MIÉRCOLES, 28 DE DICIEMBRE DE 2005
Una manita para Evo

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“El liberalismo quiere ser el marco, pero nunca pretende ser la pintura.”
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“A Evo Morales, tan franco, honesto y directo, debemos ayudarle en su lucha por destruir de una vez por todas al neoliberalismo, y que no defraude a quienes lo eligieron.”


El triunfo de Evo Morales en Bolivia alegra los corazones de la izquierda latinoamericana. Es un rayo de esperanza para los comunistas que se sentían debilitados y humillados con la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética.

 

Hay que reconocer que Evo Morales es un líder marxista que tuvo la honestidad de declarar la guerra al neoliberalismo desde antes de llegar al poder. No se anduvo por las ramas, y ha declarado que su principal tarea en la presidencia de Bolivia será borrar el neoliberalismo en todas sus manifestaciones.

 

Con líderes como Evo Morales, tan francos, honestos y directos no queda más que echarle una manita, en el terreno teórico para que cumpla su promesa y no defraude a quienes lo eligieron. Espero que sea un hombre de una sola cara y no traicione sus ideales en cuanto empiece a ejercer el poder. Nada es tan valioso en un líder como la coherencia, de principio a fin. Precisamente estas líneas van dirigidas a Evo con la mejor intención de ayudarlo para que no desvíe la ruta y acabe pronto a ese fantasma del neoliberalismo en Bolivia.

 

Lo primero que debe saber Evo Morales -seguro que lo sabe- es el concepto de neoliberalismo, pero le recordaré sólo para estar seguro. El neoliberalismo es el sistema económico y político que se fundamenta en el respeto al principio de propiedad privada. Así de fácil, así de simple. Luego, para que Evo acabe con el neoliberalismo en Bolivia, sólo tiene que abolir la propiedad privada tal como reza el Manifiesto del Partido Comunista de Carlos Marx. Se dice fácil, pero hay que desmenuzarlo en todos sus aspectos, facetas y renglones.

 

Quiere decir, que todas las empresas petroleras, de gas, coca, electricidad, telefonía, hospitales, escuelas, universidades, etc., no deben ser propiedad de los bolivianos o extranjeros, todo debe pasar a la administración del gobierno de Evo Morales. Toda la tierra, bosques, lagos, minas, no deben ser propiedad de individuos, deben pasar a la administración centralizada y planificada de Evo Morales.

 

En cuanto toda la riqueza material de Bolivia quede bajo la administración del gobierno, habrá terminado con la base del mercado, que es el mecanismo natural del capitalismo (neoliberalismo). Por eso, cuando el Che Guevara fue Ministro de Industria y Comercio en Cuba, entendió que aboliendo la propiedad privada eliminaba el comercio entre particulares, y así sucedió… acabó con el neoliberalismo en “La perla del Caribe”.

 

El dinero, que es la máxima expresión del capitalismo, debe desaparecer del suelo boliviano. Así evita la tentación de que los bolivianos ejerzan la libertad de elegir. Tampoco debe permitir que circulen los euros, dólares o cualquier tipo de divisa. El dinero no va a ser necesario en Bolivia, basta una tarjeta de racionamiento como en la Isla de Fidel Castro. Así puede aplicar el principio marxista “de cada quien según sus posibilidades, a cada quien según sus necesidades”. En otras palabras, el Estado sabrá colocar adecuadamente a cada boliviano en la estructura productiva y tendrá un comité que determine las necesidades alimenticias, educativas y de esparcimiento de los individuos.

 

Evo Morales debe prohibir que los particulares, sean bolivianos o extranjeros, contraten trabajadores, eso es propio del capitalismo. Más aún, todos los bolivianos o extranjeros en suelo de Bolivia deben transformarse en trabajadores del gobierno, tal como decía Vladimir Ilich Lenin en “El Estado y la Revolución”.

 

En las escuelas y universidades de Bolivia deben quedar prohibidos los libros de Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Milton Friedman, Hans-Hermann Hoppe, Murray Rothbard, Henry Hazlitt, Luis Pazos, Eduardo García Gaspar, Alberto Mansueti, Rigoberto Stewart y de cualquier autor que huela a neoliberalismo. En su lugar deben circular profusamente los libros de Carlos Marx, Lenin, Martha Harnecker, Che Guevara, Fidel Castro, Eduardo Galeano, y los discursos de Hugo Chávez , Lula Da Silva, Ernesto Kirchner y del propio Evo Morales.

 

Especial recomendación para la lucha de Evo Morales contra el neoliberalismo es la que se refiere a evitar el comercio internacional. Evo debe cerrar sus puertas para que los capitalistas extranjeros no disfruten los bienes bolivianos; tampoco debe permitir que lleguen artículos, películas, libros o ideas que contaminen y erosionen la autoridad de Evo.

 

Si Evo Morales sigue estas recomendaciones al pie de la letra, estoy seguro que habrá logrado su gran promesa de acabar con el neoliberalismo en Bolivia. A fin de garantizar que su sistema anti-neoliberal se consolide, debe quemar su constitución política (por si contiene algún aspecto liberal), prohibir la existencia de partidos políticos (salvo si son de apoyo incondicional) y declarar “el Estado soy yo” para que dure en la presidencia de Bolivia tres cuatro o cinco décadas (hasta que el cuerpo aguante). Mientras, puede ir preparando a sus hijos para que se queden con la hacienda.

 

Finalmente, y sólo como un gesto de humanidad que le podría ganar simpatías a Evo Morales, me gustaría recomendarle que en lugar de fusilar a sus empresarios y comerciantes, les brinde salvoconducto para que vengan a México a invertir sus capitales o a iniciar negocios. Aquí los recibiremos con los brazos abiertos (bueno, si acaso no asalta el poder otro líder enemigo del neoliberalismo como López Obrador).

 

Felicidades Sr. Evo Morales, usted es el rayo de esperanza que necesitaba la izquierda latinoamericana.


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