MARTES, 5 DE AGOSTO DE 2008
Destinos divergentes

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“La base del desarrollo económico y la prosperidad de los canadienses está fincada en un sistema de gobierno infinitamente más sencillo, eficiente y transparente que el mexicano, lo cual explica los destinos divergentes de dos pedazos de Norteamérica que son, el nuestro mucho más antiguo y atrasado y el de ellos más nuevo pero mucho más rico.”


Meadow Lake, Saskatchewan.- Con toda seguridad el nombre de la población y de la provincia canadiense desde donde escribo esta colaboración no tienen un significado de importancia para el lector de la misma, debido entre otras cosas a la lejanía y a la ausencia de relaciones entre esta región norteamericana y México.

 

Sin embargo, algunos datos comparativos entre la provincia de Saskatchewan y el noroeste de mi país, podrían ilustrar cómo es que los seres humanos y las sociedades que conforman pueden tener destinos diferentes cuando las formas en que se organizan económica y políticamente son también diferentes.

 

En 1520 Alvar Núñez Cabeza de Vaca buscando las ciudades míticas de Cíbola Y Quivira arribó a un cierto punto del hoy denominado río Sonora. Diez años después Francisco Vázquez Coronado tuvo el primer encuentro violento con los originales pobladores del río Yaqui.

 

Casi dos siglos y medio después, en 1775, Peter Pond partió con un grupo de aborígenes de Fort Dauphin en Manitoba en una exploración por el hoy denominado río Churchill  hasta el lago Ile a la Crosse al norte de esta provincia de Saskatchewan. Gracias a esta expedición financiada por la Hudson’s Bay Company, las inmensas praderas que habían sido por siglos territorio de las aquí llamadas Firts Nations, fueron pisadas por las botas de los hombres blancos.

 

El primer asentamiento de hombres blancos en Sonora se le atribuye al jesuita Andrés Pérez de Rivas, quien en 1604 fundó una ranchería en algún lugar cercano a lo que hoy es Huatabampo, en el sur del estado.

 

Medio siglo antes de que Peter Pond incursionara por el río Churchill, el rey de España creó por cedula real (en 1732) el gobierno de Sonora y Sinaloa.

 

Aquí la provincia de Saskatchewan, mientras tanto, continuaba siendo territorio de las diferentes tribus y de los comerciantes de pieles y fue hasta los primeros años del siglo XIX que se establecieron los primeros asentamientos de blancos.

Pero fue hasta el último tercio del mencionado siglo cuando se iniciaron las primeras actividades agrícolas y ganaderas.

 

En Sonora, no obstante la existencia desde el siglo XVII de actividades agrícolas y ganaderas supeditadas a la minería, fue en los años cuarenta del siglo pasado cuando los valles agrícolas de la costa empezaron a ser abiertos a la agricultura extensiva.

 

Más o menos por la misma época, es decir en la primera mitad del siglo pasado, la provincia de Saskatchewan experimentó un intenso proceso de colonización que llevó a que una tercera parte de su territorio, esto es 217,700 kilómetros cuadrados, sea de tierras de cultivo. Para que el lector tenga una idea de lo que esto significa, imagínese al estado de Chihuahua casi en su totalidad utilizado en la siembra de cereales y pastos para el ganado.

 

El estado de Sonora por su parte se calcula que llegó a tener en su mejor época por allá en los años 60 una superficie abierta al cultivo cercana al millón de hectáreas, superficie que se ha ido perdiendo –consecuencia de la depredación campante y constante- para descender en la actualidad a una cifra aproximada a las 600 mil hectáreas.

 

Mientras tanto, la provincia de Saskatchewan dispone hoy en día de una superficie cultivable calculada en 22 millones de hectáreas, lo cual marca una diferencia abismal frente a Sonora, dado el hecho de que casi la totalidad de esta enormidad agrícola se establece sobre la humedad de los deshielos y se riega durante el verano con las abundantes lluvias que caracterizan a la llamada provincia de los cielos vivientes.

 

Esta enorme ventaja comparativa de Saskatchewan frente a Sonora se manifiesta en multimillonarios volúmenes de producción cerealera y ganadera que se exportan a todas partes del mundo y que le dan a la economía de esta región de Canadá un prosperidad de primer mundo, con la cual es difícil, verdaderamente difícil, observar atraso o pobreza, tal como sí se ve por todos lados y fácilmente en mi amado estado de Sonora.

 

Por ello, es que el poco más del millón de habitantes de Saskatchewan disponen de un ingreso per cápita superior a los 40, 000 dólares anuales, mientras que los dos millones y medio de sonorenses solo alcanzan poco mas de 7, 000 dólares.

 

En esta nota nos hemos referido sólo al sector primario dejando a un lado la poderosa minería, petróleo, industria manufacturera, turismo y otras actividades igualmente prosperas que caracterizan a este territorio, que esas sí se han desarrollado bajo el concepto de ventajas competitivas construidas por sus habitantes.

 

La base del desarrollo económico y la prosperidad de los canadienses está fincada en un sistema de gobierno infinitamente más sencillo, eficiente y transparente que el mexicano y en una  vigorosa cultura de respeto a la ley, al prójimo y a la naturaleza, lo cual explica los destinos divergentes de dos pedazos de Norteamérica que son, el nuestro mucho más antiguo y atrasado y el de ellos más nuevo pero mucho más rico.

 

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