LUNES, 20 DE JULIO DE 2009
La guerra del Presidente

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“Si el Presidente Calderón cree que podrá invertir una cantidad millonaria construyendo una refinería, proseguir con su costosísimo populismo de control de precios, otorgar subsidios millonarios a tal ó cual sector, hacer frente el año que viene a las deterioradas finanzas públicas y a la vez exterminar el narcotráfico, se topará con una pared de acero, se topará con una muy desagradable sorpresa, pues simplemente no funcionará su estrategia.”


Si el Presidente Calderón cree que podrá invertir una cantidad millonaria construyendo una refinería, proseguir con su costosísimo populismo de control de precios, otorgar subsidios millonarios a tal ó cual sector (su más reciente populismo es el de conceder 15 mil pesos para cambiar autos de 10 años ó más por uno nuevo; vaya nuevo derroche), hacer frente el año que viene a las deterioradas finanzas públicas (yo francamente no creo que el PRI coopere para ampliar la base gravable; ojalá me equivoque) y a la vez exterminar el narcotráfico, se topará con una pared de acero, se topará con una muy desagradable sorpresa, pues simplemente no funcionará su estrategia.

 

Y es que al inicio de su sexenio, era entendible que hiciera frente al narcotráfico con su único instrumento útil y certero: El Ejercito Mexicano.

 

El narcotráfico infiltró durante décadas a las autoridades que hacían caso omiso al tráfico de drogas. Y en ello generó toda una fuente de corrupción, que al finalizar el sexenio foxista, se traducía en distintas organizaciones, algunas de las cuáles ya se comportaban como verdaderas mafias, extorsionando a todo tipo de empresarios. Ni hablar, alguien tenía que empezar a limpiar la casa.

 

Sin embargo, pasado ya medio sexenio calderonista, la guerra al narcotráfico se ha vuelto sangrienta y estéril. Ni duda cabe que el gobierno calderonista le ha asestado fuertes golpes al narco. Pero ello implica consecuencias que el gobierno calderonista simplemente no ve, ó no quiere ver.

 

Cuando los gobiernos verdaderamente golpean al narco, lo que provocan sin querer es que éste se propague y se propague. La razón: la ley de la oferta y la demanda. A menor oferta de drogas (resultado de las incautaciones) los precios se disparan, lo que vuelve aún más atractivo a este mercado. Ello, obvio, atrae a más y más personas, que además, dada la mediocre libertad económica de México (aquí los legisladores son los que tienen la culpa, en particular el PRI y el PRD que con sus nacionalismos trasnochados obstaculizan que llegue más y más inversión privada, nacional y extranjera a los llamados sectores estratégicos), les da poderosos incentivos a entrar a este macabro mercado dada la escasez de actividades económicas rentables alternativas.

 

Capo que atrapan, capo que es sustituido de inmediato. Sicario que matan ó encarcelan, sicario que es sustituido de inmediato.

 

Ahora bien, hay otras nefastas consecuencias. Con los golpes asestados al narco, éstos se dan a la tarea (al final piensan como empresarios) de diversificar sus fuentes de ingreso, y para ello emprenden otras actividades delictivas que afectan a terceros. En particular, en materia de secuestros, que ya con Fox iban a la baja, pero que han tenido un repunte en el actual sexenio. Asimismo, los narcos se dan a la tarea de conseguir la tecnología para crear drogas artificiales más baratas que las de origen natural, pero poderosamente más letales.

 

Hay diversos estudios empíricos que muestran que cuando se combate ferozmente al narco, se produce un incremento en otras actividades ilícitas como el robo, el asesinato y el secuestro. Y lo peor, el consumo de drogas no baja.

 

La solución al consumo de drogas no pasa por las armas, sino por la educación. La solución a la violencia sangrienta y sanguinaria que ejerce el narco no pasa por las armas, sino por la legalización de las drogas.

 

Al día de hoy comienzan a surgir las primeras evidencias en países que han legalizado las drogas como Holanda. Al inicio se registró un aumento espectacular en el consumo de drogas, pero ello se debía más en buena medida a que la gente, con la legalización, ya no tenía que esconderse y declaraba ya verazmente sobre su adicción. Con el paso de los años y después de esperar a que se absorbiera este efecto, se ha encontrado que tras cierto nivel de crecimiento, el consumo ya no sólo no aumenta sino que incluso, empieza a descender. El gobierno holandés ha sido más certero en combatir al narco, poniéndole reglas y límites al consumo de drogas (algunas por su efecto mortal naturalmente deben ser prohibidas) mediante recursos dirigidos a educar a las personas, por la vía de la advertencia de las secuelas y efectos dañinos que las drogas tienen sobre los seres humanos.

 

Asimismo, en vez de destinar cantidades millonarias crecientes al combate mediante las armas, se ha logrado salvar a más personas mediante efectivos programas de rehabilitación.

 

Entiendo la diferencia entre lo deseable y lo posible. Dada la cerrazón de los Estados Unidos y la del Presidente Calderón en el tema de la legalización, se deben buscar soluciones alternativas al combate del narco por la vía de las armas, pues la actual estrategia ya no funciona. Ojo, no se trata del mal llamado “Estado fallido.” El Presidente Calderón puede enviar a miles y miles de soldados y policías federales a estados como Michoacán, pero ello sólo causará un “efecto cucaracha.” Si Calderón amedrenta a los narcos, éstos se irán a otros estados, tal y como sucedió en su momento en el estado de Sinaloa (ojo, el narco ya no tiene el poder de presencia de años pasados, pero no todos se han ido y el tráfico y consumo de drogas, por supuesto, siguen en pie).

 

Yo no soy experto militar para decirle qué hacer al Presidente, pero sé algo de economía y su estrategia de exterminio de los traficantes no funcionará. Tal vez si combina más operaciones de inteligencia y menos armas sea mejor. La verdad en este tema el Presidente no debería ser terco y mucho haría si revisará qué hicieron países como Colombia, mucho haría si oyera a los expertos en la materia.

 

Por cierto es un error garrafal mezclar a la policía federal que combate al narco y la que combate delitos como el secuestro, la extorsión, el fraude ó la pornografía infantil.

 

El Presidente Calderón supuestamente sabe de economía y debería estar consciente de que el “narcotráfico puro” es un delito cuyo pago se da de manera voluntaria, es decir, el productor satisface la demanda de consumidores enfermos. El secuestro, la extorsión, robo, ó fraude son delitos que se consuman sobre la base de un intercambio involuntario: a la víctima la despojan ó paga por temor.

 

Combatir los delitos de intercambio involuntario es mucho más fácil que combatir a los delitos en donde hay intercambio voluntario. Los delitos de intercambio voluntario como el tráfico de drogas manejan recursos millonarios muchísimo más grandes que los delitos de intercambio involuntario como el secuestro.

 

Mezclar a la policía para que combata a ambos delitos sólo provocará que le sigan infiltrando al Presidente a las policías. Que recuerde la historia de la AFI.

 

Si el Presidente Calderón invirtiera 10 mil millones de dólares (lo que casi le costará la construcción de la nueva refinería) en el ejército, tal vez si le creería, con mucha sangre derramada tal vez mantendría a raya a los narcotraficantes, pero, ojo, no los exterminaría. Para ello tendría que eliminar a los consumidores de drogas, asunto aberrante e imposible. Pero no, el Presidente Calderón debe revisar el concepto de la frontera de posibilidades de producción. Puede tener el presupuesto inicial para enviar miles de policías y soldados a un estado, pero no puede hacerlo en todos ni por tiempo permanente. Dada la fragilidad fiscal de México, Calderón ni siquiera mantendrá a raya al narco. Qué tristeza, sólo habrá más sangre de más y más mexicanos. El consumo de drogas, bien gracias.

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