MARTES, 24 DE MARZO DE 2009
Conmigo o narcotraficante

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
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No, la economía debe estar al margen de la política
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El punto sobre la i
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Antonio Escohotado


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“Tristemente, las cosas no parecen haber cambiado en nuestro país a pesar de la alternancia de partidos en el poder. Algunos líderes políticos siguen pensando que hay que apoyar al presidente diga lo que diga o haga lo que haga. Los que no lo respalden serán enemigos de la patria.”


Dicen que en el amor y la política todo se vale. Pero a veces el romper las reglas de la sensatez y la equidad puede tener consecuencias muy dañinas no sólo para los políticos sino para el país.

 

Esta semana pasada el presidente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares, aprovechó el foro de la Convención Nacional Bancaria para lanzarse con todo en contra del PRI. No lo hizo cuestionando sus propuestas o sus políticas, sino acusándolo de apoyar al narcotráfico. ¿Y por qué? Porque los priistas no han aceptado ratificar en el Congreso las iniciativas del presidente Calderón en materia de extinción de dominio y de narcomenudeo.

 

El PRI ha apoyado, como lo señaló en la Convención Bancaria la presidenta nacional del partido, Beatriz Paredes Rangel, un gran número de iniciativas del presidente Calderón en materia de seguridad. En los dos casos señalados por Martínez Cázares, sin embargo, hay razones para ser cautos. La ley de extinción de dominio, por ejemplo, primero castiga, despojando a la persona de sus propiedades, y sólo después juzga a los acusados. El acusado pierde así el derecho de que se le considere inocente en tanto no se pruebe su culpabilidad. No sorprende que muchos legisladores se opongan a esta iniciativa. En lo que concierne a narcomenudeo, hay preocupación de que la ley busca trasladar a los estados y municipios la lucha en contra de un delito que hasta ahora ha sido del fuero federal.

 

Podrá haber argumentos a favor o en contra de las dos iniciativas del presidente, pero Martínez Cázares no se interesó en presentar razonamientos en la Convención Bancaria. Su argumento era muy sencillo. O el PRI apoya al presidente Calderón o está del lado del narco. Es una actitud que imita la de George W. Bush, quien después de los atentados contra las torres gemelas de Nueva York afirmaba que o se estaba con él o en contra de los Estados Unidos.

 

Lo curioso del caso es que Germán Martínez ha asumido una posición similar a la que tenían los gobiernos priistas del pasado. Éstos también mantenían la actitud de que había que respaldar al presidente independientemente de lo que propusiera. Eran los tiempos en que los legisladores aplaudían la estatización de la banca sólo para respaldar su privatización una década después. Lo que dijera el presidente en turno era la ley y quienquiera que se opusiera se convertía en un traidor a la patria.

 

Tristemente, las cosas no parecen haber cambiado en nuestro país a pesar de la alternancia de partidos en el poder. Algunos líderes políticos siguen pensando que hay que apoyar al presidente diga lo que diga o haga lo que haga. Los que no lo respalden serán enemigos de la patria. Sólo que ahora el concepto de enemigos de la patria se complica porque viene acompañado de una acusación de narcotráfico. Y ahí lo que podría parecer el mundo normal de la política se convierte en una lucha dura y sucia.

 

El que Germán Martínez quiera acusar sin pruebas de narcotraficantes a quienes se oponen a dos iniciativas del presidente marca un nuevo punto bajo en la calidad moral de las contiendas políticas de nuestro país. Lo peor de todo es que quienes se benefician de estas acusaciones son los narcotraficantes, que se frotan las manos al constatar las rivalidades mezquinas de la clase política mexicana.

• Democracia mexicana • PAN

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