VIERNES, 27 DE FEBRERO DE 2009
Proteger el empleo o crear las condiciones para crecer

¿Usted cree que la economía mexicana crecerá este año 2% como asegura López Obrador?
No
No sé



“La banca central solo puede decidir entre uno de tres caminos posibles: a qué tasa contraer, a qué tasa expandir o dejar inalterada la base monetaria.”
Alberto Benegas Lynch (h)

Isaac Katz







“Por más atractivo que suene “vamos a proteger el empleo”, y aun cuando la tasa de desempleo abierta haya llegado ya al 5% de la fuerza laboral implica, en la mayoría de los casos en los que el gobierno interviene con algún tipo de subsidio, un desperdicio de recursos públicos y retrasa, finalmente a un mayor costo, el inevitable ajuste que se tiene que dar en la economía.”


Hace algunas semanas, en este mismo espacio escribí que una situación como la que está experimentando la economía mexicana, con una caída esperada del PIB que posiblemente se acerque al 2% (recuerde que los economistas somos peores pronosticadores que los astrólogos), es una oportunidad para limpiar la economía; es decir, habrá empresas que por ineficientes y/o porque no tienen ventajas comparativas en una economía globalizada sujeta a la competencia externa, quiebren. Este proceso permite que los recursos se reasignen hacia otros sectores de actividad económica más rentables, tanto desde una perspectiva privada como social (esto último considerando que la reasignación no es hacia sectores monopolizados, sean gubernamentales o privados). Ante la inevitable caída del empleo, es importante preguntarse si una política gubernamental que utiliza recursos públicos que nos extrae a los mexicanos, sea a través de impuestos presentes o de impuestos futuros cuando emite deuda, deben ser utilizados para “proteger el empleo”, aun en empresas que tendrían que quebrar, así como en proyectos de gasto público que buscan crear empleos, pero que por su concepción, diseño e instrumentación, al tener valor presente social negativo, destruyen parte de la riqueza nacional, todo ello en detrimento de un crecimiento futuro más elevado y sostenido de la economía.

 

La respuesta es obviamente que no; por más atractivo que suene “vamos a proteger el empleo”, y aun cuando la tasa de desempleo abierta haya llegado ya al 5% de la fuerza laboral implica, en la mayoría de los casos en los que el gobierno interviene con algún tipo de subsidio, un desperdicio de recursos públicos y retrasa, finalmente a un mayor costo, el inevitable ajuste que se tiene que dar en la economía.

 

En lugar de andar gastando inútilmente recursos públicos, el gobierno debería en primer lugar reducir las tasas marginales del impuesto sobre la renta para que los individuos dispongan de un mayor ingreso neto. Segundo, el gobierno tendría que instrumentar de manera rápida una seria desregulación de la economía, despidiendo de paso a todo un conjunto de parásitos encargados de administrar regulaciones que ni siquiera deberían existir. Tercero, empujar en el Congreso una profunda reforma laboral que incluya, entre otras cosas, la desaparición de las indemnizaciones por despido junto con la creación de un seguro de desempleo a cargo de los trabajadores y del gobierno. Pero no; el gobierno prefiere gastar, prefiere repartir rentas; prefiere “proteger el empleo” que sentar las condiciones para tener una economía más sana que pueda experimentar un crecimiento más elevado en los años por venir. Ni modo, seguimos viviendo en un país que se maneja viendo el espejo retrovisor.

 

Al margen

La semana pasada salió a la luz mi último libro ¿Qué tan liberal es usted?, publicado por Ediciones Coyoacán, el cual se basa en una serie de artículos publicados aquí entre diciembre de 2007 y febrero de 2008. De venta en el ITAM y en las librerías del país. ¡Cómprelo!; además de divertirse, va a meditar sobre la importancia de la libertad individual.

• Problemas económicos de México

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