VIERNES, 13 DE MARZO DE 2009
Algunos legisladores y sus puntadas

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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
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“Nada más eso nos falta: hacer de la economía mexicana, o por lo menos de sus mercados financieros, una ratonera, es decir, una trampa. ¡No, si se les ocurre cada idea! Y ellos son quienes hacen las leyes.”


Los tiempos de crisis económica son propicios para que los legisladores propongan, a diestra y siniestra, medidas que evitarán, ¡al menos en su opinión!, que la situación se agrave y, en una de esas, que mejore, opinión que nunca coincide con las verdades de la ciencia económica y, muchas veces, ni siquiera con la lógica.

 

Ya lo estamos viendo. No han faltado los legisladores que proponen desde la expropiación y gubernamentalización de la banca comercial (Ricardo Monreal), hasta la imposición de topes al cobro de intereses (Manlio Fabio Beltrones), sin olvidar a quienes creen conveniente controlar el ir y venir de los capitales, es decir, la entrada y salida de dólares hacia y desde México, con el fin de evitar el saqueo de la patria (Emilio Gamboa Patrón), propuestas todas ellas que, de llevarse a la práctica, crearían más problemas de los que se quieren resolver. De las propuestas de Monreal y Beltrones ya he escrito en estas páginas, razón por la cual me ocuparé, en esta ocasión, de la propuesta de Gamboa que, para criticarla, no tiene desperdicio.

 

Gamboa dijo, el martes 12 de marzo (dicho que reprodujeron varios noticiarios, tato radiofónicos como televisivos), que resultaría conveniente imponer algún tipo de control a los flujos de capital con el fin de evitar el saqueo en contra de México. Con tal fin – evitar el saqueo de la patria -, ¿quién puede oponerse a la iniciativa de Gamboa? Nadie, por lo tanto, ¡adelante! Pero cuidado, antes de seguir adelante e imponer controles a los flujos de capitales, preguntémonos si la salida de capitales de México hacia cualquier otro país es un saqueo, entendiendo por tal el apoderarse violentamente de todo aquello que se guarda en algún sitio.

 

Supongamos que cuento con un millón de pesos y que decido cambiarlos a dólares con el fin de invertirlos en bonos del tesoro estadounidense, de tal manera que los pesos, convertidos en dólares, los saco del país. ¿Hubo algún tipo de saqueo? No, claro que no, ya que ese millón de pesos es de mi propiedad, razón por la cual, siempre y cuando no dañe a un tercero en su vida, integridad física, libertad o propiedad, puedo hacer con ellos lo que me dé la gana, opciones entre las que se encuentra cambiarlos a dólares y prestárselos al gobierno de los Estados Unidos. ¡Faltaba más! ¿Y si en vez de un millón de pesos se tratara de mil millones? Entonces, ¿tendría yo derecho a cambiarlos a dólares y prestárselos al gobierno de los Estados Unidos? Claro que sí: el asunto es una cuestión de principio, relacionada con la propiedad y la libertad, y no una cuestión cuantitativa, relacionada con la cantidad de dinero involucrada.

 

Si yo cambio mis pesos a dólares, y le presto los dólares al gobierno estadounidense, ¿a quién estoy saqueando? A nadie: se trata de mi (MI) dinero. ¿Que mi acción puede tener un efecto devaluatorio sobre el tipo de cambio? Puede ser, pero no confundamos una presión devaluatoria con un saqueo.

 

Además, ¿no ha pensado Gamboa en lo que sucedería con la entrada de capitales hacia México si se le impusiera cualquier tipo de límite a su salida? Suponiendo ese límite, ¿volverían a entrar capitales? No, ya que la economía mexicana se convertiría en una ratonera, con una enorme entrada, pero sin salida. Y nada más eso nos falta: hacer de la economía mexicana, o por lo menos de sus mercados financieros, una ratonera, es decir, una trampa.

 

¡No, si se les ocurre cada idea! Y ellos son quienes hacen las leyes.

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