LUNES, 15 DE JUNIO DE 2009
Economía y salud (V)

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“El que los gobiernos operen ó produzcan un bien público NO significa que habrá eficiencia y menos aún que no se cometerán errores que impliquen muertes de personas.”


Dados los terribles acontecimientos vividos en Hermosillo, en donde en una guardería subrogada del IMSS murieron cerca de medio centenar de niños (bebés), dedicaré buena parte de mi artículo (de la serie economía y salud) a abordar el debate de provisión privada vs provisión gubernamental en los distintos bienes públicos que el gobierno provee, entre ellos el de salud.

 

Lamentablemente, siempre que ocurren incidentes que involucran a particulares relacionados con algún servicio gubernamental, surge toda clase de rumores, ataques, calumnias, suspicacias, por parte de diversos sectores de la sociedad (lo que en buena medida incluye a periodistas).

 

Claro, en una tragedia humana es más fácil pensar con el hígado que con el cerebro, es más fácil hacer politiquería que basarse en datos duros y sobre todo en el poder de la razón que proporcionan los argumentos sólidos. Tratemos de ser un poco más racionales y efectuemos un análisis más serio.

 

Ya en artículos anteriores de esta serie hemos señalado que aquellos bienes en los que el sector privado no tiene incentivos a participar surge un hueco que el Estado debe llenar. Estamos hablando de bienes como las fuerzas armadas, los bomberos, la policía, la impartición de justicia, etc. Sin embargo, la provisión de dicho bien público no tiene por que a la vez ser producida u operada directamente por los gobiernos. Ejemplos de ello son los bomberos ó las cárceles estadounidenses, en donde en la mayoría de los estados que componen aquel país, estos bienes son producidos y operados por privados y los resultados son una mayor eficiencia (compare el lector el estado en que se encuentran los bomberos gringos con el lamentable en que se encuentran los mal pagados y valientes bomberos mexicanos) y lo mejor, menores costos, lo que implica que la provisión de un bien público (pagado por el gobierno) significará menores cargas impositivas para los contribuyentes (que al final de cuentas somos los que pagamos).

 

Otros ejemplos son la administración y mantenimiento de parques públicos. El sólo hecho de que lo operen particulares genera incentivos a ser eficientes en la prestación del servicio y a ahorrar costos. Sólo vea el lector el lamentable estado en que se encuentran los parques públicos en la Ciudad de México. ¿Quién provee los servicios de su limpieza y mantenimiento? Los sindicalizados y burocratizados trabajadores del Distrito Federal que no tienen ningún incentivo a ser eficientes. ¿Por qué muchos de los servicios de las escuelas públicas como baños y bibliotecas se operan con deplorable calidad? Nuevamente, porque son operados por trabajadores sindicalizados, metidos en la grilla y que lo que menos les importa es servir a los usuarios de dichos servicios. De ahí que en muchas oficinas del sector público los servicios de limpieza y mantenimiento han sido subrogados a un particular que rinde cuentas y enfrenta la presión por ser eficiente.

 

De hecho, las empresas privadas también subrogan en lo que llaman outsourcing. Es imposible, especialmente si se trata de una empresa grande, producir y mantener todos los insumos con los que opera el negocio. Ello permite abatir costos y sobre todo que la empresa se especializa en lo que es más rentable, dejando a otros particulares el servicio de bienes en los que dicha empresa distraería recursos escasos con uso alternativo. Esta es la esencia de la división del trabajo, la esencia que hace más de doscientos años demostró Adam Smith y que hace a las economías de mercado superar con creces en eficiencia e innovación a las economías centralmente planificadas como Cuba y Corea del Norte (aún en estas dictaduras el gobierno ha tenido que dar algunas concesiones a particulares).

 

Pues bien, el sector salud no es la excepción, y en el contexto estatista mexicano, el Estado ha tenido que subrogar servicios que antes operaba con mucha ineficiencia y altos costos, producto del siniestro esquema sindical priísta que durante más de 70 años ha prevalecido en México.

 

De entrada nos preguntamos ¿debe el sector público de salud proveer también servicios de maternidad como guarderías? Así lo han considerado los gobiernos priístas y panistas (ahí está también la iniciativa calderonista de las guarderías de la SEDESO).

