LUNES, 21 DE JULIO DE 2008
Un triunfo contra la expoliación fiscal gubernamental

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“El festejo en Argentina fue como si la selección de fútbol hubiera ganado un torneo importante. La pequeña gran diferencia es que aquí estuvo en juego no una simple justa deportiva, sino nada más ni nada menos que el bolsillo de un sector importante de los argentinos. En esta ocasión se trató de un verdadero triunfo del contribuyente contra la expoliación fiscal gubernamental.”


La semana pasada se dio una victoria de los contribuyentes. Sí, fue una victoria local, en un país, pero tiene un significado mundial para la libertad. La Presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, sufrió un duro revés en el Senado de su país (la diferencia la hizo Julio Cobos, el Vicepresidente), al no ser aprobada la ley que imponía una mayor carga fiscal para los agricultores exportadores.

 

Sí, Kirchner pretendía usar a los agricultores como escudo para poder proseguir financiando sus insostenibles programas populistas. El pretexto era “evitar escasez de alimentos para el pueblo argentino.” Pero la evidencia en esta ocasión actuó en contra de la Sra. Kirchner.

 

En primer lugar, el alza de precios a nivel mundial es una excelente oportunidad para el sector agrícola argentino, que en este contexto puede recuperarse de tantos golpes económicos que los gobiernos populistas de ese país han causado. Asimismo, en Argentina, contrario a Venezuela, no se padece una escasez aguda de alimentos, por lo las imposiciones de cuotas para la exportación (además de los más altos impuestos) simplemente son aberrantes.

 

De haberse aprobado el impuesto, Argentina se hubiera sumido en una tremenda crisis social (no hay que olvidar que no sólo eran los agricultores, pues más organizaciones urbanas se habían unido al movimiento), que podría haber desembocado en el derrocamiento de Kirchner. No hay que olvidar que no pocas revoluciones y movimientos de independencia han surgido cuando los gobiernos abusan de los ciudadanos vía mayores impuestos. Hugo Chávez seguirá exento de este problema mientras el precio del petróleo siga por las nubes. La diferencia es que Argentina no es un gran productor de petróleo como Venezuela. Ahí el gobierno está más obligado a tomar en cuenta a los contribuyentes. En Venezuela, en dónde el 90% de los ingresos dependen del petróleo de exportación, los contribuyentes le tienen sin cuidado al gorila rojo. Insisto, esto cambiaría si el precio del petróleo cae.

 

La lección argentina es que cuando los contribuyentes se unen (en este caso los contribuyentes agrícolas y sus simpatizantes urbanos) pueden poner de rodillas al gobierno. Lo ocurrido en Argentina es una lección de que sí se puede detener la arbitraria e injusta expoliación fiscal de los gobiernos.

 

Lamentablemente, muchos ciudadanos en el mundo desvinculan el gasto público del cobro de impuestos. Por ejemplo, yo estoy seguro de que varios de los argentinos que participaron en el movimiento de resistencia fiscal, están de acuerdo en que el gobierno gaste y gaste más. La diferencia fue que esta vez ellos fueron los afectados. Cuando los afectados son los contribuyentes en general, que no están organizados, la expoliación fiscal acaba imponiéndose.

 

El festejo en Argentina fue como si la selección de fútbol hubiera ganado un torneo importante. La pequeña gran diferencia es que aquí estuvo en juego no una simple justa deportiva, sino nada más ni nada menos que el bolsillo de un sector importante de los argentinos. En esta ocasión se trató de un verdadero triunfo del contribuyente contra la expoliación fiscal gubernamental.

• Argentina

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