Reflexiones libertarias
Jul 15, 2009
Ricardo Valenzuela

Cartas a Guillermo Padrés (I)

Me permito dar al próximo mandatario algunos consejos en relación, primero, a lo que encontrará al abrir los cajones del escritorio de Sonora, después, en lo referente a la situación económica mundial y, sobre todo, ante el horizonte del México que estamos viviendo ya sin la dictadura perfecta con las riendas de la nación en sus manos.

Hace seis años dirigí una serie de cartas recomendaciones a los dos candidatos a la gubernatura de mi estado. Siento que esas consideraciones son aun válidas por lo cual he decidido repetirlas pues, además, en estos momentos tienen aplicación mundial.

 

Ante la elección definida prácticamente a favor de Guillermo Padrés, me permito dar al próximo mandatario algunos consejos en relación, primero, a lo que encontrará al abrir los cajones del escritorio de Sonora, después, en lo referente a la situación económica mundial y, sobre todo, ante el horizonte del México que estamos viviendo ya sin la dictadura perfecta con las riendas de la nación en sus manos.

 

Tomará el timón en medio de una grave recesión nacional que sólo viejas generaciones habían atestiguado. Un Estado con una deuda impagable y un gobierno federal con otra a cuestas que alcanza más del 100% del PIB. Y por más que griten, pataleen y protesten los gobernadores “rebeldes,” existe una triste realidad; “no hay con qué.” Es decir, México tiene ante sí una bomba de tiempo que tarde o temprano, si no se toman medidas, nos explotará en la cara.

 

Se encontrará con la más grave recesión mundial de los últimos 50 años encabezada por los EU, economía de la cual dependemos nos guste o no. Encontrará un Estado todavía dependiendo de actividades primarias en este nuevo mundo de la economía de servicios e información. Encontrará los mismos empresarios gobiernistas que hasta en las postales del palacio aparecen montados en sus escalades de lujo, pero con la mano tendida esperando las migajas estatales.

 

Sentado el panorama, usted Sr. Gobernador electo, además de ser mago, debe tener una gran convicción de lo que verdaderamente es el federalismo y la autonomía de los Estados y, sobre todo, gran imaginación acompañada de un recio carácter para levantar el decaído ánimo de sus gobernados. Los políticos profesionales siempre nos han tratado de convencer de que su actividad es algo misterioso la cual sólo ellos pueden desarrollar: “Tengo experiencia en el quehacer político,” siempre nos dicen. Yo les respondo como Perot en su debate con Bush I y Clinton cuando éstos acudieron a ese argumento y les reviró: “No, yo no tengo la experiencia de haberle dado en la madre al país.”

 

Sonora requiere con urgencia de un buen líder y gran administrador. El gobernador, en su primer día de trabajo, se debe abocar a analizar el Estado financiero de la entidad: activos contra pasivos y luego ¿generamos sobrantes o faltantes? Al ver con horror los enormes faltantes la primera decisión que deberá tomar, sin que le tiemble la mano, es recortar gastos iniciando con esa voraz burocracia que devora esos recursos tan escasos. Si el premio Nobel de economía James Buchanan está en lo correcto, el nuevo gobernador se puede deshacer de más de la mitad de la burocracia sin perjudicar la función de su administración.

 

Buchanan ganó el premio Nobel de economía con su teoría “Public Choice,” con la cual demuestra cómo los gobiernos, inclusive los más eficientes del mundo, tienen, mínimo, el doble de la burocracia requerida.

 

Deberá luego abocarse al problema de la hercúlea deuda buscando soluciones en los mercados mundiales de capital, y no simplemente asumir la irresponsable actitud de “ahí te va gobierno federal para que la barras debajo de la alfombra”. Los Estados están facultados para asumir deuda extranjera y algunos de ellos han contratado financiamientos a largo plazo emitiendo bonos en los mercados internacionales. Hay instrumentos financieros, de los llamados derivativos, que permiten consolidar deuda al mismo tiempo que la reducen, la llevan a largo plazo y se protegen contra las borrascas financieras usando la “administración de riesgo.” Si el gobernador no le da un respiro al estado reestructurando esa deuda, es poca la capacidad de maniobra que tendrá su administración.

 

Para lograr este importante propósito, el nuevo gobernador debe reclutar un Secretario de Finanzas que no solamente sea el receptor de lo que llegue del DF para luego firmar los cheques. Necesita un hombre a la imagen y semejanza de Mike Milken quien vino a revolucionar el mundo financiero durante la década de los años 80. Un financiero portador de una creatividad muy especial con gran experiencia en los mercados internacionales financieros y de capital. Las actividades empresariales y gubernamentales se han convertido en proyectos financieros más que industriales, agrícolas, comerciales o gubernamentales y el que no lo entienda, le recomiendo que no participe en el juego.

 

Ya sin la presión de esa burocracia hambrienta y pagos de una deuda cósmica, deberá proceder a olvidarse de la teta del gobierno federal—porque además esa teta ya no tiene leche-- y dedicar sus esfuerzos a construir un Estado atractivo para la inversión tanto nacional como extranjera. La mejor manera de cincelar un Estado con esa mágica atracción, es no inventar nada, simplemente hay que observar lo que ya ha sido probado produciendo ambos resultados; éxitos admirables y fracasos estrepitosos.

 

Le recomiendo se asome al Estado de Colorado en los EU, para que observe una administración no solamente exitosa; admirable. Bill Owens, su gobernador, ha producido una ola de prosperidad en su Estado en medio de una recesión a base de construir una entidad ofreciendo los atractivos de libertad que en una época ofreció Hong Kong, de esa forma ha edificado el Estado más atractivo y competitivo de la Unión, con sobrantes en su presupuesto que son la admiración de todo el mundo.

 

Le recomiendo luego voltear al DF. El Distrito Federal, no Irak, es el verdadero “hot spot” del mundo. Todo lo que se podía haber hecho mal, se ha hecho en el DF durante décadas y ahora tenemos una bomba a punto de explotar. Es el gran ejemplo de una economía artificial en la cual todo opera a base de subsidios; el metro, la luz, el agua, alimentos. Hace años leía algo que escribió Luis Pazos: “Si todos produjéramos un poco más de lo que consumimos, tendríamos un mundo de abundancia.”  El DF produce poco y consume todo.

 

El DF consume por lo menos 10 veces más de lo que produce, lo consume subsidiado y lo que produce, igual, subsidiado y manoseado. Hemos llegado a la situación tan ridícula de que el resto del país trabaja para mantener al DF. De ahí observando la historia del DF, el próximo gobernador debe elaborar el manual de cómo no hacer las cosas. Además, el DF es la mejor prueba de cómo los gobiernos fallan en su responsabilidad básica; proteger a la sociedad. Las actividades criminales en el DF dejan pálido al Chicago de los años 20.

 

El próximo gobernador tendrá que destruir para construir. Destruir el estado mental de entreguismo, aceptación y derrota de los sonorenses para luego revivir el espíritu rebelde, valiente y de lucha que caracterizó a aquellos hombres signatarios del Plan de Agua Prieta y responsables por la hegemonía sonorense—Ese es el sonorense que debe de emerger de esta etapa encabezada por el nuevo gobernador, y ello será tal vez su responsabilidad más importante, el motivar la sociedad civil como Napoleón motivaba a sus soldados aun en medio de las trágicas derrotas.



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