MARTES, 28 DE JULIO DE 2009
El verde porvenir

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“De varias formas se puede describir la energía eólica, producida por turbinas de viento, pero "sostenible" no lo es”


De varias formas se puede describir la energía eólica, producida por turbinas de viento, pero “sostenible” no lo es. España aumentó su capacidad de producir esa energía al 10% del total de sus fuentes de electricidad, pero la realidad es que genera apenas entre 1% y 3%, porque el viento es intermitente y nunca es confiable. Sin embargo, durante el año 2007 España gastó 3.700 millones de dólares en ese programa.

 

Según las investigaciones de Gabriel Calzada, presidente del Instituto Juan de Mariana y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, se crearon 50 mil empleos, casi todos instalando las turbinas y recibiendo 73 mil dólares anuales en subsidios por cada trabajador, pero 10 mil de esos empleos ya no existen. Y, debido a la actual situación económica del país, los subsidios han sido reducidos, poniendo en peligro los otros 40 mil empleos. Además, el alto costo de subsidiar la energía eólica disparó los costos de electricidad, provocando la pérdida de 2,2 puestos de trabajo por cada nuevo empleo “verde”.

 

Justo cuando el gobierno de Gran Bretaña anunció su meta de crear 400 mil puestos ecológicos para el año 2015, Vesta UK, el generador más grande de energía verde, cerró sus instalaciones. Y, a nivel mundial, las políticas contra el recalentamiento han aumentado el costo de la electricidad para las industrias en 21 por ciento desde 2001. En Gran Bretaña se estima que el impacto total en la industria será un prohibitivo aumento de 70 por ciento de sus costos durante los próximos 20 años. Ese sería el resultado del plan gubernamental de reducir, para el año 2020, las emisiones de dióxido de carbono 34 por ciento por debajo del nivel del año 2000, a la vez que aumenta la participación de la energía renovable de 6 por ciento a 31 por ciento del consumo eléctrico total.

 

Tan inmenso aumento en los costos impediría que productos ingleses compitieran en el mercado internacional y fomentaría una pérdida inmensa de puestos de trabajo. Los productores de acero no podrían competir y todo el plan, según el periodista inglés Dominic Lawson, es un gesto fútil, loco e inmoral.

 

De este lado del Atlántico, el presidente Obama y varios congresistas promueven la energía verde con la imposición de regulaciones, subsidios y mandatos que requerirían 180 mil turbinas de viento para el año 2020, para lo cual tendrían que utilizarse millones de acres de terrenos que hoy son bosques y tierras agrícolas. Así las reservas forestales se convertirían en inmensas extensiones de concreto y acero. Pero, como sucedió en España y Gran Bretaña, las turbinas y paneles solares requeridos no serán fabricados localmente, sino importados de China y la India.

 

En Austin, Texas, la capital de la energía eólica en este país, la empresa GreenChoice no consigue clientes para su electricidad verde: después de nueve meses, 99 por ciento de la energía ofrecida no ha sido vendida. Su energía verde cuesta tres veces lo que cuesta la energía tradicional.

 

Para frustración de quienes apoyaron esas nuevas fuentes de energía, el planeta se está enfriando, a pesar de que sigue aumentando el nivel de dióxido de carbono. Y el hecho crucial es que la energía solar y eólica no puede subsistir sin inmensos subsidios y monstruosos impuestos que dispararían el costo de todo lo que comemos y de todo lo que hacemos.

 

___* Autor del libro “Eco-Imperialismo: Poder verde - Muerte negra”.

© www.aipenet.com

 

• Calentamiento global

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