VIERNES, 20 DE FEBRERO DE 2009
No a la investigación y al desarrollo

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
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El punto sobre la i
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino.”
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“El paquete de estímulo económico no sólo está lleno de favores políticos y subsidios, sino que hará daño a grandes y pequeñas empresas. Las innovaciones en el campo de la medicina serán particularmente afectadas.”


El Congreso sigue mostrando que le preocupan más las percepciones que los resultados, más las relaciones públicas que la gente. El paquete de estímulo económico no sólo está lleno de favores políticos y subsidios, sino que hará daño a grandes y pequeñas empresas. Las innovaciones en el campo de la medicina serán particularmente afectadas.

 

Se aportan 1.100 millones de dólares para evaluar y comparar los riesgos y beneficios de diferentes servicios y tratamientos médicos, de manera que los pacientes no reciban medicinas y procedimientos más costosos. Esa es una manera de racionarlos, imitando al sistema británico que utiliza “expertos” para determinar la eficacia del gasto y si el gobierno pagará o no por el tratamiento. Este es un nuevo golpe contra los fabricantes de medicinas y dispositivos médicos que vienen sufriendo de excesivas e imprudentes regulaciones.

 

Lo que no parecen saber los congresistas es que hay maneras de estimular la economía reduciendo los gastos gubernamentales, en lugar de aumentarlos: eliminando el peso exagerado de regulaciones innecesarias, insensatas y que más bien reprimen a ciertos sectores de la economía. Algunas regulaciones benefician a la sociedad y a los contribuyentes, mientras que otras son no solamente costosas sino dañinas.

 

Por ejemplo, las etiquetas sobre nutrición en las carnes y pollos producen beneficios de $1.750 millones contra un costo de $245 millones, pero las normas de viento en la construcción de viviendas aportan un beneficio de $79 millones, pero cuestan $511 millones y la norma de doble casco para las embarcaciones aporta un beneficio de $15 millones a un costo de $641 millones.           

 

Peor aún son aquellas regulaciones que confieren cierto beneficio, pero que al mismo tiempo coartan la investigación y el desarrollo de importantes sectores industriales. Once sociedades científicas, en representación de 80 mil biólogos y profesionales de la alimentación, publicaron un informe muy crítico de la Agencia de Protección del Ambiente (EPA), la cual considera que lo nuevo es sinónimo de riesgo. Hoy existe  un consenso cientítifico sobre los grandes beneficios obtenidos con cambios genéticos en la agricultura, los cuales aumentan las cosechas y reducen la necesidad de abonos químicos y pesticidas, pero se siguen exigiendo larguísimas y costosas revisiones y permisos oficiales.

 

Se fundarían muchas nuevas empresas, se crearían muchos nuevos puestos de trabajo y nuevos productos si las regulaciones gubernamentales fueran más científicas y menos onerosas.

 

John Graham, decano de la Escuela de Asuntos Públicos y Ambientalers de la Univerdidad de Indiana, habló sin rodeos acerca de la necesidad de tener regulaciones gubernamentales más racionales: “Solidez científica significa salvar el mayor número de vidas y alcanzar la mayor protección ambiental con nuestros escasos presupuestos. Sin solidez científica, estamos ocasionando asesinatos estadísticos, malgastando nuestros recursos en riesgos fantasmas, mientras las familias siguen confrontando riesgos reales”.

 

Parte de la estrategia para salir de una fuerte recesión debe ser el permitir que las innovaciones produzcan nueva riqueza, pero eso solamente lo lograremos si los recursos de la sociedad son guiados por principios científicos sólidos que conducen efectivamente a una mayor eficiencia.

 

___* Médico y biólogo investigador de Hoover Institution, Universidad de Stanford.

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