VIERNES, 12 DE DICIEMBRE DE 2008
Aumentos salariales en recesión

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Sí, la política debe estar por encima de la economía
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No, la economía debe estar al margen de la política
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“En una crisis recesiva, aumentos salariales generales por arriba de los ingresos y la productividad de la mayoría de las empresas son la antesala de una estanflación, que es el peor de los escenarios: inflación sin crecimiento y desempleo, lo que provocaría el empobrecimiento de quienes pierdan su trabajo, no sólo por la recesión, sino por políticas salariales equivocadas.”


Hay recesión cuando durante dos trimestres o más no hay crecimiento económico. Aunque es posible que México en el 2009 no entre en una recesión en el estricto sentido del término, sólo disminuya su crecimiento a más o menos el 1%, será de las economías que más resentirá la recesión en los Estados Unidos, dado que más del 80% de sus exportaciones van hacia aquel país, por lo que son muy importantes las políticas salariales que se instrumenten en el 2009.

 

En el 2008 la inflación acumulada fue mayor a los incrementos salariales. En base a esa realidad hay quienes piensan que los aumentos salariales en 2009 deben ser como mínimo igual a la inflación sufrida este año. En tiempos de recesión tratar de indexar los salarios a la inflación puede generar un mayor desempleo y alargar los efectos recesivos de la economía norteamericana en México. En los Estados Unidos muchos sindicatos han pactado reducciones salariales para impedir mayores despidos, dado que un gran número de empresas han bajado drásticamente sus ventas, lo que también sucederá con algunas empresas mexicanas en el 2009.

 

Todos quisiéramos que los aumentos salariales, por lo menos, compensaran la inflación, pero un aumento generalizado de salarios puede acelerar procesos de quiebra de muchas empresas. Los aumentos de salarios deben establecerse en base a la productividad, ventas, acuerdos sindicales y situación real de cada empresa.

 

No faltarán demagogos que aprovechando la crisis aparezcan como defensores de los trabajadores, pidan aumentos salariales de emergencia, que en las pasadas crisis inflacionarias sólo incentivaron los aumentos de los precios. En una crisis recesiva, aumentos salariales generales por arriba de los ingresos y la productividad de la mayoría de las empresas son la antesala de una estanflación, que es el peor de los escenarios: inflación sin crecimiento y desempleo, lo que provocaría el empobrecimiento de quienes pierdan su trabajo, no sólo por la recesión, sino por políticas salariales equivocadas.

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