LUNES, 11 DE MAYO DE 2009
Economía y salud (I)

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“Parece increíble, pero después de la crisis de influenza (AH1N1 ó como demonios se llame hoy) por la que atravesó México la semana pasada, persiste y se reaviva el virus más mortal para el ser humano, el de la ignorancia económica.”


Parece increíble, pero después de la crisis de influenza (AH1N1 ó como demonios se llame hoy) por la que atravesó México la semana pasada, persiste y se reaviva el virus más mortal para el ser humano, el de la ignorancia económica. Bueno, menos mal que estas crisis dan la oportunidad de educar un poco a los ignorantes económicos.

 

Hace unos días un funcionario de salud del gabinete de Marcelo Ebrard justificaba las acciones de su jefe (cerrar arbitrariamente centros de diversión y restaurantes) afirmando que para Marcelo eran más importantes las personas que el dinero. A ver, este galeno ignorante económico debería tener más cuidado cuando habla de economía.

 

Para empezar, el dinero no es riqueza por sí mismo. El dinero es sólo un medio de cambio. Las personas sólo crean riqueza cuando, a través del intercambio, satisfacen distintas necesidades de sus semejantes. Así, el intercambio es parte fundamental para la subsistencia de las personas. Cuando el gobierno prohíbe los intercambios entre las personas (yo le pago el servicio de tintorería con dinero que gané por hacer un trabajo que satisfizo a mis clientes y a su vez el tintorero pagará su comida diaria con dinero que ganó como resultado de satisfacer mi necesidad de tener ropa planchada) está atentando seriamente contra la vida de los individuos. Nada de primero las personas y luego el dinero. No es así. Efectivamente, primero las personas, pero para ello hay que dejarlas intercambiar en el mercado, que el dinero fluya. Cuando se trata de un tema de medicina avanzada yo me callo, pues soy un ignorante médico. Ah, pero algunos médicos se sienten muy sabios y hablan de economía como si fueran expertos, cuando en realidad son ignorantes económicos.

 

Luego, vinieron reacciones de distintos periodistas y políticos (también serios ignorantes económicos) cuestionando el número de personas muertas por el virus de la influenza. Vaya, hasta hubo una periodista que azorada se preguntaba por qué se detectó primero el virus en Canadá y EU y no en México. Nuestra bisoña periodista parece ignorar que México adolece de uno de los peores sistemas de salud pública en el mundo. ¡Bienvenida al mundo real, distinguida periodista!

 

Primero, el sistema de salud pública creado por el PRI es un sistema infame y nefasto. Y ello es así -como cualquier estudiante primerizo de economía sabe- porque es un sistema que no se basa en la competencia, sino en una estructura monopólica. Vamos, aunque dicho sistema convive con un sistema de medicina privada, lo cierto es que las leyes de salud mexicanas coartan la libertad de la enorme cantidad de empleados  del sector privado y público. O te registras en el IMSS -empleador, empleado- ó te registras en el ISSSTE-empleador, empleado. No hay de otra.

 

Segundo, del sistema asistencial de salud pública ni hablar, es ineficiente e ineficaz. Cualquier mexicano que habite en un pueblo ó ranchería sabe que esos centros se caracterizan por la escasez de medicinas, vacunas y médicos competentes. ¿Cuántos muertos por influenza fueron atendidos por estos centros?

 

Es una verdadera lástima que cuando el PAN asumió la presidencia por primera vez, lejos de reformar al vetusto sistema de salud priísta, sólo lo reforzó construyendo más y más animalotes del IMSS ó ISSSTE. Creó el seguro popular, pero es una solución inferior para los pobres de los que tendría una estructura médica basada en la competencia. Me explico:

 

Hace ya algunos años existen propuestas que mejorarían la atención médica de los mexicanos. Uno de ellos es el de crear las llamadas cuentas individuales de ahorro médico. En dicho sistema, las personas usarían tanto las actuales contribuciones forzosas -que no deberían ser forzosas- como contribuciones voluntarias -como deberían ser todas las contribuciones- para poseer una cuenta tanto de gastos médicos mayores, como de gastos médicos complementarios. ¿Cuál sería la enorme ventaja de este sistema? Que los mexicanos tendríamos la libertad de escoger al oferente de salud de nuestra preferencia. Para los más pobres, el gobierno crearía un fideicomiso que se administraría de forma transparente, bajo supervisión ciudadana. Ojo, porque los pobres también tendrían derecho a escoger en dónde ser atendidos.

