VIERNES, 19 DE DICIEMBRE DE 2008
Tasas de interés y pena de muerte

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal



El punto sobre la i
“¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?”
Epicuro


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Luis Pazos







“Una cosa es reconocer que existe el problema, buscar solucionarlo y otra es recomendar medidas que, aunque políticamente pueden traer simpatías a quienes las proponen, en la práctica no solucionan el problema.”


Durante un tiempo defendí la pena de muerte y en muchas ocasiones todavía me dan ganas de que se aplique; sin embargo, al hacer un análisis desapasionado, objetivo y empírico de los resultados de la pena de muerte, donde ha estado o está vigente, no ha reducido la delincuencia; por lo tanto, no es un medio para desalentar secuestros y asesinatos.

 

Cuando las tasas de interés están por arriba de los niveles que consideramos deberían cobrar, se nos antoja que la solución es establecer un tope o control a las tasas por parte de las autoridades. La experiencia de varios siglos en todas las partes del mundo, demuestra que los controles de precios no funcionan y el control de tasas es un control de precios. En el caso de Chile y Colombia, los controles de tasas arrojaron resultados contraproducentes. Sacaron del mercado de tarjetas de crédito a sectores de medianos y bajos ingresos, obligándolos a buscar préstamos en el sector informal donde las tasas son más altas.

 

Una cosa es reconocer que existe el problema, buscar solucionarlo y otra es recomendar medidas que, aunque políticamente pueden traer simpatías a quienes las proponen, en la práctica no solucionan el problema.

 

Si queremos menor delincuencia, reduzcamos la impunidad y si queremos menores tasas, aumentemos el número de instituciones financieras que ofrezcan tarjetas; exhibamos a las instituciones que cargan tasas más altas, obliguemos a todos los bancos a que transparenten a los clientes las tasas y las comisiones que cargan y eduquemos a los usuarios para que lean, comparen y piensen antes de utilizar una tarjeta de crédito. Ese camino, junto con una menor inflación a nivel país y un entorno jurídico más ágil, son las verdaderas soluciones para bajar las tasas.

• Populismo

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