LUNES, 22 DE DICIEMBRE DE 2008
La expoliación monetaria

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“¿Por qué Bernanke ha abusado de la política monetaria expansiva y aparentemente no hay secuelas inflacionarias?”


Un banco central tiene dos caminos para estimular la demanda agregada (la demanda de todos los agentes económicos a un nivel determinado de precios).

 

Uno de ellos es mediante la inyección de liquidez (compra de bonos); también puede hacerlo vía aumentos en el crédito interno neto a los bancos comerciales y al gobierno; y finalmente, puede comprar acciones de bancos en problemas, lo que también alimenta la liquidez. La segunda forma es alterar la llamada preferencia de la liquidez del público y ello es posible mediante rebajas en la tasa de referencia (no confundirla con la tasa de mercado que cobran los bancos comerciales; esta es un instrumento de política monetaria que en teoría varía en función del ciclo económico).

 

La Reserva Federal, el banco central norteamericano (la FED), ha intervenido en esta crisis financiera en el mercado de dinero haciendo una combinación de las formas arriba señaladas. A veces ha inyectado dinero directamente (vía operaciones de mercado abierto), a veces ha comprado acciones como lo hizo con City Group, a veces ha abierto líneas de crédito al gobierno (le compra bonos del tesoro) ó apoya financieramente a entidades patrocinadas por el mismo como las sociedades hipotecarias Freddie Mac y Fanny Mae, y por último, en los últimos meses ha instrumentado una política agresiva de rebaja en la tasa de referencia (el precio del crédito que la FED le cobra a los bancos comerciales para dotarlos de liquidez y con ello puedan realizar sus operaciones con normalidad)

 

Cuando un banco central abusa, e inunda de moneda a una economía, el resultado es inflación (lo que expolia a los consumidores), la cual se explica por aumentos constantes en la demanda agregada ocasionados por el exceso de liquidez. Aquí la evidencia es contundente. Me sorprende que aún haya algunos economistas que duden de esta causalidad. Me sorprende que haya economistas que nieguen la expoliación monetaria que los bancos centrales hacen sobre los consumidores.

 

¿Por qué Bernanke ha abusado de la política monetaria expansiva y aparentemente no hay secuelas inflacionarias? Sencillo, estamos hablando estrictamente de efectos de corto plazo. La caída en el precio del petróleo y de los de los granos, así como el endeudamiento y la desconfianza del consumidor norteamericano promedio, ha contenido a la demanda agregada. Pero cuidado, esto es sólo temporal.

 

Algunos economistas deben actualizarse (ó al menos desempolvar sus libros de teoría monetaria) y no olvidar que los mecanismos de transmisión de la política monetaria (los efectos de la misma sobre la demanda agregada), además de ser complejos, llevan varios meses antes de que comiencen a sentirse. Por tanto, la aparente “deflación” en la economía norteamericana es no sólo pequeña, sino sobretodo pasajera y se invertirá a mediados del año que viene, pues la gente tendrá más medios de pago en sus manos (en un contexto en donde el PIB está cayendo), lo que hace imposible la existencia de una verdadera y peligrosa deflación como sucedió en los años veinte del siglo pasado.

 

Los economistas como Bernanke, y los neokeynesianos que le acompañan, son soberbios y creen que un burócrata iluminado puede mover al antojo las verdaderas preferencias de la liquides del público, creen que pueden artificialmente fijar el nivel real de las tasas de interés. Les falta estudiar un poco más de economía política e historia económica y dejar de abusar de la teoría económica de librito de texto, en donde es bien fácil manipular las tasas de interés tanto en el mercado de dinero como el de bienes. Tristemente, en la mayoría de las aulas de los estudiantes de economía, se sigue enseñando el esquema IS-LM. Bernanke, Krugman, Stigler y compañía, han sido víctimas de este engaño macroeconómico. Muy bien les haría repasar a los clásicos de la ciencia económica, y por supuesto a la escuela austriaca de economía.

 

Deberían de leer (ó releer en su caso) a gigantes de la economía de la talla de David Hume. De acuerdo con Hume, las variaciones de la oferta monetaria afectan a las variables nominales, pero no a las reales. Pongámoslo en términos sencillos. Cuando el banco central duplica la oferta monetaria, el nivel de precios se duplica, incluyendo el precio del factor trabajo, el salario. Pero estamos hablando en términos nominales. La cruda realidad es que variables reales como la producción, el empleo, los salarios (que para los trabajadores lo importante es suba el poder adquisitivo, y ello sólo es posible si sube el salario real y no el nominal que no descuenta la inflación existente) y los tipos de interés reales NO varían. A largo plazo el dinero es neutral, es decir, no ejerce efecto alguno sobre variables reales. Esto es lo que le cuesta trabajo aceptar a los neokeynesianos que se dejan llevar por la econometría cortoplacista en donde el dinero aparece como no neutral (los cambios monetarios sí tendrían efecto sobre las variables reales).

 

La mejor política monetaria es aquella en donde la liquidez aumenta conforme aumentan las transacciones de los agentes económicos. Así las cosas, la política monetaria no debe tener como función el sacar del hoyo a las economías como lo pretende Bernanke, sino preservar el valor del poder adquisitivo de la moneda que propicie un ambiente estable en los negocios para que la economía pueda crecer.

 

Lamentablemente el mandato constitucional de la FED de preservar el poder adquisitivo, se acompaña de otro perverso, fruto del desastre de 1929, que es el de mantener a toda costa el crecimiento económico. Así, el ciclo económico se ha peligrosamente empatado con el contexto político-electorero, en donde la expansión del crédito de la FED en más de una ocasión ha respondido a las presiones de los políticos de mantener inundada de dinero a la economía para que la gente no se de cuenta de las pifias burocráticas. Al final sucede, la gente puede hasta perder la chamba, pero es más fácil culpar de esto al “capitalismo salvaje,” a “la globalización,” al “calentamiento global” ó a las “ambiciones despiadadas de las trasnacionales.” Para la gente puede más el análisis ramplón que el riguroso. De eso sacan jugo los políticos y uno de sus instrumentos favoritos son los bancos centrales.

 

No se entiende, el crecimiento es producto de que las empresas generan riqueza en un contexto de estabilidad de precios. El problema es por el lado de la oferta agregada, no por el de la demanda. Querer tercamente que la política monetaria estimule el crecimiento económico es sólo una vil mentira, una manera de drogar monetariamente a la economía. Al final los ciudadanos pagan la resaca.

 

Bernanke ha expresado que ahora es el turno de la política fiscal. No sé, con un déficit fiscal que al cierre de este año se estima cerrará en cerca de 10%, ¿De donde sacarán recursos? ¿Más impuestos? Pueden hacerlo expoliando a los consumidores propios y del resto del mundo, pero es muy arriesgado, pues la confianza en el dólar en medio de una estanflación sí podría verse mermada. Por lo pronto, Obama, ya anunció que gastará cerca de un billón de dólares para “estimular” a la economía. Si ese es el camino, regresaremos a los años de Carter, en donde inflación, desempleo y nulo crecimiento económico estaban a la orden del día. La única esperanza que albergo es sobre algunos de los asesores de Obama.

 

Ya veremos el próximo año. Por lo pronto el horizonte se ve negro. Aún así, felices fiestas navideñas amigo lector.

• Crisis / Economía internacional

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