VIERNES, 1 DE AGOSTO DE 2008
Libertad o pobreza

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“O generamos ya las condiciones para un pleno ejercicio de la libertad individual y la generación de riqueza, sea como empresarios, trabajadores o consumidores, o condenaremos a las futuras generaciones de mexicanos a sobrevivir perpetuamente en la pobreza y la mediocridad.”


Si el escenario de corto plazo para la economía mexicana se ve difícil, debido particularmente a la desaceleración del crecimiento económico mundial en presencia de un significativo ajuste en determinados precios relativos, principalmente alimentos y energía, las perspectivas de mediano plazo (10 – 15 años) son, al momento, muy poco promisorias, poco alentadoras. México está atorado en un entorno institucional que deriva en que desaprovechamos, una y otra vez, las posibilidades de acelerar el crecimiento económico, más aun cuando urge que la economía mexicana crezca a tasas significativamente mayores, no solo para abatir la pobreza actual, sino para poder aprovechar la ventana demográfica que vivimos actualmente, una en donde la mayor parte de la población está, y estará por los siguientes 15 años, en edad de trabajar. No generar hoy las condiciones institucionales que se traduzcan en una mayor generación de riqueza y de ingreso permanente, condenarán a que dentro de 20 años México sea un país de viejos pobres y con un alto índice de dependencia: poca gente con una muy baja productividad trabajando para mantener a muchos que no trabajan (bebés, estudiantes y jubilados). Y entonces sí, el futuro de un México próspero estaría prácticamente cancelado.

 

¿Qué requerimos para que este escenario no se presente? ¿Qué requerimos para detonar el crecimiento de la economía? La respuesta es relativamente simple: lo que requerimos es tener mayor libertad para elegir en un entorno en el cual los incentivos provistos por el marco legal y regulatorio estén alineados con el objetivo de mayor generación de riqueza y no, como sucede actualmente, con la búsqueda y maximización de rentas por diversos grupos: políticos, partidos políticos, gobernantes, empresas monopólicas o que incurren en prácticas monopólicas tanto privadas como gubernamentales, sindicatos, burócratas, etcétera.

 

Lo que México requiere es una menor intromisión del gobierno en nuestras vidas y en lo que el gobierno participe, justificadamente, que lo haga más eficientemente. Los empresarios (los schumpeterianos, no los rentistas) requieren de una más eficiente definición y protección de los derechos privados de propiedad de su capital físico, financiero e intelectual, así como muchas menores trabas burocráticas para iniciar y operar o inclusive cerrar una empresa; los trabajadores requieren no verse impedidos para elegir dónde y cuánto trabajar por una Ley Federal del Trabajo que genera líderes sindicales corruptos; los consumidores requieren que efectivamente haya una mayor libertad para elegir en mercados competitivos; todos requerimos que el gobierno deje de distorsionar los mercados con leyes estúpidas (i.e. precio único de los libros) y con regulaciones excesivas que aumentan los costos de transacción y generan corrupción, con controles de precios, con barreras al comercio internacional, con subsidios sin justificación, con impuestos inequitativos e ineficientes, con prohibiciones a la participación privada en la producción y provisión de bienes privados, incluidos obviamente hidrocarburos y sus derivados y electricidad, con un uso ineficiente y derrochador de recursos públicos, etcétera.

 

La disyuntiva está muy clara. O generamos ya las condiciones para un pleno ejercicio de la libertad individual y la generación de riqueza, sea como empresarios, trabajadores o consumidores, o condenaremos a las futuras generaciones de mexicanos a sobrevivir perpetuamente en la pobreza y la mediocridad.

• Reformas estructurales • Problemas económicos de México

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