MIÉRCOLES, 23 DE JULIO DE 2008
Otro surrealismo económico

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“La estabilidad de precios ha dado lugar a mayores niveles de inversión en países como Chile, Brasil, Perú y México, entre varios otros. Sería ingenuo, y peligrosísimo, apuntar la culpa hacia estos países, como los causantes de un exceso de demanda agregada, y por ende de las presiones inflacionarias en los precios de energéticos y alimentos.”


El fantasma de la “estanflación” (mayor inflación combinado con una contracción en el crecimiento) ha generado confusiones, así como signos de alerta, sobre todo en las economías del mundo emergente. En países como México, empezábamos a disfrutar los beneficios de la estabilidad, aunque con tasas mediocres de crecimiento. En países como Chile, Perú, Brasil y Colombia, la estabilidad se había combinado, en un círculo virtuoso, con altas tasas de crecimiento.

 

Ahora, ambos se ven en riesgo, dado el repunte de precios fundamentales, como la energía y los alimentos—y, por supuesto, su impacto inercial en la contaminación de todo el sistema de precios con presiones inflacionarias. En países como Argentina y Venezuela, el entorno se empieza a ver catastrófico, con inflaciones reales muy superiores a la norma internacional. En otros países, se han tomado medidas de restricción monetaria, con el fin de contrarrestar estos efectos inflacionarios, este choque externo en el sistema de precios.

 

Sin embargo, el choque no deriva de una actitud acomodaticia, o laxa, en materia de la política monetaria, sino en el efecto de una política expansiva por parte de la “Fed”—impulsado, entre otras cosas, por el riesgo moral de rescatar a instituciones como Freddie Mac, o Bear Stearns, más otras cuantas. La depreciación del dólar, a la vez, se ha traducido en un verdadero reto para estas economías que, después de ciclos destructivos de inflación y devaluación, empezaban a consolidar un clima de estabilidad monetaria.

 

El hecho es, sin embargo, que los excesos monetarios de la “Fed” se han filtrado a los precios de los “commodities,” mismos que, junto con la depreciación del dólar, se está manifestando en un proceso de inflación importada. El dilema que enfrentan estos países es, tal como hemos desarrollado en contribuciones anteriores, permitir una estrategia de mayor restricción monetaria, con el consecuente efecto de revaluación cambiaria, o dejar que el sistema de precios absorba las nuevas presiones inflacionarias.

 

El surrealismo detrás de este dilema es que, aparentemente, según el criterio de la “Fed,” los culpables del nuevo fantasma inflacionario son precisamente los países latinos, y otros del mundo emergente, dados los incrementos en precios de energía y alimentos. Mary O’Grady, editorialista del Wall Street Journal, explica en forma muy atinada que, según recientes declaraciones de funcionarios de la “Fed,” parecería que la fuente de las presiones inflacionarias mundiales reside en los patrones de consumo de los consumidores que dependen más de insumos energéticos, y de alimentos.

 

El consumo de alimentos es una parte fundamental del presupuesto familiar total per cápita en países latinoamericanos. O’Grady se pregunta, siguiendo este surrealismo, si eso significa adoptar una desaceleración en el patrón de consumo de los que menos tienen, para abatir las nuevas amenazas inflacionarias. ¿Será que los países emergentes generan “demasiada” demanda de alimentos? ¿No será, más bien, que la “Fed” ha sido demasiado acomodaticia en su política monetaria, al querer solucionar los desastres financieros que se han dado a punta de “billetazos” nuevos?

 

Hay que analizar la situación con mayor cautela. La estabilidad de precios ha dado lugar a mayores niveles de inversión en países como Chile, Brasil, Perú y México, entre varios otros. Sería ingenuo, y peligrosísimo, apuntar la culpa hacia estos países, como los causantes de un exceso de demanda agregada, y por ende de las presiones inflacionarias en los precios de energéticos y alimentos.

 

Este es otro ejemplo más de surrealismo económico—tener que responderle, hasta aclararle, a la “Fed” que en última instancia, la inflación es, en todo momento y en todo lugar, un fenómeno mo-ne-ta-rio.

• Crisis / Economía internacional

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