MARTES, 13 DE ENERO DE 2009
Acuerdo nacional

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“Nos encontramos ante otro “Acuerdo Nacional”, alianzas corporativistas entre los “representantes de la sociedad”, es decir, legisladores, gobernadores, sindicatos y demás “representantes” que no representan a nadie más que a ellos mismos. Ni con el PAN en el gobierno hemos conseguido desterrar el corporativismo tan típico del anterior régimen.”


Frente a la crisis económica que está azotando el bienestar de los mexicanos, políticos de todos los colores están intentando sacar rédito de la misma promoviendo planes anticrisis basados en el intervencionismo. Esto es algo absurdo cuando la crisis ha sido causada precisamente por el intervencionismo. Como señala Arturo Damm en su serie de artículos sobre las causas de la crisis, la recesión es el momento en el que la economía depura las malas inversiones que fueron tomadas por la distorsión provocada por las políticas expansivas de los bancos centrales. En este sentido, la mejor salida de la crisis consiste en dejar al libre mercado actuar para sanear a la economía aun si esto pasa por que ciertas empresas tengan que quebrar.

 

Sin embargo, lejos de dejar pasar a la crisis, el Gobierno ha presentado el Acuerdo Nacional en favor de la Economía Familiar. Nos encontramos ante otro “Acuerdo Nacional”, alianzas corporativistas entre los “representantes de la sociedad”, es decir, legisladores, gobernadores, sindicatos y demás “representantes” que no representan a nadie más que a ellos mismos. Ni con el PAN en el gobierno hemos conseguido desterrar el corporativismo tan típico del anterior régimen. Sin embargo, la crítica debe proceder principalmente del contenido del Acuerdo, así que analicemos algunos de sus puntos:

 

- En primer lugar, destacan las medidas destinadas a congelar y rebajar el precio de los combustibles. Es decir, subsidiar las gasolinas. Como todo subsidio, éste distorsionará los precios relativos y finalmente tendrá que ser pagado a través un aumento en el precio de todos los demás bienes.

 

Además, si el objetivo del gobierno era mantener nuestras reservas petroleras el mayor tiempo posible para ser “independientes energéticamente”, este medio va en el sentido contrario. No es dilapidando nuestros recursos energéticos como éstos podrán ser preservados.

 

- En segundo lugar encontramos medidas destinadas a incentivar el gasto y la inversión privados. En ese sentido van las propuestas de subsidios a la compra de electrodomésticos, pero también aquellas que fomentan el crédito. Resulta preocupante que siendo necesario el fomento del ahorro y el aumento de las tasas de interés para superar la crisis, el Gobierno se dedique a hacer todo lo contrario.

 

- También destacan las medidas destinadas a aumentar el gasto público. En este sentido están dirigidos los planes de aumentar el empleo público así como la construcción de infraestructuras.

 

Si aumentar artificialmente el gasto privado es pernicioso, mucho más lo es que se pretenda aumentar también el público. El gasto gubernamental es, por una cuestión de aptitud y de actitud, más ineficiente que el gasto privado: por una parte los burócratas carecen de incentivos para ser eficientes, y por la otra también carecen de la información necesaria para ello: los precios de mercado.

 

Para acabar, el Acuerdo establece una serie de deseos o buenas intenciones como difundir la marca “Hecho en México” o aquello de “ejercer oportunamente el gasto público” como si sólo debiera ejercerse oportunamente cuando estamos en crisis o, lo que es más lamentable, como si en realidad a partir de ahora el gasto fuera a ser ejercido de esa manera y no dilapidado en subsidios, sindicatos, partidos políticos y demás burocracia inútil.

 

Por lo menos podemos contar con un Banco Central independiente que ha mantenido una actitud responsable ante la crisis (manteniendo unas tasas altas) pese a las continuas presiones ejercidas por el Gobierno de Calderón para que relajara su política. Por ello hemos de estar alerta ante cualquier pretensión de controlar el Banco de México por parte del Presidente, especialmente éste año, donde será elegido el sustituto de Guillermo Ortiz. Sería peligroso y una regresión a malos tiempos volver a tener como gobernador del banco a un títere del ejecutivo.

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