LUNES, 10 DE NOVIEMBRE DE 2008
Obama presidente

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
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El punto sobre la i
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“No dejan de alarmarme los planes de Obama sobre redistribución de la riqueza, ni su aparente apoyo al proteccionismo industrial y agrícola que, como hemos visto en America Latina, favorece solamente a sindicatos y empresarios con buenas conexiones políticas, mientras empobrece a la gran mayoría de la población.”


Miami (AIPE)- Confieso que no voté en estas elecciones americanas. No fue una decisión fácil, pero me horrorizaban las claras señales populistas de Obama en cuanto a renegociar NAFTA; su rechazo al tratado comercial con Colombia –el mejor amigo de EEUU en América Latina-; sus duras críticas a las empresas petroleras y de carbón, cuando la crisis energética es la hija bastarda de la prostituida política energética de Washington y de los rufianes de la OPEP, enchufe apadrinado por aquellos que buscan dádivas del gobierno para financiar sus fracasadas aventuras con el etanol y los molinos de viento. También preocupa el plan de aumentar los impuestos a los ricos, lo cual terminarán pagando los más pobres que no consiguen empleo al decaer las inversiones. Por su parte, los países excomunistas han comprobado que un impuesto bajo de tasa única promueve las inversiones, el empleo e inclusive aumenta la recaudación de impuestos, al fomentar la economía, atraer nuevas inversiones y disminuir la evasión fiscal. ¿Acaso una persona tan inteligente y educada como Obama no ve esa realidad?

 

El récord de contribuciones recibidas por la campaña presidencial de Obama también me hizo dudar. ¿Cuánto de ello provino de patriotas buscando un cambio favorable, luego del inmenso fracaso del gobierno de George W. y cuánto de sindicatos y empresarios que esperan favores y privilegios?  

 

La simpatía y confianza que me inspira Sarah Palin no resultó suficiente para contrarrestar  inadmisibles posiciones de la candidatura de John McCain, poco respetuoso de la Constitución y para quien todo parece menos importante que la victoria definitiva en Irak, aplastar a Irán y reiniciar la guerra fría con Rusia. Lamentablemente, en eso se parece demasiado a George W. y no podía esperarse un golpe de timón en política exterior.

 

Por su maltrato a inmigrantes latinoamericanos y la construcción del muro en la frontera con México, los líderes y burócratas republicanos lograron que 67% de los latinos votaran ahora por Obama y 32% por McCain. Hace apenas cuatro años, en 2004, 59% de los latinos votaron por el candidato presidencial demócrata John Kerry y 40% por Bush.

 

Comparto la posición con muchos otros analistas políticos que el resultado de la elección es un rechazo popular a la interminable guerra en Irak, a la explosión de gastos y al creciente irrespeto a los derechos civiles -es decir, de la Constitución misma- por parte del gobierno de George W. Bush. Un tremendo daño adicional logrado por Bush fue ensuciar el buen nombre del libre mercado y la libertad individual, cuando sus políticas fueron crecientemente contrarias a tales ideales.

 

Al menos, las posibles equivocaciones de Obama no significarán más desprestigio para el sistema capitalista y definitivamente celebro la desaparición de la discriminación racial en este país. También me atrae que Obama haya sido profesor de derecho constitucional en la Universidad de Chicago, lo cual indicaría su respeto a ese documento que ha sido tan golpeado últimamente.

 

Pero no por ello dejan de alarmarme los planes de Obama sobre redistribución de la riqueza, ni su aparente apoyo al proteccionismo industrial y agrícola que, como hemos visto en America Latina, favorece solamente a sindicatos y empresarios con buenas conexiones políticas, mientras empobrece a la gran mayoría de la población. Pronto sabremos un poco más sobre este tema, al conocer los resultados de la petición de ayuda económica de los fabricantes de automóviles de Detroit.

 

___* Director de la agencia AIPE.

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