 

¿De dónde saldrían los recursos para sostener dicha transición? Liquidando al actual sistema monopólico de salud. Para el mexicano promedio, los animalotes del IMSS e ISSSTE son entes ineficientes, corruptos y peligrosos. De hecho hay estudios que demuestran que más de la mitad del gasto en salud que realizan los mexicanos lo hacen vía la medicina privada. Los mexicanos en buena medida consideran superior la calidad y atención de la medicina privada. Curioso, porque los únicos que hablan maravillas del anacrónico sistema de salud mexicano son principalmente los políticos y alguno que otro periodista estatólatra. Claro, ellos jamás han pisado -ni pisarán- una clínica del IMSS  ó ISSSTE.

 

El mexicano clase mediero soporta doble carga: tiene obligatoriamente que financiar al IMSS e ISSSTE, y al desconfiar de sus servicios (sabe que atenderlo de una muela -ya no digamos de un mal cardiaco- ¡le puede llevar hasta dos meses!) también paga por recibir servicios de medicina privada más eficiente y rápida.

 

Hace poco el Presidente Calderón declaraba que su gobierno sí ha hecho la tarea en salud y ha invertido recursos millonarios. Cierto, pero ello sólo ha alimentado a los animalotes ineficaces y corruptos de IMSS e ISSSTE. Crear y crear más y más clínicas sólo aumentará los derroches del sistema de salud pública. Más poder a los sindicatos, más y más onerosas prestaciones a médicos y enfermeras, cuyo incentivo no es atender de manera eficiente a los pacientes, sino al contrario, vía presión política -vía sindicato-aumentar sus contribuciones, para, eso sí, disfrutar de pensiones que rebasarán por mucho su edad productiva. No es por ahí señor Presidente. La correcta salida es sólo desmantelar a los gigantescos, ineficientes y corruptos armatostes IMSS e ISSSTE.

 

La medicina subsidiada sin límite alguno termina en un verdadero desastre financiero, tal como está ocurriendo en EU y en Japón. Así que tampoco es buena idea copiar a dichos esquemas de salud.

 

Cuando a un mercado se le permite funcionar libremente -y la salud no debe ser la excepción- entonces los recursos se asignan eficaz y racionalmente, pues al tener los individuos garantizados los derechos de propiedad de su cuenta médica, tienen poderosos incentivos a no derrochar, y por tanto tratar de escoger al mejor oferente de servicios médicos; por el lado del oferente de salud, al saber que tiene que ganar dinero en base a su eficiencia y eficacia, también tiene poderosos incentivos a estar bien equipado con personal médico altamente preparado. La medicina privada gringa así funciona y por ello es la mejor del mundo. La medicina gringa en donde está metida el gobierno dizque para ayudar a los más pobres, es ineficiente y onerosa, y le costará en los próximos años millonarias cantidades de dólares a los contribuyentes, lo que irónicamente terminará perjudicando a los más pobres.

 

Es la competencia lo que hace a los individuos mejores. La ausencia de ella, sólo genera sociedades compuestas por individuos mediocres, conformistas e incompetentes. Ahí está el socialismo real. Ojalá lo recuerden los gubernamentólatras, que en el caso de la salud creen que el gobierno es la solución. Nada más falso y ahí está la evidencia. Proseguiré hablando de esto en el siguiente artículo.

• Salud

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