con los precios… Dudo, desde luego, que Fox fuese un gran economista, pero tuvo el tino de atender las recomendaciones de quienes sí sabían de economía en su gobierno. Y los mercados financieros estuvieron tranquilos, aun en los peores momentos del 2006, cuando el lunático de López Obrador y su banda de arrogantes loquitos amenazaban con dinamitar cualquier vestigio de institucionalidad en este país.

 

Por el contrario, Calderón parece convencido de que una maestría en economía en el ITAM (donde no dejó huella como un alumno sobresaliente) y algunos estudios de política pública en Harvard lo convierten en genio de la economía y que puede prescindir de los consejos de los buenos asesores económicos y financieros. Aunque le duela reconocerlo, Calderón debería saber que el último (¿el único?) destacado panista competente en asuntos de economía que registra la historia fue Manuel Gómez Morín.

 

O tal vez es peor: En una de esas Calderón cree que la estabilidad económica alcanzada por México es irrompible y aguanta todo, hasta los irresponsables jugueteos con nefastos controles de precios, la demagogia más barata y los subsidios más ruinosos, como el de las gasolinas y el diesel.

 

No, Felipe, la confianza y la estabilidad económica NO son irrompibles. Por el contrario, son extremadamente frágiles. Contra los mercados y los precios que fijan los mercados libres no puede jugarse, porque la derrota no sólo es inevitable sino de consecuencias fatales.

 

Ernesto Zedillo, por ejemplo, creyó que los mercados iban a aguantar el error de diciembre y se pasó el resto de su gobierno pagando ese error. Su gran acierto fue su rectificación apegándose a la ortodoxia económica a rajatabla. Fox, a quien le gustaba jugar al innovador y desafiar los valores convencionales, se cuidó mucho de no jugar con la economía. Contrató un secretario de Hacienda de lujo, le dio toda su confianza y todo el poder que requiere ese puesto (ante la avidez derrochadora de los políticos y la irresponsabilidad económica de la que suelen hacer gala), y se blindó en ese frente. Perfecto, preferible mil veces que el Presidente se equivoque al pronunciar el apellido de Jorge Luis Borges a que ande tirándole línea –a destiempo y en forma errónea, además- al Banco de México.

 

Calderón nombró un estupendo secretario de Hacienda, pero tal parece que le hace más caso a sus asesores de imagen (una pandilla de arrogantes jovencitos y jovencitas que dizque estudiaron ciencia política y exhiben un abismal desconocimiento de los principios básicos de la buena economía) que a lo que le pueda advertir Agustín Carstens. En todo caso, dudo que el secretario de Hacienda se hubiese tragado el monumental engaño de los pseudo-industriales de la Concamin acerca de un “congelamiento de precios”, como lo hizo Calderón, ¿o acaso fue el propio Calderón quién pidió a los de la Concamin hacer ese numerito ridículo y mentiroso?

 

Muchos dicen que lo que sucede es que Calderón está “rebasando a la izquierda por la izquierda”…, pero si así fuese, eso significa despreciar la opinión de millones de mexicanos que NO votamos por la izquierda, al menos NO por la izquierda retrógrada que reina en México y que vive anclada en el conservadurismo más polvoriento y rancio. ¿No mereceríamos sus electores un poquito más de respeto?

 

Quiero soñar que el pasado fin de semana Calderón tuvo tiempo para reflexionar acerca del mensaje implícito en el alza de las tasas de interés y, en un alarde de humildad y buen juicio, asimiló la lección. Todavía puede rectificar el desastroso camino que ha emprendido…

 

En caso contrario, si se empecina, con soberbia, en sus errores recientes va a peder mucho: Gran parte del apoyo de quienes votamos por él, la confianza de los mercados, a los pocos funcionarios sensatos y talentosos de su gabinete y, por supuesto, las elecciones del 2009.

 

Que conste, es un aviso a tiempo.



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