DOMINGO, 9 DE NOVIEMBRE DE 2008
Para probar hay que descartar

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Medina







“¿Cómo debe proceder una investigación científica? Planteando hipótesis alternativas y buscando elementos que descalifiquen una u otra. Mientras no se encuentren elementos que descalifiquen determinada hipótesis tal hipótesis sigue siendo probable.”


Lo que escribí sobre los crédulos que posan de escépticos y de la mexicana afición a elaborar, ante los hechos que se desconocen, hipótesis de la conspiración, causó numerosos comentarios, varios de los cuales defienden curiosamente el derecho a la suspicacia como satisfactorio sucedáneo del saber.

 

Esa es otra variedad de nuestra afición a usar el “yo creo que” (léase “yocrioque”) para suplir nuestra ignorancia y evitar decir “no lo se”, como si confesar ignorancia, respecto de hechos o causas que efectivamente no conocemos aún, fuese motivo de vergüenza y no el sano principio para empezar a saber. El primer paso para aprender es re-conocer que no sabemos lo que no sabemos.

 

En varias ocasiones me he referido a la pregunta con la que el desaparecido Milton Friedman, según relatan, desarmaba las pretensiones arrogantes de algunos alumnos que suplían la ignorancia con la repetición de conjeturas: “Y eso que dices, ¿cómo lo sabes?”.

 

En el caso de la tragedia del martes pasado, en la que perdieron la vida más de diez personas (algunas con gran notoriedad pública y otras no, pero todas igualmente valiosas), la información oficial sobre las probables causas del hecho ha sido precisa y escrupulosa: “No se han encontrado indicios que permitan desechar la hipótesis de que se trató de un accidente”. Correcto y veraz. No se ha dicho: “Fue un accidente”, ni tampoco: “Tenemos la certeza de que fue un acto criminal deliberado”.

 

Para demostrar que la hipótesis “B” (“fue un acto criminal deliberado”) es cierta, necesitamos encontrar elementos que demuestren taxativamente que la hipótesis “A” (“fue un accidente”) es falsa. Y hasta el momento no se han encontrado tales elementos. Sabremos lo que pasó con certeza hasta que tengamos elementos que definitivamente nos permitan desechar una de las dos hipótesis alternativas (y excluyentes: por necesidad lógica si B es falsa A es verdadera y viceversa). Y eso puede pasar en meses, en años o nunca.

 

Y aunque nunca sepamos a ciencia cierta lo que pasó, seguirá siendo falso de toda falsedad proclamar que “yocrioque” es igual a “esto fue así porque yo lo sé a ciencia cierta”.

• Mouriño

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus