LUNES, 27 DE OCTUBRE DE 2008
Algunas cosas decepcionantes

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“Dada la decepcionante semana, sólo me queda escribir mis quejas.”


Decepcionante la “reforma” petrolera aprobada la semana pasada. Sigue sin entenderse el meollo del asunto: mientras PEMEX siga perteneciendo a políticos, lideres sindicales y burócratas en turno, mientras PEMEX opere como monopolio de gobierno, mientras PEMEX no rinda cuentas, mientras PEMEX no reciba inversión privada, nacional y extranjera, mientras PEMEX no sea de los mexicanos y compita libremente con otras empresas, seguirá siendo una empresa petrolera de tercera, una empresa envuelta en la corrupción, y lo peor, una empresa endeudada, ah, que eso sí, quiere que los contribuyentes seamos sus socios y soportemos parte de su deuda. Decepcionante.

 

Decepcionante la forma en que el PAN cedió a las presiones estatistas del PRD y PRI para aprobar una reforma mediocre, que tal vez en el futuro sólo complique las cosas y termine por endeudarnos y empobrecernos más a los mexicanos. Vaya manera de no saber argumentar. A pesar de la evidencia contundente de que lo mejor para las empresas petroleras es asociarse y recibir capital privado, en México es decepcionante que aún reine ese tufo rancio de nacionalismo ramplón y mediocre. Sí, ese nacionalismo que es resultado de la educación de “maistros” como los de Oaxaca y Morelos que admiran a Stalin, Mao, Lenin y Marx y que desearían que México vaya rumbo a la nefasta vía socialista, “maistros” a los que no les basta con ver a las sobrevivientes y jodidas economías centralmente planificadas como Cuba y Corea del Norte para entender que el socialismo no funciona. Nuestros políticos simplemente replican el fanatismo nacionalistoide de sus viejos educadores, los “maistros” mexicanos. Decepcionante.

 

Decepcionante la manera en que el Presidente Calderón aplica programas keynesiano-populistas exponiendo peligrosamente la estabilidad económica de los mexicanos mediante el déficit fiscal. Ya están ahí los anuncios en radio y televisión que al más puro estilo del aquel rancio PRI, anuncia que el papel del gobierno es “mantener el crecimiento económico,” que la obra pública bruta (hospitales, universidades, bachilleratos, infraestructura, etc.) sacará del hoyo a la economía mexicana. Como si de eso dependiera. La realidad es que el estatismo calderonista hará a México menos competitivo, lo que se acentuará con la seudo reforma petrolera. Decepcionante.

 

Decepcionante la actuación de la Comisión de cambios. Al ritmo que van sólo le hacen el juego a brokers e inversionistas miedosos. Al ritmo que van se quedarán sin reservas y ensancharán de manera escalofriante la deuda interna. Ya no me queda duda, Carstens y Ortiz no creen en los mercados libres porque sólo los conocen en los modelos matemáticos. Vaya que les falta un buen baño de liberalismo. Cuándo entenderán que los burócratas jamás podrán “estabilizar” a los mercados. Cuándo entenderán que desde un escritorio no se puede ir contra la voluntad de millones. Decepcionante y peligroso.

 

Decepcionante ver la intervención gubernamental internacional que prosigue dotando de esa droga llamada liquidez que, combinada con el estatismo creciente, sólo alargará y complicará la recuperación. Es tiempo de entender que un keynesianismo más eficiente, que mejore “la eficiencia marginal del capital” no es el ramplón de que los gobiernos gasten y gasten como locos, que los bancos centrales inyecten liquidez artificial, liquidez que no refleja la riqueza real de las economías. Eso sólo los llevará a estancamiento con inflación. Un keynesianismo más eficiente sería que los países desarrollados, independientemente de que tengan que respaldar a sus sistemas bancarios a través del banco central (dada la ausencia del patrón oro no les queda otra), de una vez por todas con liderazgo se reúnan y vía decisiones de gobierno, eliminen todas las barreras comerciales, sobre todo los costosísimos aranceles en alimentos, así como el anuncio de una reducción sustancial de los impuestos. Eso sí sería no decepcionante y haría más rápida la recuperación. A ver mis Neokeynesianos, recuerden que los efectos del multiplicador son mayores mientras más bajos sean los impuestos. Por cierto, una reforma a los mercados laborales, que los haga más flexibles ayudaría a que los salarios fueran menos rígidos y coadyuvarán más rápidamente a la recuperación.

 

Finalmente, decepcionante la manera en que la vasta mayoría de los periodistas aplaude a la seudo reforma petrolera. Pero no los culpo, al igual que los políticos han sido educandos de los “maistros” nacionalistas. Dada la decepcionante semana, sólo me queda escribir mis quejas y pasear a mi perro.

 

Otro hecho decepcionante: La ladrona Cristina Kirchner

No veo otra forma de llamarle a la Presidenta Kirchner. La acción llevada a cabo la semana pasada, de estatizar nuevamente los fondos de retiro de los trabajadores argentinos, de extraer a la fuerza nuevamente sus recursos privados para proseguir con sus programas populistas (dado que Chávez ha perdido poder por la caída de los precios, su apoyo al populismo del gobierno argentino ha mermado), es un vil robo en despoblado. Un robo efectuado aprovechando la coyuntura financiera estatista. Kirchner intentó primero robar -vía impuestos arbitrarios- a los exportadores de granos. No se dejaron. A ver si esta vez el pueblo argentino se da cuenta que los socialistas son viles ladrones de los excedentes de la gente trabajadora, ladrones que transfieren estos recursos ajenos a los burócratas, políticos y haraganes.

• Crisis / Economía internacional

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