LUNES, 30 DE JUNIO DE 2008
Alianza, ¿para la calidad de la educación?

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“¿Qué nos hace pensar que ahora sí, con la mentada alianza, las cosas van a cambiar? El hecho de proponer “avanzar en la construcción de una Política de Estado” en materia educativa es muestra de que, en el fondo, las cosas seguirán como hasta ahora.”


La mayoría, tanto propios como extraños, han aplaudido la Alianza para la Calidad de la Educación, entre el Gobierno Federal y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuyo objetivo es “impulsar una transformación por la calidad educativa”, para lo cual convoca a todos los actores involucrados – gobiernos estatales y municipales, legisladores, autoridades educativas estatales, padres de familia, estudiantes de todos los niveles, sociedad civil, empresarios y academia -,”para avanzar en la construcción de una Política de Estado”, no habiendo avanzado más allá de la primera página del texto de la Alianza, de la cual he tomado los dos textos citados, cuando ya comienzan a aparecer los errores, el primero de los cuales es la intención de construir una política de Estado en materia educativa (de hecho, otra política de Estado en materia educativa), la cual, como su nombre lo indica, deberá dar rumbo a todos los esfuerzos educativos, razón por la cual el margen de maniobra en la materia, tal y como ya lo es hoy en día, será limitado, cuando lo que se necesita es que dicho margen sea lo más amplio posible, tanto como lo sean las propuestas educativas que, desde las escuelas privadas, se ofrezcan a los estudiantes.

 

¿De qué estoy hablando? De libertad, y por lo tato de competencia, competencia entre opciones educativas sin la cual no hay manera de elevar la calidad de la educación, competencia que, si no se elimina del todo, si se limita considerablemente por obra y gracia de la política de Estado en materia educativa, misma que, para todo efecto práctico, genera las consecuencias de cualquier monopolio, comenzando por la baja calidad del producto ofrecido, en primer lugar la educación y, en segundo término, la persona “educada”, y a las pruebas me remito: ¿cómo andamos en materia de educación en México? No tan bien, desde el momento en el cual el Gobierno Federal y el SNTE han establecido una alianza a favor de la “transformación por la calidad educativa”, para lo cual se considera indispensable “avanzar en la construcción de una Política de Estado”, que haga las veces de común denominador para los programas educativos de los diferentes gobierno federales (seguramente con visión 2030) todo lo cual supone, ¡error!, la monopolización de la educación, ya sea por la SEP, ya por la UNAM, o por cualquier otra institución a la cual otras instituciones educativas se puedan incorporar, incorporación sin la cual, para cualquier efecto burocrático, no son nadie, por más que, desde un punto de vista estrictamente académico, puedan ser excelentes.

 

La propuesta a favor de una política de Estado en materia educativa (y en muchas otras materias), es una clara muestra del grado de gubernamentalización que se ha alcanzado, de tal manera que para muchos el avance en materia educativa se vuelve imposible sin la participación del gobierno, no solamente como garante de la educación, sino como educador, y no como uno más entre muchos, sino como EL educador. Porque una cosa es que el gobierno garantice la educación de todo gobernado, para lo cual basta con que le pague la colegiatura, y otra muy distinta que se vuelva el educador, para lo cual se necesita de la escuela gubernamental, mal llamada pública, así como de la gubernamentalización de toda la educación y, al final de cuentas, tal y como lo afirma el documento de la SEP, de la “construcción de una Política de Estado” en materia educativa, todo lo cual ha de complacer sobremanera a los gubernamentólatras, independientemente de que, para la libertad, y para una libertad tan importante como es la educativa, todo ello resulte fatal, como fatal ha resultado hasta el momento.

 

¿Qué nos hace pensar que ahora sí, con la mentada alianza, las cosas van a cambiar? El hecho de proponer “avanzar en la construcción de una Política de Estado” en materia educativa es muestra de que, en el fondo, las cosas seguirán como hasta ahora, comenzando por la creencia de que, sin el gobierno (o sin el Estado, si se prefiere), simple y sencillamente no se avanza. ¿No será que no se avanza, precisamente, por la gubernamentalización de la educación, por su monopolización por parte del gobierno, por la imposición de una sola visión?

• Educación / Capital humano

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