VIERNES, 27 DE FEBRERO DE 2009
Los RIPartidos políticos

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
No
No sé



“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Fernando Amerlinck







“¿Hasta cuándo? Quién sabe; pero la hora de los ciudadanos no estructurados ni privile-giados ni piramidados podría estar acercándose. Hay signos de que así será.”


El poder los iguala, se ha dicho con mucha razón. Llegan al cargo, a la charola, al permiso y al privilegio, a la curul, y actúan igual que antes. La democracia electoral sirvió de poco. De muy poco.

 

Las prácticas no cambian. Cambia la epidermis: los colores. Los idearios se hacen humo. Los proyectos nunca tuvieron carne, sólo papel; y acaban valiendo más o menos lo mismo. Lo decía Lincoln: si quieres conocer el carácter de un hombre, dale poder. Y eso vemos: eran pequeños, son pequeños. Y no se les ven agallas para ser mayores, generosos, visionarios o patriotas, para evitar que el poder los engulla, se los coma, los copte y degrade.

 

México es país de monopolios; por pocos para perjuicio de muchos. En el Virreinato hubo un sistema muy fuerte, con incisiones paternalistas y un proyecto que buscaba la permanencia y los ideales platónico-agustinianos de la Ciudad de Dios en la Tierra. Luego vino el caos, que llenó el siglo XIX de gobernantes mediocres y corruptos cuyo principal empeño era mantener el poder y destruir al enemigo compatriota.

 

Apareció luego Porfirio Díaz, gobernante de puño de hierro, pacificador y buen administrador, e inventor del estilo mexicano de gobernar que habría de repetir (pero defectuosamente y como farsa) un “partido” único nacido de los generalotes que se peleaban por el poder, llamado Porfirismo Reelecto al Infinito (PRI); un partido que no lo es, institucionalizador del poder unipersonal y de eterno ciclo. ¿Eterno? Si las cosas siguen como van, ese grupo administrador del queso retomará en 2009 la cámara de diputados, y la Silla en 2012.

 

En 1939, Cárdenas imperante, Manuel Gómez Morín soñó con un país de ciudadanos y una brega de eternidad para conseguirlo. La eternidad duró medio siglo. Y tan han olvidado en el PAN a su fundador (salvo en los discursos y la demagogia), que ni cuenta se dan de que el país ya es mayoritariamente de ciudadanos.

 

El mayor partido es el que opina en las encuestas que lo peor son los diputados, o los partidos políticos, o los policías. El mayor partido de México es el que practicará el abstencionsimo en 2009. El mayor partido son los ciudadanos que queremos vivir en paz, lejos del gobierno y de sus corruptelas, requisitos y declaraciones fiscales incomprensibles y requisitos incumplibles y mordelones. El mayor partido somos los que queremos un gobierno donde los reglamentos no impliquen una indispensable extorsión. Ejemplo, una falta administrativa me secuestra ipso facto el coche al mandarlo al corralón, si olvidé una verificación o extravié una placa. El mayor partido somos los decepcionados de cualquier partido por el que hayamos optado. (O, en mi caso, los que le dedicamos una parte de nuestra vida al ideal de cambiar algo así; en mi caso, el PAN).

 

Nadie en el partido menos estatista de todos —el PAN— parece darse cuenta de que la mayoría está en contra de cualquier partido, no sólo de ese. El presidente delega toda su política económica y financiera al PRI. La mayor minoría en el Congreso, que aún es del PAN, negocia con los tiranosaurios benevolentes del PRI en un ejercicio infame de la Realpolitik. Y se le ocurre subir impuestos. O no bajarlos. O gravar las herencias. Y los diputados no establecen una moneda de plata, que es mas urgente que nunca. No han combatido a un solo monopolio (especialmente sindical) ni han tocado uno solo de sus privilegios y “conquistas” en perjuicio de los conquistados (la inmensa mayoría de trabajadores que no comparten sus aristocráticos privilegios).

 

Ah, pero el poder está en las cámaras, en las leyes y en las prácticas de… los partidos. Y para acabar con la partidocracia hacen falta los mismos partidos que tanto se benefician de la partidocracia. Podrán ser zombies, pero gozan de cabal salud.

 

El sistema es perfecto. Sólo lo pueden cambiar los que se aprovechan del no cambio. ¿Lo harán? Tendrían que ser héroes, o santos. Tendrían que ser grandes y hacer cosas grandiosas. Tendrían que ser patriotas. Necesitarían generosidad histórica, para lo cual necesitan ser generosos, ser grandes, y saber de historia. Difícil.

 

Tendrían que ejercer el poder de otra manera, pero eso NO lo harán, porque México (como en el siglo XIX, como en el XX y como en el XXI) es un lugar gobernado por unos pocos, para perjuicio de muchos que están en contra de ellos.

 

¿Hasta cuándo? Quién sabe; pero la hora de los ciudadanos no estructurados ni privilegiados ni piramidados podría estar acercándose. Hay signos de que así será.

• Democracia mexicana

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus