VIERNES, 27 DE JUNIO DE 2008
Destrucción de la riqueza nacional

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El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Dos de las decisiones más importantes de política pública son primero, qué hacer con el petróleo que aún está en el subsuelo, particularmente a qué tasa extraerlo, y segundo qué hacer con la renta petrolera que se genera en cada periodo.”


El petróleo es nominalmente propiedad de la Nación, propiedad de todos los mexicanos y forma parte de nuestra riqueza nacional. La renta petrolera le corresponde, en consecuencia, a los mexicanos. Sabemos, por otra parte, que el petróleo es un recurso no renovable que se va a acabar, lo mismo que la renta petrolera. En consecuencia, dos de las decisiones más importantes de política pública son primero, qué hacer con el petróleo que aún está en el subsuelo, particularmente a qué tasa extraerlo, y segundo qué hacer con la renta petrolera que se genera en cada periodo.

 

Respecto de la primera cuestión, al ser el petróleo un recurso no renovable, su tasa de extracción debe estar determinada por dos elementos: el primero es la evolución esperada del precio de este bien y el segundo la tasa de rentabilidad de los proyectos de inversión que se pueden financiar con la renta petrolera y/o la tasa real de interés que se pudiese obtener de destinar esa renta a un fondo financiero. Si este segundo elemento es mayor que la tasa de crecimiento esperado del precio del petróleo, conviene extraerlo hoy; si por otra parte, se espera que el precio futuro del petróleo crezca más que la tasa de rentabilidad de los proyectos y/o la tasa real de interés, conviene dejarlo en el subsuelo para su explotación futura. Si nos atenemos a lo que ha sucedido en los últimos años, queda claro que México ha sobreexplotado el petróleo es decir, lo ha extraído a una tasa superior a la óptima.

 

Respecto de la cuestión de qué hacer con la renta petrolera derivada de la producción y venta de petróleo crudo, ya habiéndose tomado la decisión de extraerlo, es claro que el único destino que ésta puede tener es transformarla en otra forma de riqueza diferente al mismo petróleo, como es el caso de la inversión en infraestructura, la inversión en educación y la inversión en salud, partiendo de que es necesario que para que estos proyectos se lleven a cabo, que tengan una tasa de rentabilidad social positiva; si éste no es el caso, entonces el destino de la renta tiene que ser un fondo financiero que pague una tasa real de interés positiva y destinar esos recursos, en el futuro, a proyectos de inversión que sí vayan a ser socialmente rentables. ¿Qué ha hecho México al respecto? Claramente desperdiciarla, es decir, en lugar de haber destinado la renta a transformarla en capital reproductivo, en mayor riqueza, la ha destinado mayoritariamente a financiar gasto corriente gubernamental. Lo que el gobierno mexicano ha hecho es, en suma, destruir parte de la riqueza nacional; ha hecho a todos los mexicanos, en valor presente, más pobres.

 

Un ejemplo reciente de ello es el subsidio, notoriamente regresivo, de 200 mil millones a la gasolina y diesel. No es que haya un problema presupuestal, sino que son recursos que deberían haberse destinado a financiar inversión; lo que se está haciendo, en cambio, es fomentar el desperdicio de un recurso valioso. Lo que se está logrando, además de impedir que los precios reflejen la verdadera escasez de un recurso valioso, es destruir parte de la riqueza de los mexicanos.

• Petróleo

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