LUNES, 1 DE DICIEMBRE DE 2008
Consumo a la baja

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“¿Qué sentido tiene, por ejemplo, producir y comerciar, si nadie va a consumir lo producido y comerciado? ¿O ahorrar e invertir, para producir y comerciar mejor? ¿O distribuir los bienes y servicios? El consumo es la actividad económica terminal.”


El consumo es la actividad económica terminal, lo cual quiere decir que todas las otras actividades económicas, desde las básicas – apropiación, distribución y producción -, hasta las potenciadoras – ahorro, inversión y comercio -, tienen sentido en la medida en la que desembocan en el consumo. Dicho de otra manera: si por alguna extraña razón, los seres humanos amaneciéramos un día con todas nuestras necesidades, gustos, deseos y caprichos total y definitivamente satisfechos, razón por la cual no volveríamos a consumir ningún bien o servicio, el resto de las actividades económicas saldría sobrando. ¿Qué sentido tiene, por ejemplo, producir y comerciar, si nadie va a consumir lo producido y comerciado? ¿O ahorrar e invertir, para producir y comerciar mejor? ¿O distribuir los bienes y servicios? El consumo es la actividad económica terminal.

 

Dicho lo anterior, hay que tener en cuenta que el desempeño de una economía debe medirse a nivel de la economía familiar, nivel en el cual las variables que cuentan son el trabajo y el ingreso, condiciones del consumo, del cual depende, directamente, el nivel de bienestar que alcancen los miembros de la familia. El consumo es la actividad económica terminal, y la variable en función de la cual hay que medir el desempeño de la economía, variable para la cual, las últimas noticias, en México, no son buenas.

 

Hace unos días el INEGI dio a conocer los datos de la actividad comercial, para el mes de septiembre, datos entre los que se encuentran las ventas realizadas por las tiendas dedicadas al comercio minorista, ventas que son un buen indicador del consumo de las familias, siendo que, en términos mensuales (comparando el resultado de cada uno de los meses con el del mes anterior), sumamos tres meses con un crecimiento negativo, cada vez mayor, del consumo. En julio el consumo se redujo, con relación  a junio, 0.42 por ciento; en agosto se contrajo, respecto a julio, 0.79 puntos porcentuales, y en septiembre, con relación a agosto, la caída fue de 1.29 por ciento.

 

¿Qué explica la caída en el consumo? En primer lugar, el menor envío de remesas, de los mexicanos que trabajan en Estados Unidos, a sus familiares en México: en el primer trimestre del año dicho envío se contrajo, con relación el mismo trimestre del 2007, 3.4 por ciento; en el segundo, 1.1 y, en el tercero, 6.5 por ciento, menor envío de remeses que significa menos ingreso para las familias que las reciben, lo cual se traduce en menor consumo. En segundo lugar, el aumento en el desempleo, que a lo largo de los diez primero meses del año pasó de 3.4 a 4.1 por ciento de la población económicamente activa, mayor desempleo que se traduce, por razones obvia, en menor consumo. En tercer lugar, la contracción del crédito al consumo, que al inicio del año estaba creciendo a tasas anuales del 24.8 por ciento y que en septiembre registró una contracción, también en términos anuales, del 26.5 por ciento. Por último, el repunte en la inflación, que pasó de 3.4 por ciento, a finales de 2007, a 6.1 durante la primera quincena de noviembre, lo cual quiere decir, entre otras muchas cosas, que la mayoría de los incrementos salariales, otorgados este año, resultaron negativos, tal y como es el caso del salario mínimo, que tuvo un aumento del 4 por ciento, rebasado por la inflación desde marzo hasta la fecha, meses durante los cuales la inflación anual promedió 5.3 por ciento, salario mínimo que gana el 15 por ciento de la población ocupada, más o menos 6.5 millones de personas, pérdida en el poder adquisitivo de los salarios que ayuda a explicar la caída en el consumo y, por ello, la baja en el nivel de vida de muchas familias.

• Cultura económica • Problemas económicos de México

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