Nostalgia del porvenir
Feb 16, 2009
Fernando Amerlinck

¿Qué hacer para que crezcan?

Mucho dirán empresarios, académicos, articulistas y gente pensante en mil foros; los que podrían hacer lo necesario para crecer, no lo harán. Legisladores, políticos, líderes, cómplices, extorsionadores oficiales y partidos, no tienen remedio. Primero tendrían que crecer ellos. Imposible.

En el foro del Senado “¿Qué hacer para crecer?” se han presentado dos notables ponencias. En una, Carlos Slim dijo con razón lo que todos piensan y saben pero no les gusta oír.

 

En otra, Denise Dresser dio el 29 de enero un diagnóstico cabal ante la pregunta del foro: qué hacer en este país que no quiere crecer. Y por qué no crecemos. Vale la pena leer completa esta notable pieza académica:

http://www.senado.gob.mx/servicios_parlamentarios.php?ver=comunica_soc

 

Hizo un diagnóstico de “por qué algunos países prosperan y otros se estancan; por qué algunos países promueven la equidad y otros no logran asegurarla… una economía que no crece lo suficiente, una elite empresarial que no compite lo suficiente.” Habla de “capitalismo de cuates… capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia sino en su obstaculización… privilegios y posiciones dominantes y nudos sindicales en sectores cruciales…”

 

No tenemos un “capitalismo en el cual las autoridades crean condiciones para los mercados abiertos, competitivos, innovadores, que proveen mejores productos a precios más baratos para los consumidores. Para los ciudadanos… México carga con los resultados de esfuerzos fallidos por modernizar su economía durante los últimos 20 años… atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes en el mercado que inhiben un terreno nivelado de juego… una red que opera a base de favores, concesiones y protección regulatoria…”

 

Tiene razón. Hay quien culpa de la crisis al mercado, cuando en el país que ella describe (“donde muchas de las grandes fortunas empresariales se construyen a partir de la protección política, y no de la innovación empresarial”) no hay mercado sino un sistema de privilegios desde el gobierno: concesiones, tarifas, favores, mordidas, permisos y marrullerías que provocan precios de primer mundo por calidad del sexto; impuestos dificilísimos y excesivos para los pocos que los pagamos, a cambio de un servicio de gobierno incapaz de, simplemente, dejarnos trabajar y desatar nuestra energía productiva. Y un banco central que rechaza por sistema el que tengamos una moneda sólida, de plata.

 

El gran daño viene de los gobiernos y sus agencias, aliados y contlapaches de todo nivel, y de sus áreas de privilegio. De un gobierno capitalino solapador de mafiosos “líderes sociales” extorsionadores y mercaderes del caos que medran con protestas “sociales”. De un gobierno federal que —hasta donde sabemos— no ha hecho una querella fiscal contra la clamorosa riqueza y dinero mal habido de cualquier líder sindical, “social” o político.

 

El presidente se enoja con el mensajero Slim cuyas malas noticias no puede contradecir. Los diputados de su partido pierden todo decoro invadiendo la tribuna, tras volarse la barda de la ignominia intelectual y desbordar su estulticia, ignorancia y estupidez regalando al PRIRD la bandera de ¡poner impuestos a herencias! Haga lo que haga el mundo para estimular la productividad, suben el IETU y no bajan el ISR. Y la SHCP de ese presidente declara que bajar impuestos ayudaría a “los ricos”. ¡Pongámonos de pie!

 

No, no tienen remedio. Todo plan y reacción del gobierno federal ante la crisis tiene un denominador común: la acción directa del gobierno y de sus agencias. Nada han hecho para evitarnos distraer dinero, tiempo y esfuerzo para cumplir con el fisco, o para reducir la carga regulatoria. ¿Querrá alguien de un gobierno local o del federal responderme qué trámite han suprimido, abaratado, racionalizado o simplificado? ¿Saben que la corrupción existe porque hay un trámite incumplible, o de plano diseñado para morder?

 

Dice Denise, “El meollo de la mediocridad de México se encuentra en su estructura económica y en las reglas del juego que la apuntalan.” Entre ellas, los trámites corruptógenos. “Unos cuantos se dedican a la extracción de rentas; una estructura de complicidades y colusiones que el gobierno permite y de la cual también se beneficia.”

 

En el PAN no saben economía. El presidente está desbordado y delega toda acción anticrisis (diga lo que haya dicho en su campaña) a los estatistas que cercan a la SHCP. “Una y otra vez, el debate sobre cómo promover el crecimiento, cómo fomentar la inversión y cómo generar el empleo se encuentra fuera de foco.” La mano visible del Estado son sus privilegios.

 

Sigue Denise: “Será lo que Felipe Calderón llama ‘un país de ganadores’ donde siempre ganan los mismos.” Imposible oír a “ese consumidor sin voz, sin alternativa, sin protección. Ese hombre invisible. Esa mujer sin rostro.” Mucho dirán empresarios, académicos, articulistas y gente pensante en mil foros; los que podrían hacer lo necesario para crecer, no lo harán. Legisladores, políticos, líderes, cómplices, extorsionadores oficiales y partidos, no tienen remedio. Primero tendrían que crecer ellos. Imposible.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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