JUEVES, 19 DE MARZO DE 2009
Slumdog Millionaire y los emprendedores

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““Slumdog Millionaire”, que ganó el Oscar a la mejor película, es un canto al espíritu emprendedor del capitalismo.”


En plena crisis internacional, cuando tantos sostienen que solamente el Estado puede salvar al mundo de la hecatombe producida por la búsqueda de ganancias, donde avanza el intervencionismo, se nacionalizan bancos y se subsidian los fabricantes de automóviles, un fuerte mensaje en sentido opuesto proviene sorpresivamente del cine.

 

En este caso proviene de Bollywood, la industria cinematográfica de la India, país donde la pobreza es en serio, y no de Hollywood, donde abunda la riqueza, lo mismo que las ideas de que hay que redistribuir el dinero de los demás.

 

Slumdog Millionaire”, que ganó el Oscar a la mejor película, es un canto al espíritu emprendedor del capitalismo. La descripción de la vida de Jamal Malik, apodado “Slumdog” (perro callejero y abandonado),  muestra la pobreza de la vida en un suburbio de Bombay, donde miseria y violencia son la experiencia cotidiana de tres niños que tienen que aprender a sobrevivir por sus propios medios.

 

El Estado benefactor, luego de décadas de discurso socialista en la India, no se deja ver por ninguna parte. Al contrario, aparece como policías torturadores encargados de averiguar qué trampas hace Jamil en el concurso de preguntas y respuestas.

 

Con basura y falta de higiene por doquier, Jamil no se queja de su situación ni reclama ningún derecho colectivo o “social” que le dé todo lo que le hace falta, sino que sabe que tiene que salir del fondo por sus propios medios. Algunas veces utiliza métodos incorrectos, pero -a diferencia de su hermano- trata de salir adelante por medios honestos. Y no es el resultado final del concurso lo que lo saca de la miseria; ya había sido capaz de conseguir un trabajo formal y honesto.

 

No hubo piquetes ni reclamos ni envidia, solamente esfuerzo personal para sobrevivir y progresar. El espíritu es de emprendedor, de quien busca avanzar sin importarle los obstáculos. Normalmente llamamos “empresario” a aquel que ya tiene recursos propios y es dueño de una empresa de cierta magnitud, pero el espíritu de emprendedor puede estar presente en cualquiera y no hacen falta recursos materiales para ello.

 

Son emprendedores quienes no esperan que les solucionen sus problemas, sino que ellos tratan de resolverlos por sí mismos. No necesitan del padrinazgo de un dirigente político, sino que les quiten las barreras que les impide ascender.

 

Recientemente, la revista The Economist describe que desde 1990 a la fecha unas 1.200 millones de personas han superado la línea de la pobreza. De ellas, 617 millones en China y 117 millones en India. En ambos casos ocurrió luego de liberarse la economía, permitiendo que floreciera el espíritu emprendedor de la gente. Es el mismo espíritu que nos muestra al “perro de la calle” vuelto millonario en la película. 

 

___* Director, Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados, Argentina.

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