LUNES, 26 DE ENERO DE 2009
La superstición del “multiplicador”

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“Más que “multiplicador” el gasto público ha actuado como “reductor” del PIB.”


Una cosa son los milagros y otra, muy distinta, las supersticiones. La multiplicación de los panes y los peces es calificada de milagro porque es un hecho que sólo puede atribuirse a un poder sobre-natural, divino, capaz de transgredir el orden de las cosas, en este caso la proporcionalidad entre la causa aparente –los gestos de Jesús- y el efecto logrado. Todo esto pertenece a la fe religiosa.

 

La ciencia económica no es teología, ni se funda en el dogma de que el Estado es Dios omnipotente. Por eso, y porque no hay evidencias empíricas que la sustenten, la creencia keynesiana acerca del poder multiplicador del gasto público debe calificarse de superstición: “Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”.

 

En un atinado artículo, Robert J. Barro, profesor de economía en Harvard, miembro de la Hoover Institution de la Universidad de Stanford y autor de uno de los mejores libros de texto de Macroeconomía, desenmascara esta superstición del gasto público actuando como fantástico multiplicador de recursos; superstición en la que el equipo del presidente Obama está confiando para impulsar la recuperación de la economía (Government Spending Is No Free Lunch, en The Wall Street Journal del 22 de enero de 2009).

 

Dice Barro que esta creencia no es otra cosa que “economía vudú”. Para empezar, es poco verosímil que el multiplicador sea igual a uno, es decir que un dólar de gasto público se traduzca en un dólar de crecimiento (partiendo de la presunción de que el gasto dinamiza recursos ociosos, empleo y capital, y los hace generar nuevos bienes y servicios), pero es aún más increíble suponer, como hace el equipo de Obama, que tal multiplicador sea de alrededor de 1.5, ¡que un dólar de gasto público genere un dólar y medio adicional en el PIB!

 

En realidad, el “multiplicador” ha sido históricamente menor a uno: ¡ha sido un “reductor” de recursos en lugar de un “multiplicador”! Durante la Segunda Guerra Mundial, el periodo en el que se verifica un mayor gasto público asociado a crecimientos del PIB (1943-1945), el aumento en el gasto gubernamental relacionado con la guerra, $540 mil millones de dólares por año, se tradujo en un crecimiento del PIB de $430 mil millones de dólares. Pones un dólar y recibes de regreso 0.8 dólares. Un pésimo negocio.

• Crisis / Economía internacional

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