LUNES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2008
Economía y política del siglo XXI (II)

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“La política tendrá un enfrentamiento con el moderno capitalismo del Siglo XXI.”


La política tendrá un enfrentamiento con el moderno capitalismo del Siglo XXI. El éxito de cualquier sistema económico dependerá de cargas impositivas razonables, regulación transparente y limitada, un esquema monetario estable y, sobre todo, un esquema legal que no sea discriminatorio. Sin embargo, el capitalismo en gran parte depende de un agente efectivo que lo proteja de los depredadores internos y externos, esa debería ser la función de un buen gobierno, el proteger vida, libertad, propiedad y contratos de sus gobernados. El reto histórico ha sido el evitar que el gobierno se convierta en ese depredador utilizando sus poderes, por lo mismo, la política será también mucho más competitiva, los políticos realmente tendrán que vender sus programas, sus ideas, sus visiones, sin demagogia y sin mentiras.

 

El Siglo XXI abre la puerta para un nuevo estilo de política y de políticos, la política moderna, los políticos emanados de la verdadera sociedad civil, los políticos competitivos, los vendedores de ideas, de ideales, de sueños. La política en este nuevo Siglo, sobre todo en los países menos desarrollados, se convertirá en una actividad en la que verdaderamente hay que ganarse el puesto, competir en un foro profesional. Los nuevos políticos serán verdaderamente líderes, idealistas, visionarios, le habrá llegado su tiempo a la política. Los ciudadanos finalmente entenderán que su voto y participación cuentan, se volcarán entonces a participar, a competir en la política.

 

A través de la historia podemos comprobar que los gobiernos han sido los peores depredadores en todas partes del mundo. Usando sus poderes se dedicaron a construir pirámides, palacios e imperios, a establecer dictaduras, a invadir y conquistar países más débiles, a explotar y esclavizar a otros seres humanos, e inclusive y tristemente, a sacrificar a otros seres humanos. Los mercados y la propiedad privada eran tolerados solo si a través de su existencia incrementaban los ingresos, la riqueza y el poder de los Estados. Hay todavía muchos gobiernos en el mundo que se les puede describir como cleptocracias, gobiernos basados en corrupción que promueve el exceso de regulaciones, legislaciones, imposiciones.

 

En el mundo moderno, desafortunadamente ambos capitalismo y gobierno constitucional han sido neutralizados por las burocracias oficiales usando sus poderes para servir intereses especiales. Empresas y diferentes industrias que buscan favores especiales, definitivamente son gran parte del problema—ellos mismos promueven que otras firmas o grupos busquen favores similares, corromper el proceso político al encontrar respuesta precisamente en políticos corruptos,  debilitan la actitud de las masas y el apoyo político hacia el capitalismo y los mercados libres. De esa forma se establece un capitalismo oligárquico y discriminatorio, deformado, los fenómenos de los mercados deformados, un capitalismo selectivo, un sistema de organización económica frágil y peligroso que finalmente tiende a morir por su propio origen.

 

Los ejemplos más claros de este tipo de sistemas económicos tendientes a deformar los mercados, definitivamente los encontramos en el México de los últimos 60 años, el Japón de los últimos 50, los países africanos en los últimos 30, y en general los tigres asiáticos en los últimos 20, por lo cual en estos momentos están pagando las consecuencias. Las alianzas amafiadas de gobiernos e intereses especiales para formar carteles y economías subsidiadas, manipuladas dirigidas y disfrazadas de capitalismo, duran, porque si duran, dan ciertos resultados, hasta que los mismos mercados pasan la factura, y la pasan, en esos momentos hay que pagarla (There is no free lunch. Milton Friedman), llega la cruda económica, pero también llega la sobriedad financiera porque no todo lo que brilla es oro.

 

En este escenario, cada individuo o firma que busca un favor especial está creando y promoviendo el mal social, la deformación de los mercados. Sin embargo, el gran problema es el estado disfrazado de paternalista y benefactor, es la consecuencia de la sobre generosidad de algunos políticos con el dinero, tiempo, paciencia y buena disposición de otros, no los de ellos. Las empresas y otras organizaciones se ven atrapadas entre participar en el juego de buscar favores especiales o mantener y apoyar el principio de preservar el sistema abierto, libre, conducido por el mercado no el Estado, democrático.

 

Es por todo esto la importancia de mantener organizaciones que emanen de la sociedad civil, que aporten ideas que realmente se trasmitan y lleguen a esa sociedad civil, proyectos, acciones para promover los principios que preserven un verdadero capitalismo democrático y un gobierno constitucional. Esta es la oportunidad que tenemos los mexicanos ahora que por primera vez en nuestra historia hemos conocido los principios del federalismo republicano.

 

Lo que la mitología describe como exclusivo de los Dioses estará disponible para el individuo soberano…una vida lejos del alcance de Reyes y Concilios. Primero para unos cuantos, luego para cientos y finalmente para millones de individuos escapando las cadenas de la política. Y a medida que vivan esta transformación, estarán también transformando el carácter de los gobiernos reduciendo el alcance de sus compulsiones y ampliando el control privado sobre todo tipo de recursos.

 

Pero esos cambios para reducir el poder de predominantes instituciones son realmente peligrosos. Así como los monarcas, lores, papas y potentados pelearon ferozmente para preservar sus privilegios, hoy día los gobiernos emplearán la violencia en sus intentos para detener el reloj. Debilitado por la tecnología, el estado agredirá a los nuevos individuos soberanos con la misma fiereza con la que anteriormente atacaba a otros estados. Sin embargo, llegará el momento en que no les quede otra alternativa que negociar con la nueva y poderosa sociedad civil ya no tan fácil controlable.

 

En el siglo XX se desintegraron 14 imperios. Ello es parte del proceso que está rediseñando el viejo paradigma de la nación—estado y los gobiernos se tendrán que adaptar a la creciente autonomía del individuo. A medida que la nación-estado se descompone, bárbaros modernos incrementarán su poder tras bambalinas. Grupos como la mafia rusa, nomenclaturas, poderosos narcotraficantes y agencias de gobierno renegadas serán leyes dentro de territorios. Estos bárbaros modernos ya se han infiltrado en las entrañas de la nación-estado sin cambiar su apariencia.

 

Todo ello es solo el inicio del proceso que finalmente desembocará en el surgimiento del individuo soberano ejerciendo su poder a través de una fortalecida sociedad civil, para finalmente reubicar al estado en su verdadero papel…protector y sirviente de la sociedad.

 

• Prosperidad

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