LUNES, 9 DE ENERO DE 2006
¿Estabilidad y crecimiento en el 2006?

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
No
No sé



El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


Más artículos...
Víctor Hugo Becerra
• México: Dictadura Legal

Arturo Damm
• Lo bueno

Manuel Suárez Mier
• Más del culto a la personalidad

Arturo Damm
• El mínimo crecimiento

Luis Pazos
• Aborto, ¿derecho o delito?

Arturo Damm
• Consumo, a la baja

Ricardo Valenzuela
• El recinto de las Malas Ideas


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Godofredo Rivera







“El problema no estriba en hacer toda una gama de pronósticos. Lo que sí es un error es hacer meros pronósticos sin tomar en cuenta el contexto político y económico.”


Por estas fechas en que inicia el año nuevo se pone de moda entre los analistas económicos el realizar distintos ejercicios de estimación de las variables de la economía. En este sentido, se pronostica que en el 2006 una vez más México no pasará de la tasa de crecimiento mediocre de 3.5%. Por fortuna, también se vislumbra una tasa anual de inflación de similar magnitud.

 

Bueno, el problema no estriba en hacer toda una gama de pronósticos (que a veces se cumplen), pues entendemos que a la mayoría de los analistas económicos se les paga por ello. Lo que sí es un error es hacer meros pronósticos sin tomar en cuenta él contexto político y económico.

 

Se está haciendo una mala costumbre en distintos medios el realizar ejercicios comparativos de crecimiento económico sin tomar en cuenta otras variables. Por ejemplo, en medio de una brutal cacofonía, se comenta que México está registrando tasas de crecimiento económico por debajo de sus contrapartes latinoamericanas. Se ha llegado a cuestionar que, cómo es posible que teniendo el riesgo país más bajo de la historia, en un entorno favorable al precio del petróleo, países como Venezuela y Argentina estén creciendo por encima de lo que el país lo viene haciendo.

 

En efecto, es saludable siempre realizar comparativos para ver quién está creciendo más en términos económicos. Sin embargo, éste ejercicio debe venir acompañado de un análisis serio en torno a las causas que detonan dicho crecimiento.

 

Hay dos formas de crecer. Una es a base de incrementar la productividad en los factores de la producción (como el capital y la fuerza de trabajo). Esta forma de crecimiento necesita como condición indispensable que haya estabilidad de precios. Claro, la historia no termina aquí. La fuente principal que provoca el círculo virtuoso de la productividad es la detonación de la inversión privada (nacional y extranjera), la cual necesita de un entorno institucional sólido, que respete los derechos de propiedad de los inversionistas. Asimismo, se requiere que los gobiernos no sean los que tomen las decisiones económicas de los millones de habitantes que componen un país. Más bien, los gobiernos tienen que facilitar la toma de decisiones de los individuos mediante el fomento de la transparencia en la información y por supuesto, mediante la protección jurídica a los individuos que intervienen en las transacciones de mercado. Esto también significa cero monopolios gubernamentales. Esta forma de crecimiento en el largo plazo significa creación de riqueza para millones de habitantes. Esta es la forma en que Japón y Alemania se convirtieron en potencias económicas después de la segunda guerra mundial. Esta forma de crecimiento económico también está siendo adoptada por distintos países ex-comunistas de Europa del Este, ó por países como Irlanda, ó Nueva Zelanda. El resultado: espectaculares tasas de crecimiento económico con estabilidad de precios y una reducción notable de la pobreza.

 

La segunda forma de hacer posible el milagro del crecimiento económico espectacular es mediante políticas monetarias y fiscales expansivas, es decir, que sea el gobierno mediante la creación de dinero artificial, el que estimule el crecimiento de la economía. Esta forma de crecer se hace aún más perversa si además los gobiernos se erigen como propietarios únicos de los recursos naturales, erosionando los derechos de propiedad más elementales de las empresas y las familias, tal como está sucediendo en Venezuela y próximamente sucederá en Bolivia. Para darse cuenta de si un país está creciendo de esta forma, no sólo hay que ver el crecimiento de su producto (PIB), es menester también observar cómo vienen creciendo los precios internos en dichos países. Así las cosas, nos encontraremos con que Argentina y Venezuela (y próximamente Bolivia), están creciendo en medio de inflaciones de dos dígitos. Este estilo de hacer crecer la economía, por desgracia es siempre el más popular. El problema es que es similar a los efectos de una “borrachera”, en donde tarde que temprano llegan los efectos de la ingesta de alcohol, que se manifiestan mediante una dolorosa resaca. México ya siguió éste método para crecer. Con grandes déficit fiscales y un Banco Central secuestrado, en medio de un auge petrolero (similar al que hoy vive Venezuela), la economía mexicana crecía espectacularmente al inicio de los años ochentas. Sólo que dicho crecimiento estaba apoyado sobre la base de inflaciones de dos dígitos que erosionaban el poder de compra de los más pobres. Al final, y en buena medida por la caída en los precios del petróleo (monopolizado por el gobierno), la resaca llegó más temprano que tarde. Resultado: devaluación, inflación, estancamiento (ó estanflación como dicen los economistas) y empeoramiento de la distribución de la riqueza. No falla, las consecuencias de hacer crecer la economía con esta forma siempre es la producción de más pobres.

 

El presente año que comienza, seremos testigos de varias elecciones de jefes de gobierno en América Latina. Atestiguaremos también cuál de los dos caminos para crecer escogerán los países de la región. Mas allá de discursos de derecha e izquierda, seremos testigos de si prosigue ó regresa la tiranía de los controles en nuestros países.

 

México por su parte, está padeciendo un rezago en la productividad de sus factores productivos como resultado de arreglos institucionales débiles y a causa de los ineficientes monopolios gubernamentales. Por desgracia, la mediocre tasa de crecimiento económico que registra el país genera tentaciones de “acelerarlo” por el camino fácil y falso del populismo.

 

Por fortuna, el tiempo pone a cada quien en su lugar y ya veremos qué países latinoamericanos se convierten en prósperos y ricos, y qué países seguirán en la pobreza y el estancamiento. Ojalá México pertenezca al primer club.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus