VIERNES, 24 DE OCTUBRE DE 2008
De la crisis (VIII)

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“En economía hay un principio que afirma que el alza de un precio, siempre que el gobierno no intervenga, pone en marcha un proceso que termina con la baja en dicho precio, lo cual quiere decir que, ¡efectivamente!, los mercados, que no son otra cosa más que las personas intercambiando, se regulan solos.”


En economía hay un principio que afirma que el alza de un precio, siempre que el gobierno no intervenga, pone en marcha un proceso que termina con la baja en dicho precio, lo cual quiere decir que, ¡efectivamente!, los mercados, que no son otra cosa más que las personas intercambiando, se regulan, ¡siempre y cuando el gobierno no intervenga!, es decir, siempre y cuando permita que ese proceso, que pone en marcha el alza del precio, pueda llevarse a cabo. Pongo un ejemplo, a partir del alza en el precio del dólar.

 

Conforme aumenta el precio del dólar la compra de productos mexicanos se vuelve más atractiva para los consumidores extranjeros, al tiempo que la adquisición de productos extranjeros se vuelve menos atractiva para los consumidores nacionales. La razón es la siguiente. Si el tipo de cambio es 10 pesos por dólar, por cada dólar que pagan los consumidores extranjeros reciben 10 pesos de mercancía mexicana. Si el peso se devalúa frente al dólar y llega, digamos, a los 15 pesos, ahora por cada dólar que pagan los consumidores extranjeros reciben 15 pesos de mercancía mexicana, ¡el 50 por ciento más! Lo dicho: el aumento en el precio del dólar hace que la compra de productos mexicanos se vuelve más atractiva para los consumidores extranjeros, por lo que las exportaciones aumentarán.

 

Veamos la otra cara de la moneda. A un tipo de cambio de 10 pesos por dólar el consumidor mexicano tiene que pagar, por cada dólar de mercancía importada que compra, 10 pesos. Si el peso se devalúa hasta los 15 pesos por dólar dicho consumidor tendrá que pagar, por cada dólar de mercancía importada, 15 pesos, ¡un 50 por ciento más! Lo dicho: al paso que aumenta el precio del dólar la adquisición de productos extranjeros se vuelve menos atractiva para los consumidores nacionales, por lo que las importaciones se reducirán.

 

Que la devaluación beneficie a las exportaciones, ¡se exporta más!, y perjudique a las importaciones, ¡se importa menos!, supone que, al menos por concepto de comercio exterior, aumenta la entrada de dólares al país, y por lo tanto su oferta, al tiempo que, por el mismo concepto, disminuye la salida de la divisa estadounidense y, por ello mismo, su demanda. Y esa combinación, mayor oferta con menor demanda, presionará a la baja el tipo de cambio, sin necesidad de que el banco central comprometa sus reservas y, de paso, le haga el juego a los especuladores.

 

Este es un ejemplo de cómo el alza de un precio (el de cualquier divisa incluido), siempre que el gobierno no intervenga (intervención que el gobierno mexicano sí ha realizado), pone en marcha un proceso que termina con la baja en dicho precio, lo cual quiere decir que, ¡efectivamente!, los mercados se ajustan, y que lo hacen a partir del actuar egoísta y racional de los agentes económicos, en el ejemplo anterior los consumidores extranjeros de productos nacionales, y los consumidores nacionales de mercancías extranjeras, siendo que los primeros, al recibir más pesos por cada dólar, de manera egoísta y racional aumentan sus compras de productos nacionales, al tiempo que los segundos, al recibir menos dólares por cada peso, actuando igualmente de forma egoísta y racional, disminuyen sus compras de productos extranjeros, aumento y disminución de compras de unos y otros que no es otra cosa más que ese proceso puesto en marcha por la devaluación de la moneda nacional frente a la divisa, que termina con la revaluación de la primera frente a la segunda.


Por lo pronto, con esta entrega pongo fin a esta serie sobre la crisis, para dedicarle espacio, a partir del próximo Pesos y Contrapesos, al tema de la reforma (reformita) de PEMEX.

• Problemas económicos de México • Crisis / Economía internacional

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