LUNES, 1 DE DICIEMBRE DE 2008
Algunos problemas económicos, reales e imaginarios, de EU

La decisión de López Obrador de liberar al hijo del "Chapo" Guzmán recién capturado fue...
Un acierto
Un error
No sé



El punto sobre la i
“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
H.L. Menken


Más artículos...
Arturo Damm
• Narcotráfico (II)

Víctor Hugo Becerra
• México: Del Estado fallido al Estado vencido

Arturo Damm
• Narcotráfico (I)

Manuel Suárez Mier
• Estancamiento sincrónico

Arturo Damm
• Riqueza

Roberto Salinas
• Libertad económica

Luis Pazos
• Cero crecimiento en 2019, ¿por qué?


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Godofredo Rivera







“El éxito será identificar a la enfermedad con exactitud y escoger la medicina correcta. Ya veremos si Obama está a la altura. Por el bien del mundo que así sea.”


Está terminando de conformar Barack Obama a su equipo de asesores económicos. Al parecer estará integrado por una combinación de economistas con experiencia académica y profesional (como el monetarista Paul Volcker). Ya veremos si Obama limita su filosofía socialista por la disciplina que impone el libre mercado (como lo ha hecho más ó menos Lula en Brasil) ó termina con declaraciones como “ahora la economía se hace desde Casa Blanca.” Por el bien del resto del mundo, ojalá que éste no sea el final trágico. Como liberal sigo escéptico de Obama, pero al menos inicialmente nos ha dejado un poco perplejos a quienes desconfiamos de él. Como siempre el padre tiempo pondrá a todos en su lugar.

 

Barack Obama enfrenta serios problemas. Sin embargo, hay algunos que se han inventado los analistas bisoños. Señalaré en primer lugar algunos de los problemas reales, no lo que inventan los hipocondríacos.

 

Los retos serios están en la instrumentación de sensatas políticas monetarias y fiscales. En el caso de la política monetaria, ésta ya está mostrando signos de haber agotado su eficacia. Al parecer ya no bastan las continuas inyecciones de liquidez de la Reserva Federal (FED). Al final, por más que bajen la tasa nominal de interés (hasta acercarse a lo que teóricamente se conoce como “trampa de la liquidez”), la desconfianza y/o endeudamiento de los norteamericanos les impide proseguir consumiendo más, por lo que la política monetaria ya no funciona (aunque no hay evidencia empírica de la trampa de la liquidez -en este caso, la respuesta de la inversión se vuelve nula a las rebajas de las tasas de interés y a su vez la demanda de dinero se vuelve infinita a la misma- la política monetaria afecta ya muy marginalmente a la demanda agregada). Lo cierto es que las decisiones de política monetaria ya no impactan a los agentes económicos, a menos que sean sorpresivas.

 

Entonces, si no funciona la política monetaria, aparentemente la salida es la keynesiana, mediante el uso de políticas fiscales expansivas (gasto público deficitario creciente). Pero resulta que el margen de maniobra es también limitado en este rubro, pues parece ser que el déficit fiscal este año se acercará al 7 u 8% del PIB. Además el gobierno está súper endeudado, y más con los rescates recientes. Por tanto, el margen de realizar políticas a la Roosevelt está muy acotado. Si la estrategia es tercamente keynesiana -no tengo la menor duda- no sólo no terminará la crisis financiera actual de EU, sino sobrevendrán etapas de inflación con estancamiento económico.

 

Asimismo, el Medicare (sistema de salud social de EU) está quebrado y ello implica ya cuantiosos recursos dirigidos a mantener a este moribundo sistema de salud. Es urgente eliminar el derroche cuantioso de este sistema populista. Es un reto más para Obama. Lo mismo la reforma de pensiones, pues Bush no hizo nada por arreglar el mismo, y pronto los cambios demográficos pondrán en serios problemas al sistema estadounidense de reparto.

 

La única salida es enfrentar la crisis, identificar los problemas reales, afrontar los errores y disminuir los excesos. Esto pasa por ajustar el gasto público (revertir el actual gigantesco déficit fiscal que “chupa” riqueza al resto del mundo), lo que implica reducir el tamaño del gobierno (Obama ha expresado esta intención, ojalá lo cumpla), así como disminuir el oneroso gasto militar. Este proceso será doloroso, y tal vez implique políticas monetarias y fiscales contractivas graduales (si los movimientos son bruscos entonces se dañaría a la economía). Habrá poco a poco que reconstruir un superávit fiscal que reste presión a los boquetes financieros.

 

¿Más impuestos? No es deseable, pero es muy probable, pues aún cuando el resto del mundo carguemos con parte de las pifias monetarias de la FED, lo cierto es que tanto rescate bancario e inmobiliario tendrá que ser asumido -al menos una parte- por el contribuyente estadounidense. ¿Doloroso ajuste? Así es. Es la resaca después de la intensa borrachera.

 

Ahora bien, hay otros problemas que simplemente no existen más que en el imaginario de algunos despistados, como algunos analistas bisoños que están ya afirmando que un nuevo problema para EU es la deflación (fenómeno contrario a la inflación y que consiste en una baja generalizada de precios).

 

A ver, en primer lugar la inflación ó deflación es un problema que proviene de errores en la instrumentación de política monetaria. En el actual contexto de laxitud de política monetaria no puede haber deflación. En todo caso se trata de una rebaja en el precio de los activos como bienes raíces y caídas en el precio de las acciones resultado de las bajas pronunciadas bursátiles. Esta contracción es parte del ciclo económico y contribuye a que la recuperación sea más rápida. Pero, insisto, de ello a comparar esta aparente debilidad de demanda agregada con las deflaciones de 1870-1898 y 1920-1930 hay un largo trecho. Que no anden de mitoteros ciertos seudoanalistas (a los que les tienen también que quedar claro que aún si hubiera deflación, ello no se acompañaría necesariamente con un estancamiento del producto nacional; aún en la depresión de los años treintas el crecimiento promedio del producto fue positivo).

 

Otro mitote es el relacionado con el déficit comercial. Aunque es probable que éste disminuya por la recesión en puerta, el déficit comercial es la mejor señal de la robustez de una economía, pues significa que los estadounidenses pueden comprar mucho al resto del mundo, el cual se beneficia de vender mucho (para luego tener dinero para comprar también mucho). Claro, un déficit comercial presionado artificialmente por políticas monetarias y fiscales expansivas no es muy bueno, pero tiene su propio límite, como lo está demostrando la actual crisis estadounidense.

 

Que quede claro, los déficit comerciales son símbolo de fortaleza económica, no de debilidad. Si hubiera una depresión tipo los años treintas, el resultado sería de gordos superávit comerciales, lo que significa que el intercambio ha disminuido y por tanto la generación de riqueza. Así las cosas, Obama debe evitar instrumentar políticas comerciales proteccionistas que sólo dilatarían la salida a esta crisis.

 

El éxito de Obama dependerá en saber oír a los más sabios, y sobre todo, identificar a los problemas reales de los inexistentes. Ahí están los retos. El éxito será identificar a la enfermedad con exactitud y escoger la medicina correcta. Ya veremos si Obama está a la altura. Por el bien del mundo que así sea.

• Elecciones EU 2008 • Crisis / Economía internacional

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus