VIERNES, 12 DE DICIEMBRE DE 2008
El Banco de México y la inflación (I)

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“En los primeros once meses del año la inflación repuntó 65.7 por ciento, lo cual nos aleja de la estabilidad monetaria y de la meta establecida por el Banco de México: tres por ciento, más menos un punto porcentual (¡vaya margen: 33.33 por ciento!). La primera pregunta que viene a la mente es ¿qué sanción recibirán las autoridades monetarias por no haber cumplido con su objetivo?”


En diciembre de 2007 la inflación, anual, fue 3.76 por ciento. Once meses después, en noviembre del 2008, la misma se ubicó en 6.23 por ciento, 2.47 puntos porcentuales por arriba, equivalentes a un 65.6 por ciento. Dicho de otra manera: la inflación anual en noviembre del 2008 resultó 65.7 por ciento mayor que la de diciembre de 2007. Con otras palabras: en los primeros once meses del año la inflación repuntó 65.7 por ciento, lo cual nos aleja de la estabilidad monetaria y de la meta establecida por el Banco de México: tres por ciento, más menos un punto porcentual (¡vaya margen: 33.33 por ciento!)

 

La primera pregunta que viene a la mente es ¿qué sanción recibirán las autoridades monetarias por no haber cumplido con su objetivo, y por no haberlo hecho, no por un “pequeño” margen (el 33.33 por ciento antes citado), sino por un margen de prácticamente el doble (65.7 por ciento, hasta noviembre, más lo que se acumule en diciembre)?

 

Para más de uno la pregunta parecerá ridícula: ¿cuándo se ha castigado a la autoridad monetaria, no digamos por no haber cumplido una meta inflacionaria, sino por haber generado las inflaciones que padecimos en los años setenta y ochenta del siglo pasado? Hasta dónde yo sé, nunca, lo cual puede ser un buen motivo para empezar ahora: ¿qué sentido tiene establecer metas, si los responsables de alcanzarlas, en caso de no lograrlo, no reciben ninguna sanción? ¡Por favor, seamos más serios!

 

El problema, antes que el de la eficacia de la política monetaria, es la triple tarea que, hoy por hoy, desempeña en Banco de México: las autoridades monetarias son las que definen la meta de inflación (que no debe ser otra más que la estabilidad del Índice Nacional de Precios al Consumidor); las autoridades monetarias son las encargadas de practicar la política monetaria, cuyo fin es alcanzar esa meta (algo que, manipulando la tasa de internes resulta poco eficaz, tal y como lo muestra el repunte en la inflación); las autoridades monetarias son las que miden la inflación (algo que, por lo menos, mueve a la suspicacia, pese a los certificados de “buena conducta” con los que cuenta el INPC[1]), triple tarea que las hace juez y parte, triple tarea que, centralizada en una sola mano, debe descentralizarse entre tres: una que defina la meta de inflación; otra que ponga en práctica la política monetaria; otra que mida la inflación. La última tarea la puede desempeñar el INEGI; la segunda debe estar a cargo del Banco de México, y la primera debe ser responsabilidad de, llamémosle así, una junta monetaria, integrada por economistas de los sectores gubernamental y privado, de probado compromiso con la estabilidad monetaria (keynesianos, ¡favor de abstenerse!).

 

Sin embargo, bien vistas las cosas, si el objetivo de la política monetaria debe ser la estabilidad del Índice Nacional de Precios al Consumidor, la mentada comisión saldría sobrando, y lo único que se necesitaría sería introducir en la Constitución un párrafo que diga lo siguiente: “La única tarea del Banco de México es mantener la estabilidad del Índice Nacional de Precios al Consumidor”, algo mucho más puntual que lo redactado en el párrafo sexto, del artículo 28 constitucional, que dice que la tarea del banco central es “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”. Y digo que es más puntual, porque el término procurar es ambiguo, pudiendo significar “conseguir o adquirir algo”, pero también “hacer diligencias o esfuerzos para que suceda lo que se expresa”, siendo así que, ante el repunte inflacionario del 2008, las autoridades monetarias bien pueden decirnos que han hecho todo el esfuerzo que está en sus manos para evitarlo, pero que no lo han conseguido, siendo que, en materia de la estabilidad del Índice Nacional de Precios al Consumidor, intentar no basta.

 

Continuará.



[1] El Organismo de Certificación Applus México certifica que la elaboración del Índice Nacional de Precios al Consumidor es conforme a la Norma ISO-9001.

 

• Inflación / Política monetaria

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