VIERNES, 24 DE OCTUBRE DE 2008
¿Fin del capitalismo? Patrañas, pamplinas

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Quienes argumentan que la actual crisis financiera es el resultado de la ambición desmedida de algunos individuos para acumular riqueza simplemente no entienden al ser humano como tampoco entienden qué es el capitalismo.”


A raíz de la crisis financiera internacional, con significativas caídas en el precio de las acciones de los diferentes mercados, la quiebra de varias instituciones financieras y la necesidad de que diversos gobiernos hayan intervenido o apoyado otras, junto con la expectativa de una significativa desaceleración de la actividad económica al nivel mundial, inclusive experimentando algunas economías nacionales una recesión, han aparecido en diversos ámbitos a lo largo y ancho del mundo un conjunto de agoreros que pregonan el fin del capitalismo. Patrañas, pamplinas. El capitalismo no ha llegado a su fin, ni llegará, simple y sencillamente porque es el sistema económico más eficiente y es el único que es compatible con la esencia del ser humano, como también es el único compatible con la libertad individual. Quienes argumentan que la actual crisis financiera es el resultado de la ambición desmedida de algunos individuos para acumular riqueza simplemente no entienden al ser humano como tampoco entienden qué es el capitalismo.

 

Los individuos, todos, se enfrentan a una restricción inevitable: cuentan con recursos escasos y, en consecuencia, con la información incompleta que poseen y actuando dentro del marco institucional vigente compuesto por las reglas del juego formales (el marco legal) y las informales (las costumbres), buscarán asignarlos hacia aquél uso en donde el rendimiento sea el mayor posible. Los individuos actúan así porque ello es lo que les permite, actuando como consumidores, tratar de maximizar su nivel de bienestar y el de su familia y no queda la menor duda que todos los individuos siempre van a preferir tener un mayor nivel de bienestar que uno menor; los individuos, dada su racionalidad, siempre prefieren más que menos de todo aquello que les brinde satisfacción. En consecuencia, para poder alcanzar mayores niveles de bienestar, lo que buscarán es acumular una mayor riqueza, no por la riqueza en sí misma, sino porque esto es lo que les permite tener una mayor cantidad de satisfactores.

 

Dado el interés individual por maximizar su nivel de bienestar y dada esa escasez de recursos, la forma más eficiente de asignarlos es a través del mercado, ejerciendo cada quién su libertad de elección. Todos los individuos actuando de manera similar, bajo un arreglo institucional de igualdad de oportunidades en mercados competitivos y eficientemente regulados, maximizarán no solamente su propia riqueza y su bienestar sino también la riqueza y el bienestar de la sociedad en su conjunto. Y eso es un sistema capitalista.

 

La actual crisis financiera no es el resultado de la ambición, así es la naturaleza del ser humano. La crisis es el resultado de graves errores cometidos por diferentes gobiernos, particularmente por no haber establecido en el marco legal un conjunto de reglas eficientes que llevará a una asignación eficiente de los recursos financieros. No reconocer que los gobiernos se equivocaron y pregonar que lo que se requiere es una intervención directa del gobierno en la economía con políticas fiscales expansivas y restringiendo la libertad de elección de los individuos a través de la imposición de barreras de acceso a los mercados, solo tendrán como resultado un menor nivel de bienestar de la población.

• Crisis / Economía internacional

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