VIERNES, 3 DE ABRIL DE 2009
Los peligros de la reunión

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“La reunión del G-20 habrá sido una más de posiciones encontradas y declaraciones huecas sin una efectiva solución a la crisis. ”


Al momento de escribir este artículo, sin conocimiento de cómo terminó la reunión de los líderes del G20 en Londres, me permito sin embargo especular sobre qué fue lo que pasó; al respecto no soy muy optimista.

 

Primero, coincido plenamente con los artículos que publicaron antier y ayer en este mismo sitio Roberto Salinas y Ricardo Medina respecto del proteccionismo que ha ganado fuerza en los últimos meses, a pesar de la promesa que se hizo en la reunión de Washington en noviembre pasado de no incurrir en este tipo de prácticas. Los países desarrollados, particularmente algunos europeos y en menor grado Estados Unidos, aunque también algunos subdesarrollados como Argentina, han adoptado medidas que tienden a cerrar sus economías al comercio internacional, en un juego que a la larga será de suma negativa para el mundo en su conjunto es decir, habrá más perdedores que ganadores. En la reunión de Londres seguramente se oyeron los reclamos de varios países y organizaciones como la OMC, la OCDE y el Banco Mundial en contra de las medidas proteccionistas que se han estado imponiendo en varios países, reclamos que sin embargo encontrarán oídos sordos, principalmente del presidente francés, seguidos de una declaración en donde nuevamente se comprometen a mantener abiertas las economías, pero sin compromisos serios y menos aun sin castigos explícitos, diferentes a las represalias comerciales, para aquellos países que adopten medidas proteccionistas.

 

En segundo lugar, otro peligro que puede resultar de la reunión es lo relativo a la regulación del sistema financiero, particularmente la encabezada por el presidente francés y la canciller alemana, quienes desean se adopte una regulación homogénea y muy restrictiva al nivel internacional, controlando todos los mercados y todos los instrumentos. Adoptar esta línea constituiría un grave error porque cada sistema financiero nacional, aunque íntimamente conectado con los otros sistemas financieros nacionales, tiene sus propias características, particularmente en cuanto a su estructura, penetración, desarrollo y sofisticación. Imponer una misma regulación para todos los países se traduciría, casi con certeza, en la imposición de barreras a la innovación y al desarrollo de los sistemas financieros nacionales, lo que se tendería a traducir en una menor contribución de estos al desarrollo económico. Más que adoptar una misma regulación, lo que se requiere son lineamientos generales de capitalización, medición de riesgos, constitución de reservas, el tratamiento contable de los instrumentos bursatilizados, así como la separación de los bancos de las agencias calificadores, un avance por sobre lo establecido en los acuerdos de Basilea II. Tampoco tiene sentido limitar lo que las instituciones financieras le pagan a sus ejecutivos, siempre y cuando la contabilidad refleje efectivamente las posiciones de riesgo que cada institución está tomando.

 

Un tercer riesgo es que los países superavitarios como Alemania y China no estén dispuestos a incrementar su gasto, lo que presionaría aun más la posición fiscal de Estados Unidos, de por sí insostenible.

 

En suma, la reunión habrá sido una más de posiciones encontradas y declaraciones huecas sin una efectiva solución a la crisis.

• G20

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