VIERNES, 30 DE ENERO DE 2009
Pregunta a los industriales

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


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“El slogan de la CANACINTRA: “Por mi empleo, por tu empleo... ¡Consume lo hecho en México!”, es un llamado propio del nacionalismo económico, en general, y del industrial incompetente y desfachatado, en particular.”


Aquí y allá, por la Ciudad de México, y supongo que por otras ciudades del país, aparecen los espectaculares de la CANACINTRA, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, que a la letra dicen: “Por mi empleo, por tu empleo… ¡Consume lo hecho en México!”, llamado propio del nacionalismo económico, en general, y del industrial incompetente, en particular.

 

¡Consume lo hecho en México!, grito de batalla del nacionalismo económico, cuya tesis principal es que lo importante no es cómo (a qué precio y con qué calidad) se producen las mercancías, sino dónde se producen (debiéndose de producir en el país, ¡aunque resulten más caras y de menor calidad!).

 

¡Consume lo hecho en México!, petición del industrial incompetente quien, si fuera competitivo, y su mercancía se ofreciera a menor precio y/o mayor calidad que la importada, no tendría que andar pidiendo el mentado favor: ¡Consume lo hecho en México!, es decir, ¡Cómprame a mí, aunque tal compra vaya en contra de tu bolsillo! ¿Habrase visto mayor desfachatez?

 

Ante su petición - ¡Consume lo hecho en México! -, yo le pregunto a los industriales afiliados a CANACINTRA lo siguiente: si ellos, en su calidad de industriales, tienen la oportunidad de conseguir, importados, a menor precio y/o mayor calidad, factores de la producción – tecnología, maquinaria y equipo, materia prima, financiamiento, asesoría, etc., - ¿qué hacen? ¿Compran esos factores de la producción a los proveedores mexicanos, aunque paguen más y/o la calidad sea menor? ¿O, por el contrario, adquieren esos factores de la producción del proveedor extranjero, que se los ofrece a menor y/o mayor calidad?

 

Si la respuesta es que, pese a poder conseguir los factores de la producción más baratos y/o de mayor calidad en el extranjero, por obra y gracia del nacionalismo económico, se los compran, a mayor precio y/o a menor calidad, a algún proveedor mexicano, entonces debemos preguntarles si actuando de tal manera lograrán elevar su productividad (hacer más con menos) y, por lo tanto, su competitividad (hacerlo mejor que los demás). Si actúan en contra de los aumentos en la productividad, y de los incrementos en la competitividad, terminarán rogándole al consumidor que les compre a ellos, ruego que no es más que la súplica del industrial incompetente, incompetencia por la cual quieren que paguen los consumidores. ¿Habrase visto pretensión más abusiva?

 

Por el contrario, si, aprovechando la oportunidad que ello les brinda para elevar productividad y competitividad, se proveen de factores de la producción importados, más baratos y/o de mayor calidad que los nacionales, entonces debemos preguntarles por qué ellos, como industriales, sí pueden comprar en el, o a el, extranjero, y nosotros los consumidores no. ¿De qué privilegio gozan ellos que no gocemos nosotros? ¿Del privilegio de ser productores, siendo que la producción es la actividad económica más importante? Esto último no es cierto, ya que la actividad económica más importante es el consumo, y a las pruebas me remito: pasémonos todo un mes nada más produciendo, sin consumir nada de lo producido. ¿Qué pasará? Que muy pronto comprenderemos que el consumo es el fin y la producción el medio, lo cual quiere decir que la segunda debe estar en función del primero, siendo que la petición del industrial incompetente - ¡Cómprame a mí, aunque tal compra vaya en contra de tu bolsillo! – pretende supeditar al primero – consumo -, a la segunda – producción -, invirtiendo el orden natural de las cosas, lo cual, cuando de la economía se trata, siempre resulta antieconómico. Y eso, la antieconomía, es lo que pretende el eslogan de la CANACINTRA.

• Mercantilismo / Proteccionismo

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