 

De hecho, los servicios de maternidad representan altos costos para las empresas en materia de sus cuotas al seguro social, lo que sin querer se traduce en un incentivo que discrimina en contra de las mujeres a la hora de contratarlas. Siempre que se habla del beneficio de las guarderías del gobierno se ocultan los costos.

 

Desde hace años estos altos costos de operar guarderías con empleados sindicalizados hicieron que los gobiernos subrogaran los servicios de “cuidado a niños pequeños”. Por cierto, les recuerdo a los periodistas adoradores del estatismo priísta, que antes de la introducción del esquema de subrogación hubo varios escándalos en las guarderías operadas directamente por el IMSS. Desde negligencia médica -bebes muertos por asfixia- hasta denuncias de abuso sexual infantil. Qué horror, pero parece que estos periodistas sufren de alzheimer. Ya no recuerdan que hace algunos años los titulares de los periódicos abundaban en estas notas.

 

Yo no sé que pasó en la tragedia de Hermosillo, de si hubo complicidades, corrupción u ocultamiento de información. Lo que sí sé es que hubo fallas de gobierno que deberán ser corregidas. ¿A qué me refiero? Subrogar servicios que ponen en peligro la vida implica que los gobiernos diseñen bien los contratos para operar algún servicio con particulares. En economía a este proceso se le denomina relaciones de Agente-Principal, en donde el Principal (el gobierno) debe establecer un contrato (contrato de precio fijo, contrato de margen fijo ó contrato con incentivos) con el agente (el particular que operará ó producirá el bien público en cuestión) para que los servicios subrogados se produzcan con eficiencia y transparencia. Obvio, el seguro social deberá revisar todo este procedimiento.

 

No obstante, lo peor que se puede hacer es condenar per-se el servicio de subrogación. Dado el asfixiante esquema estatista de salud de México, el peor error sería volver a servicios operados directamente con empleados sindicalizados y burocratizados que luego forman parte de los de por sí desastrosos pasivos laborales del IMSS. Ojo, periodistas estatistas, el que los gobiernos operen ó produzcan un bien público NO significa que habrá eficiencia y menos aún que no se cometerán errores que impliquen muertes de personas. Una tragedia puede ocurrir en una empresa operada por privados ó por el gobierno. Sólo que la diferencia, en el primer caso, es que se pueden fincar responsabilidades ó al menos ubicar las causas de manera más diáfana. En cambio, en las pifias gubernamentales la ocultación de la información es una práctica cotidiana. Quien piense que el gobierno es un ente altruista y bueno es párvulo e ignora la historia.

 

Quién no recuerda las numerosas tragedias causadas por PEMEX, y en su momento los políticos no hablaban de privatizar a la paraestatal (y menos los periodistas estatistas afines). Ah, pero si la tragedia involucra a un particular, entonces salen los estatólatras, como buenas comadrejas al exterior a gritar toda clase de improperios contra todo lo que sea privado. Ignorantes y cínicos.

 

Ojalá que no ocurra un accidente aéreo en México, porque seguro volverán a salir las comadrejas a pedir la total estatización de la industria aérea (el cinismo impide acordarse de los accidentes aéreos sufridos por empresas aéreas estatales). Bueno, de hecho ocurrió con la tragedia en la que murió el Secretario de Gobernación Mouriño.

 

En los países desarrollados, ante un accidente aéreo, lejos de pensar en la expropiación de las empresas aéreas, los gobiernos se ocupan, en conjunción con los particulares a investigar las causas para evitar futuras muertes. Al final no se olvida que la tecnología es hecha por humanos y puede fallar, así que de lo que se trata es de minimizar el riesgo sin aplastar el espíritu emprendedor de los particulares. Pero ello se entiende en las sociedades desarrolladas, no en el contexto del subdesarrollo mental de nuestras comadrejas estatistas.

 

Por espacio, amigo lector, la próxima semana abordaré el tema de vacunas y laboratorios. Perdón, pero estas circunstancias trágicas (mi más sentido pésame a los padres de los bebés muertos) me obligaron nuevamente a diferir algunos temas de salud.

• Salud

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